Algunos peligros en carretera se ven venir. Pero hay otro más silencioso, invisible y traicionero que puede aparecer incluso cuando crees estar conduciendo con normalidad: el microsueño. Apenas dura unos segundos, pero en ese instante puedes dejar de percibir lo que ocurre delante de ti. Y a ciertas velocidades, eso puede ser letal.
Lo preocupante es que muchos conductores no identifican sus señales previas ni saben que pueden sufrir un episodio de este tipo sin llegar a quedarse dormidos «del todo». Y ahí está el problema. El sueño no siempre avisa, a veces llega en forma de pestañeo largo, una mirada perdida o dos segundos en blanco. Tiempo que, en carretera, puede derivar en un accidente grave.
6Los sistemas del coche ayudan, pero no hacen milagros
Muchos vehículos modernos incorporan asistentes que detectan fatiga o patrones de conducción anómalos. Algunos analizan movimientos del volante, otros monitorizan desvíos en el carril o incluso estudian el comportamiento del conductor para sugerir una pausa. Son tecnologías útiles, y cada vez más extendidas.
Pero conviene no confiarse. Ningún sistema sustituye al conductor. Un detector de fatiga puede advertir, pero no impedir un microsueño. Además, algunos episodios son tan breves que pueden ocurrir antes de cualquier alerta. La tecnología ayuda, pero la verdadera prevención es reconocer que el sueño es una amenaza real que merece tomarse en serio.


