Pocas marcas se atreven a lanzar un eléctrico sin complejos que priorice las sensaciones al volante sobre la autonomía. Alpine lo ha hecho con el A390 GTS, un fastback de cuatro puertas y tres motores que parece diseñado para los que no quieren renunciar al placer de conducir aunque la ficha técnica pierda frente a sus rivales. En su última prueba, Max, del canal AutoTopNL, ha llevado el coche a las carreteras del norte de Italia y al circuito de Vano para descubrir si realmente cumple lo que promete.
Un diseño afilado con aires de F1 y un interior de altos vuelos
En el recorrido estático que nos ofrece el vídeo, Max describe un frontal muy agresivo, con una especie de alerón inspirado en la Fórmula 1 y unas luces diurnas en forma de triángulo que recuerdan a una montaña. El GTS apenas se diferencia del GT: incorpora de serie las llantas Snowflake de 21 pulgadas y, en la unidad de pruebas, ese gris mate opcional que tanto juego da a las líneas tensas del coche. Los frenos con pinzas rojas y una pequeña bandera en el lateral completan el equipamiento exterior.
El interior es uno de los puntos que más llaman la atención del presentador de AutoTopNL. Max subraya el uso generoso de cuero azul con costuras de contraste, asientos Sabelt con inserciones de carbono moldeado y Alcantara azul en salpicadero y techo. «No tienen por qué hacerlo, pero lo hacen para que todo se sienta bien, lujoso y especial», comenta al respecto. Sin embargo, advierte que la banqueta de los asientos deportivos resulta demasiado alta para su gusto y recomienda los asientos estándar si se busca una posición de conducción más baja. El maletero cubica 532 litros con doble fondo, una cifra aceptable para el segmento.
Tres motores, 470 CV y una batería de alto rendimiento
Bajo la carrocería conviven dos motores eléctricos traseros y uno delantero que entregan, en conjunto, 470 caballos y 824 Nm de par. La batería, de 89 kWh y suministrada por un fabricante francés, se ha recalibrado respecto al GT para mejorar la respuesta en circuito. Alpine declara un reparto de pesos del 49 % delante y 51 % detrás, un centro de gravedad bajo gracias a la plataforma y una sofisticada gestión del par vectorial que puede transferir potencia de lado a lado en el eje trasero y entre ambos ejes. Todo ello se apoya en unos neumáticos Pilot Sport 4S con código específico A39 para este modelo.
En las pruebas de aceleración que Max graba con dos ocupantes a bordo y un 70 % de batería, el coche completa el 0 a 100 km/h en cuatro segundos justos —la marca oficial es de 3,9—, lo que le parece más que respetable.
En carretera: un eléctrico que invita a buscar curvas
Una vez en marcha, Max sostiene que la principal razón para comprar un A390 GTS no se encuentra en los números de autonomía. Frente a los 800 kilómetros WLTP de un BMW iX3 o un Volvo EX60, el Alpine se queda en unos 500 o 550 kilómetros con las llantas de 20 pulgadas. «Si lo comparas solo por especificaciones, pierdes», admite. Sin embargo, insiste en que hay un público que valora otra cosa: la posibilidad de disfrutar al volante a diario y, los fines de semana, escaparse a una carretera revirada.
Durante la conducción por asfalto abierto, el probador utiliza el modo Sport y más tarde activa el modo Track, que traslada el reparto de frenada al eje posterior y afina el control de tracción. El resultado, según sus palabras, es una dirección extraordinariamente ágil. «El coche se siente tan feliz girando… es increíblemente controlable», afirma. Incluso comenta un detalle poco habitual: al elegir la máxima regeneración, el pedal de freno se hunde parcialmente para que la transición entre regeneración y frenada física resulte natural, algo que no había visto en otros vehículos.
«Es tan feliz girando. Es increíblemente controlable». Así resume Max la experiencia al volante del A390 GTS en circuito.
— Max, AutoTopNL
En circuito: el modo Track libera el carácter juguetón
En el trazado de Vano, Max explora los límites del GTS con el modo Track activo. El reparto de potencia, dividido a tercios entre los tres motores, se vuelve más permisivo atrás, y el control de estabilidad reduce las intervenciones al cortar potencia en lugar de morder los frenos. Esto permite que el coche derrape con facilidad y que el conductor pueda jugar con el pedal del freno y la transferencia de masas para provocar rotaciones en entrada de curva.
Max reconoce que no llega a exprimir las posibilidades reales del coche, pero se confiesa sorprendido por lo ligero que se siente un vehículo de más de dos toneladas. La amortiguación con topes hidráulicos y los brazos de suspensión de aluminio forjado ayudan a mantener la compostura incluso cuando se busca el límite sin demasiadas contemplaciones. «No es un modo deriva puro, pero está en ese punto justo donde puedes aprovechar lo que el coche sabe hacer sin que las ayudas te corten la fiesta», explica.
Un competidor que juega en otra liga
El Alpine A390 GTS aterriza en un segmento donde los rivales apostan por la eficiencia y la autonomía como principales argumentos de venta. Con 2200 kilos de peso, tracción total de tres motores y una puesta a punto radicalmente orientada a la conducción deportiva, la propuesta de Alpine choca frontalmente con la lógica imperante. No obstante, Max recuerda que la marca francesa siempre ha buscado su propio hueco: ofrecer un producto diferente para quienes priorizan el tacto dinámico por encima de la ficha técnica. En un mercado que empuja hacia los SUV familiares, el A390 GTS se presenta como un fastback con alma de coupé pensado para conductores que no quieren aburrirse.
Lo más interesante es que, pese a sus carencias de autonomía, el conjunto convence si se entiende desde esa perspectiva. En palabras de Max, «este coche no va de números, va de cómo te hace sentir cuando giras el volante». Y viendo las imágenes de la prueba, el mensaje cala.
¿Merece la pena sacrificar kilómetros por diversión?
La pregunta flota en el ambiente. Comprar un Alpine A390 GTS implica asumir que los viajes largos pedirán alguna parada más de lo deseable y que el consumo eléctrico en conducción dinámica no será precisamente austero. Pero a cambio, el conductor recibe un chasis afinado con mimo y una capacidad de giro que pocos rivales —quizá solo el Hyundai Ioniq 5 N— se atreven a ofrecer. Alpine apuesta por un nicho concreto, y si la autonomía no es un factor determinante, el GTS tiene argumentos de sobra para ilusionar a quien busque un eléctrico que no renuncie a la diversión.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de AutoTopNL en YouTube.

