En la región italiana de Puglia, 90 autobuses a gas natural comprados con 26 millones del PNRR llevan meses parados en las cocheras. Son demasiado largos para los cascos históricos y, además, faltan las estaciones de repostaje necesarias para ponerlos en circulación.
Autobuses nuevos parados en las cocheras
La historia, recogida por la prensa italiana a partir de información publicada en Today.it, tiene un punto absurdo. La región de Puglia adquirió noventa vehículos propulsados por metano gracias a una partida de 26 millones de euros procedentes del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia, el conocido PNRR italiano financiado con fondos europeos NextGenerationEU. La operación se enmarcaba en el plan de renovación de la flota de transporte público local con vehículos de bajas emisiones.
El problema es que esos autobuses no han llegado a entrar en servicio. Según la cobertura italiana, su longitud los hace incompatibles con las calles estrechas de muchos cascos históricos del sur de Italia, donde las líneas de bus urbano operan habitualmente con vehículos más cortos. A eso se suma un segundo obstáculo decisivo: no existen aún estaciones de repostaje de metano en número suficiente para abastecer a una flota de ese tamaño en la región.
El resultado es que vehículos prácticamente nuevos, pagados con dinero del contribuyente europeo, permanecen aparcados en cocheras a la espera de una solución que no depende del operador, sino de infraestructuras y de un encaje urbanístico que tendría que haberse evaluado antes de la compra.
Fondos europeos, plazos cortos y decisiones apresuradas
El caso pone el foco en un problema que se repite en varias regiones italianas con cargo al PNRR: los plazos para ejecutar el dinero europeo son muy ajustados y obligan a tomar decisiones de compra en tiempos que no siempre permiten estudiar bien las características técnicas de lo que se adquiere. La cobertura italiana apunta a que la decisión sobre la longitud de los buses y la disponibilidad de la red de metano no se evaluó con el detalle necesario antes de cerrar el pedido.
El metano vehicular (GNC) es una tecnología consolidada en el transporte público italiano, con ciudades como Bolonia o Ravena operando flotas amplias desde hace años. Pero su despliegue requiere una red de surtidores específica, que no se improvisa. Si la región compra los buses antes de que la red esté lista, los vehículos esperan. Y mientras esperan, el dinero ya está gastado.
La cobertura original italiana no detalla qué calendario maneja la región para resolver el doble problema —el de la infraestructura de repostaje y el del encaje en los cascos históricos— ni si está prevista alguna reasignación de los vehículos a líneas interurbanas donde la longitud no sea un obstáculo. Tampoco precisa si Bruselas ha pedido explicaciones sobre la ejecución de esta partida concreta del PNRR italiano. Más información sobre el plan italiano puede consultarse en la entrada de Wikipedia dedicada al PNRR.
Lo que esto significa para España
España gestiona también fondos NextGenerationEU para renovación de flotas de transporte público, con plazos igualmente exigentes. El caso italiano funciona como aviso para los operadores españoles: comprar vehículos sin tener resuelta la infraestructura de repostaje o recarga, o sin verificar que encajen en el trazado urbano donde van a operar, deja material parado y compromete la justificación del gasto ante Bruselas. La cobertura original italiana no entra en cómo se está aplicando esto en España, pero la lógica del problema es trasladable.
Información útil para el conductor
- Cifra clave: 90 autobuses a metano comprados con 26 millones del PNRR italiano.
- Región afectada: Puglia, en el sur de Italia.
- Motivo de la parada: longitud incompatible con cascos históricos y falta de estaciones de repostaje de metano.
- Origen del dato: cobertura publicada en Italia por Today.it.
- Lectura para España: aviso sobre los riesgos de comprar flota sin tener resuelta la infraestructura, no detallado en la fuente original.

