El bonus malus del seguro es el mecanismo que ajusta la prima según los partes declarados: premia con descuentos de hasta el 50% a quien conduce sin siniestros y aplica recargos cuando hay un parte. Por eso, antes de dar un parte por una reparación pequeña conviene hacer cuentas.
En la práctica, el sistema se apoya en el carnet de bonificaciones que cada aseguradora asocia al conductor y al vehículo. Cada año sin siniestros reduce un escalón en el coeficiente de prima; cada parte lo eleva. La renovación se calcula aplicando ese coeficiente sobre la tarifa base, no sobre una cifra fija.
Qué es el bonus malus y cómo se traduce en tu prima
Este es el punto de partida para entender cómo funciona el bonus malus. No es una cobertura: es una regla de tarificación. La aseguradora parte de una prima base según el vehículo, la zona de circulación y la modalidad contratada. Después introduce el historial del conductor. Si el historial es limpio, aplica un descuento; si arrastra partes, añade un recargo.
Estos son los tres escenarios más habituales en el seguro de coche:
- Sin siniestros: el descuento crece año a año y, en los mejores perfiles, puede acercarse a la mitad de la prima.
- Un parte: se pierde parte del descuento acumulado y la renovación sube, aunque el efecto depende del coste del siniestro y de la compañía.
- Varios partes: el recargo se acentúa y algunas aseguradoras pueden endurecer las condiciones de renovación.
El descuento por bonus no es automático en todos los productos. Las pólizas de pago por uso, por ejemplo, suelen combinar el historial de conducción con el kilometraje real, mientras que un todo riesgo con franquicia mantiene el bonus sobre la prima total.
Cuánto sube la prima tras un parte y cuándo compensa pagar la reparación
Depende de dos variables: el coste real del siniestro y los años de bonificación que se pierden al declarar. A modo de ejemplo, si pagas 400 euros al año y declarar un parte supone perder un 15% de descuento, la prima puede encarecerse unos 60 euros durante varias renovaciones.
Por eso, la regla práctica que utilizan muchos conductores es comparar el coste de la reparación en el taller con la subida estimada de prima a lo largo de tres o cuatro años. Si la reparación cuesta 150 euros y la subida acumulada ronda los 180 euros, pagar de tu bolsillo puede ser más rentable que declarar el parte.
El bonus malus castiga más el parte pequeño que la reparación cara, porque el recargo se arrastra durante varias renovaciones y acaba superando el coste de muchas reparaciones.
Ahora bien, esta decisión solo es válida si no hay daños a terceros ni lesiones. Si hay implicados, la declaración es necesaria para activar la cobertura de responsabilidad civil, y ocultar el siniestro puede generar problemas mayores en la renovación.
Cómo recuperar el descuento año a año
Recuperar el bonus malus es un proceso gradual. La mayoría de las aseguradoras aplican una escala de bonificación anual: cada año completo sin partes te devuelve un escalón de descuento. El ritmo exacto depende del contrato y del punto de partida, por lo que conviene leer la cláusula de bonificación antes de firmar.
- Mantén la póliza sin reclamaciones menores y asume solo las reparaciones que no impliquen a terceros.
- Revisa la renovación con los datos del bonus y compara si la prima refleja realmente el descuento acumulado.
- Conserva el historial si cambias de aseguradora: la declaración de siniestralidad permite trasladar la bonificación en muchos casos.
- Consulta si la aseguradora ofrece protección de bonus o pago por uso, que limita el impacto de un primer parte.
Al comparar precios, no basta con mirar la prima del primer año. Un precio bajo con peor gestión del bonus puede salir más caro a partir del primer siniestro. Lo útil es simular dos escenarios: el precio sin partes y el precio con un parte acumulado.

