Ford Capri 2.8i barn find: Jonny Smith arranca un clásico de 1987 tras 30 años olvidado

El periodista Jonny Smith viaja hasta Manchester para documentar el rescate de un Ford Capri 280 que llevaba más de 30 años encerrado. Una historia de pasión, promesas y mecánica clásica.

Hay historias de coches que parecen sacadas de una cápsula del tiempo. La que nos trae Jonny Smith, presentador de The Late Brake Show, es una de esas joyas que llevan más de tres décadas esperando volver a rodar. En un garaje con forma de cuña en el Gran Mánchester, un Ford Capri 280 de 1987, el último de la saga, ha permanecido inmóvil desde principios de los noventa. Ahora, su propietario, Chris, sueña con verlo de nuevo en marcha.

El Ford Capri 280: el canto del cisne de una leyenda

El Capri 280 fue la despedida definitiva de un modelo que Ford lanzó en 1969 como la respuesta europea al Mustang. En su última iteración, montaba un motor V6 de 2.8 litros con inyección electrónica, cambio manual de cinco velocidades, diferencial autoblocante y un interior de cuero Recaro. Todo ello envuelto en el característico color verde Brooklyn. Según explica Smith en el vídeo, solo se fabricaron 1.035 unidades, y este ejemplar es el número 392, un superviviente que en su día no fue precisamente un éxito de ventas. A mediados de los ochenta, la gente quería tracción delantera y hatchbacks; el Capri era ya un coche antiguo», comenta el presentador. Sin embargo, con el tiempo, aquella rareza se ha convertido en objeto de culto.

Para los aficionados estadounidenses que siguen el canal, el Capri representó durante años el muscle car asequible del Viejo Continente. Smith lo define como «el Mustang de los pobres», un deportivo accesible que ofrecía sensaciones potentes sin arruinarse. Pero para Chris, el dueño, este coche es mucho más que una pieza de colección.

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Un sueño de juventud aparcado tres décadas

Chris compró el Capri en 1988, cuando el coche tenía apenas dos años. No era su primer Capri: ya había tenido otros tres, empezando por versiones de 1.600 y 2.0 litros. Pero el 280 era la culminación de un deseo. «Siempre quise tener el tope de gama», confiesa en la entrevista. Lo utilizó como coche familiar hasta que la llegada de los hijos lo hizo demasiado pequeño. Fue entonces, en 1993, cuando decidió guardarlo «solo por un tiempo». Esa pausa se prolongó más de treinta años.

El propio Chris admite que nunca imaginó que el paréntesis duraría tanto. «Pensé que serían cinco minutos», dice. Pero la vida, el trabajo y la crianza lo fueron postergando. A pesar de todo, nunca se planteó venderlo. En sus palabras, el coche es como un miembro de la familia. Incluso compró la casa actual con ese garaje alargado para protegerlo de miradas y del clima, aunque tuvo que ampliarlo ligeramente porque era demasiado estrecho.

«Es como un familiar para mí. He rechazado ofertas por él; no hay manera de que lo venda. Estaré en la tumba antes de que este coche se vaya».

Chris, propietario del Ford Capri 280

La operación rescate: del garaje a la luz del sol

Sacar el coche después de tantos años no fue sencillo. El garaje, como una cuña perfecta, apenas dejaba espacio para maniobrar. Smith recuerda en el reportaje cómo Chris había comprado la casa precisamente por ese habitáculo, pero luego descubrió su forma ahusada. «Una vez dentro, no podía pasar por un lateral», explica. Con paciencia y la ayuda de unos vecinos, lograron deslizarlo hasta la calle sobre ruedas casi planas. El momento quedó grabado entre empujones y cuentas atrás: una verdadera odisea sobre el asfalto.

Lo más llamativo es que la última vez que el motor se encendió fue alrededor de 1995. Desde entonces, Chris, diagnosticado con encefalomielitis miálgica (ME), hizo lo que pudo para mantenerlo a raya. «Intenté conservarlo lo mejor posible, pero era muy limitado», confiesa. Aún así, el propietario había vertido aceite en los cilindros para evitar el gripado, un detalle que, según Smith, daba ciertas esperanzas de cara al arranque.

¿Arrancará después de 30 años? La tensión del barn find

Con el Capri por fin al sol, el equipo se preparó para el momento decisivo. Smith reconoce tener «resultados mixtos» con los sistemas de inyección después de largas hibernaciones, pero la mecánica parecía girar libremente. La emoción del reencuentro con la luz después de tres décadas se mezclaba con la incertidumbre técnica. Para Chris, verlo fuera del garaje ya era un triunfo: «Probablemente sea la primera vez que ve la luz del día en todo este tiempo», comentaba.

Este episodio de The Late Brake Show no es solo un rescate técnico; es el testimonio de una promesa personal mantenida durante generaciones. En un momento en que los clásicos asequibles se revalorizan y las historias de barn find despiertan fascinación global, el Capri 280 de Chris conecta con algo más profundo: el valor de conservar un pedazo de historia íntima contra toda lógica de mercado.

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¿Conseguirán devolverle la vida a este superviviente? El vídeo completo guarda la respuesta, y lo que queda claro es que, para Chris, el rugido de aquel V6 inyectado significaría mucho más que un simple arranque.

Puedes ver el rescate completo a continuación:

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