Rivian y Uber: 1.250 millones de dólares convierten el R2 en un robotaxi de nivel 4. Esperan vender 50.000 unidades en 2028

La inversión de Uber, que ronda los 1.150 millones de euros, transforma al Rivian R2 en un robotaxi de nivel 4 con 10.000 unidades previstas para 2028. Las primeras ciudades serán San Francisco y Miami, dentro de un plan que aspira a 50.000 vehículos autónomos en tres continentes

El SUV compacto Rivian R2 va a tener una doble vida. Gracias a un acuerdo con Uber valorado en aproximadamente 1.150 millones de euros —unos 1.250 millones de dólares—, este modelo eléctrico se transformará en un robotaxi de nivel 4 de autonomía a partir de 2028. El objetivo inicial es poner en circulación 10.000 unidades en San Francisco y Miami, con la vista puesta en alcanzar 50.000 robotaxis exclusivos para la plataforma Uber en una veintena de ciudades de Estados Unidos, Canadá y Europa antes de 2031.

Un SUV compacto con doble personalidad

El R2, que se sitúa por debajo de las pick-up R1T y el SUV R1S en la gama de Rivian, ya nació con una base técnica orientada al coste y la versatilidad. Ahora, el acuerdo con Uber le confiere una misión adicional: la de robotaxi de alto kilometraje. La inversión, que incluye unos 275 millones de euros (300 millones de dólares) ya comprometidos, financiará el desarrollo del hardware específico para la conducción autónoma de nivel 4 y la adecuación interior para un uso intensivo en flotas.

Las claves técnicas

  • Qué es: un acuerdo de inversión y colaboración que transforma el SUV eléctrico Rivian R2 en un robotaxi con capacidad de conducción autónoma de nivel 4, sin necesidad de conductor humano dentro de zonas operativas definidas.
  • Qué problema resuelve: combina un vehículo de consumo asequible con la robustez hardware y software que exige un servicio de ride-hailing autónomo: redundancia en dirección y frenado, sensores adicionales y un habitáculo preparado para el uso continuo.
  • Dónde y cuándo llega: los primeros 10.000 R2 robotaxi circularán en San Francisco y Miami a partir de 2028. La expansión a otras 25 ciudades de Norteamérica y Europa se completará, según el plan, antes de 2031.

Del asistente al conductor al robotaxi: la ruta de Rivian

El salto al nivel 4 no es inmediato. Rivian ha trazado una hoja de ruta escalonada que arranca con la conducción asistida punto a punto a finales de 2026 y una fase intermedia denominada “Autonomy+”. Hacia 2027 espera alcanzar el nivel 3, que permite apartar la vista de la carretera en autopista pero exige un conductor humano preparado para retomar el control. El robotaxi sin volante confiable, el nivel 4, está previsto para 2028 dentro de perímetros cartografiados con precisión.

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Para lograrlo, las unidades destinadas a Uber incorporarán más cámaras que el R2 de calle, radar adicional y, con toda probabilidad, sensores lidar, junto con una unidad de cálculo más potente. La arquitectura de seguridad se completa con dirección y frenos redundantes, un requisito imprescindible para que el sistema resista fallos de componentes sin que una persona tenga que tomar el mando.

Hasta que el nivel 4 sea efectivo, el R2 robotaxi operará con un conductor de seguridad a bordo, sobre todo fuera de las zonas meticulosamente cartografiadas.

Ese periodo de supervisión humana, que Rivian prevé mantener durante las fases de 2026 y 2027, es el gran interrogante para los operadores de flotas: ¿cuánto tardará en escalar el servicio completamente sin persona al volante? La respuesta dependerá de la validación regulatoria y de la rapidez con la que se complete el mapeado de las áreas urbanas seleccionadas.

Lo que cambia para el pasajero (y para el conductor humano)

Los R2 robotaxi no tendrán aspiraciones de todocamino de fin de semana. Los interiores estarán diseñados para resistir el uso intensivo: materiales duros y fáciles de limpiar, acceso cómodo para los pasajeros y una gestión térmica dimensionada para funcionar casi sin descanso. La recarga rápida y la durabilidad de las baterías serán, además, prioridades absolutas para mantener la rentabilidad operativa de la flota.

Desde el punto de vista del usuario, un robotaxi basado en el R2 promete una experiencia familiar: un SUV eléctrico compacto, silencioso y práctico, sin el aspecto de prototipo de ciencia ficción. Esa normalidad es, según los estrategas de Uber, la clave para que millones de trayectos rutinarios se realicen sin conductor humano en la próxima década. La pregunta sobre quién se queda el ahorro cuando el asiento delantero izquierdo se vacíe definitivamente queda, de momento, abierta.