Las rotondas forman parte del día a día de cualquier conductor, pero no todas son iguales. En los últimos años ha aparecido un nuevo tipo de glorieta en distintas ciudades españolas que genera dudas incluso entre conductores con experiencia: las rotondas holandesas. Una nueva configuración que eleva los nervios y el nivel de exigencia durante el examen práctico de conducir.
Tras más de 10 años formando a futuros conductores, Lucía, profesora de autoescuela, lo tiene claro: «Cada vez más alumnos suspenden el examen por errores en glorietas, y las rotondas holandesas son un foco habitual de fallos». Su consejo no solo se basa en la normativa, sino también en la anticipación, una habilidad clave para superar con éxito la prueba y, sobre todo, conducir de forma segura.
1¿Qué son las rotondas holandesas? ¿Por qué complican el examen?
Las rotondas holandesas son un tipo de intersección diseñada para mejorar la seguridad de los ciclistas, un colectivo vulnerable y cada vez más presente en las ciudades. Su característica más distintiva es la incorporación de un carril bici perimetral, normalmente pintado de rojo, que rodea toda la glorieta y que otorga prioridad a quienes circulan por él.
El diseño, aunque eficaz desde el punto de vista de la seguridad vial, introduce un elemento adicional que muchos conductores no terminan de gestionar correctamente, sobre todo durante el examen práctico. Según Lucía, «el problema no es solo no saber qué hacer, sino no anticiparse a lo que va a ocurrir en la rotonda». Un margen de duda que puede traducirse en un suspenso inmediato.

