Las trampas y los ‘trucos’ para engañar a la Dirección General de Tráfico (DGT) han existido siempre. Y no necesariamente para engañarles una vez que ya tienes el carnet, sino que hay aspirantes que lo intentan a la hora de hacer el examen teórico para obtener el permiso.
Hace bastantes años, la técnica eran las chuletas que se habían utilizado siempre, después el método ‘evolucionó’ hacia los pinganillos y los móviles escondidos. Ahora, los futuros conductores directamente utilizan gafas inteligentes. El problema es que este último artilugio no es discreto que digamos, así que la Guardia Civil lo ha detectado muy fácilmente en pleno examen teórico del carnet.
De hecho, la Guardia Civil y la Jefatura de Tráfico en La Rioja han interceptado a un aspirante que utilizaba unas ‘smart glasses’ para copiar durante la prueba.
3Un fraude que evoluciona al mismo ritmo que la tecnología
Lógicamente, los avances en tecnología y en Inteligencia Artificial también llegan a los exámenes de la DGT. Hasta hace poco, lo más habitual eran los pinganillos o teléfonos ocultos, que solían detectarse más fácilmente.
En cambio, las gafas inteligentes llevan las trampas un paso más allá. Al final, pasan muy bien desapercibidas como unas gafas convencionales, y obligan a los examinadores de la DGT a estar pendientes de movimientos sospechosos o de dispositivos visibles (pinganillos).
La DGT insiste en que estos casos son minoritarios, pese a la alarma que generan, pero que tienen consecuencias al poner en duda la seguridad del proceso.


