La ITV es una de las cosas a las que todo conductor acude porque está obligado, pero no porque le guste ir. Pero hay un detalle importante acerca de la DGT y la inspección técnica que muy pocos conocen, y que puede suponer tener que pasar el mal trago más veces.
Hay una situación que puede cambiar los planes en cuestión de minutos mientras conduces de forma tranquila por la carretera. La DGT tiene autoridad para obligarte a realizar una revisión extraordinaria si se cumplen ciertas condiciones específicas que ponen en duda la seguridad de tu vehículo.
2Cómo funciona la inspección técnica en carretera
Esta ITV extraordinaria no es exactamente igual a la que pasas cada año o cada dos años. Cuando los agentes te obligan a acudir a una estación de inspección, la revisión no suele ser completa. En la mayoría de los casos, los técnicos del centro se centrarán en comprobar el elemento específico que ha generado las sospechas de los agentes. Si te han parado porque un faro parece estar suelto o porque el humo que sale por el escape es demasiado negro, la inspección irá dirigida a verificar ese fallo en concreto para confirmar si el coche puede seguir circulando o no.
Además, los agentes tienen autoridad para ordenar el traslado inmediato del vehículo a una estación de inspección concreta que ellos determinen. No podrás elegir el centro que más te guste o el que te pille más cerca de casa si los agentes consideran necesario verificar el estado del coche en ese mismo momento. Esta inmediatez es lo que más suele sorprender a los conductores, que ven cómo su viaje se detiene para cumplir con un trámite que no estaba en sus planes.

