Con la llegada de la temporada estival en Austria, los puertos alpinos vuelven a convertirse en el escenario predilecto para que los fabricantes pongan a prueba sus próximas novedades lejos de miradas indiscretas. Škoda no ha querido perder el tiempo y ha desplazado una unidad de pruebas del nuevo Kodiaq hasta los Alpes para someter a su popular SUV de siete plazas a las primeras pruebas dinámicas de cara a su inminente actualización de mediados de ciclo.
Los prototipos avistados en las carreteras de montaña austriacas llevaban abundante camuflaje en las zonas más significativas: paragolpes delantero, tratamiento óptico trasero y los umbrales de las puertas. Una señal inequívoca de que la firma de Mladá Boleslav trabaja activamente en el que será el facelift más ambicioso de la generación
En el apartado estético, las imágenes espía revelan una evolución clara hacia el nuevo lenguaje de diseño que la marca viene aplicando en sus modelos más recientes. El frontal del Kodiaq apunta a una revisión del paragolpes y de la parrilla, probablemente alineada con la estética inaugurada por el Enyaq actualizado, con entradas de aire más pronunciadas y una firma luminosa LED de trazado más agresivo. En la popa, se esperan pilotos de nueva morfología que doten al SUV checo de un perfil más deportivo sin renunciar a su carácter familiar.

El interior también recibirá atención. Škoda aprovechará el facelift para mejorar el software del sistema de infoentretenimiento, ampliar las funcionalidades de las pantallas y actualizar los materiales del habitáculo con opciones más sostenibles, en línea con los compromisos medioambientales del Grupo Volkswagen.
Más allá del aspecto, la actualización contempla refinamientos en los sistemas de conducción autónoma del nivel 2+, heredados de la plataforma MQB Evo que comparte con varios modelos del grupo. La calibración de los asistentes —control de crucero adaptativo, asistente de carril y lectura de señales— se beneficiará de las últimas actualizaciones de software que Volkswagen ha ido introduciendo en su gama. Asimismo, se trabaja en optimizar la eficiencia térmica de la motorización de combustión y en refinar la gestión de la batería en las versiones electrificadas.
Sin duda, la novedad más esperada es la llegada de una nueva versión RS que elevaría el listón de prestaciones del Kodiaq hasta cotas inéditas. Todo parece indicar que el actual propulsor de cuatro cilindros 2.0 TSI de gasolina que equipa el actual modelo sería reemplazado por un sistema de motorización más avanzado.

La opción más verosímil, teniendo en cuenta tanto las exigencias de las normativas de emisiones Euro 7 como los objetivos de potencia marcados por Škoda, apunta a una arquitectura híbrida enchufable de alto rendimiento —denominada internamente vRS— que combinaría un motor de combustión revisado con uno o varios motores eléctricos para obtener una potencia conjunta superior a los 300 CV.
Según las fuentes consultadas, el facelift del Kodiaq no llegaría a los concesionarios antes de 2028. Un calendario que otorga a Škoda el margen necesario para completar el desarrollo del sistema híbrido de la versión RS, validar los sistemas de asistencia a la conducción y homologar la gama conforme a la normativa de emisiones vigente en ese momento. Entretanto, el modelo actual seguirá evolucionando con actualizaciones de software over-the-air que mantendrán al Kodiaq al día en conectividad y funcionalidad.
En definitiva, el Kodiaq renovado se perfila como uno de los lanzamientos más completos de Škoda en los próximos años: un SUV familiar que conjugará practicidad cotidiana, tecnología de vanguardia y, por primera vez en su historia, un tren motriz electrificado verdaderamente ‘picante’ bajo el escudo RS. Los Alpes austriacos han hablado; toca esperar a que las pistas de nieve revelen el resultado final.
Galería de imágenes espía del Škoda Kodiaq 2028
Fotos: SHProshots




























