Que el Toyota Proace Max es uno de los comerciales más capaces del mercado no ofrece duda; pero si se compara con el Fiat Ducato hay que ser observador para encontrar las ventajas de uno y de otro. La publicación italiana Quattroruote acaba de publicar uno de esos análisis que todo profesional del transporte debería ver comparando el japonés con el italiano. Y la duda tiene sentido: ambos comparten la misma plataforma, el mismo origen y casi la misma silueta. El vídeo, de 25 minutos y en italiano, desgrana con honestidad qué hay de Ducato y qué hay de Toyota en este furgón, y si merece la pena elegirlo frente a los otros siete hermanos que usan la base X250.
La plataforma X250: un éxito italiano compartido
Según explica el canal, la plataforma que sostiene al Proace Max se fabrica en Atessa, en la provincia de Chieti. Allí salen cientos de miles de unidades cada año para alimentar un club de ocho marcas diferentes. Quattroruote recuerda que este tipo de colaboraciones no son nuevas en el mundo del automóvil —el proyecto Tipo 4 de los años 80, que unió a Alfa Romeo, Fiat, Lancia y Saab, fue un buen precedente—, pero en los vehículos comerciales la máxima es clara: optimizar el espacio de carga por encima de cualquier otra consideración.
Y aquí la receta funciona. El equipo de Quattroruote subraya que la configuración “todo adelante”, con motor y tracción en el eje frontal, libera un volumen de carga enorme para las dimensiones exteriores. El voladizo delantero es mínimo y la distancia entre los pasos de rueda, récord en su categoría. La plataforma se ha mantenido casi inalterada durante dos décadas porque, sencillamente, nadie ha encontrado una solución más eficiente en términos de empaquetamiento.
Diferencias con el Ducato: personalización y garantía
Quattroruote explica que Toyota ha optado por jugar en un territorio ligeramente distinto al del Ducato. Mientras Fiat ofrece una modularidad extrema de fábrica, Toyota ha reducido las configuraciones base pero apuesta fuerte por la personalización del vano de carga. En el momento de la prueba, la marca japonesa acababa de anunciar toda una serie de equipamientos específicos desarrollados para los Proace Max, Proace y Proace City, con la misma cobertura que el vehículo original.
Donde el producto gana enteros es en la posventa. La garantía Toyota es el argumento diferencial más potente: de serie incluye tres años o 100 000 kilómetros, pero si el cliente realiza los mantenimientos en la red oficial, se puede extender hasta los quince años o 350 000 kilómetros. El canal lo califica como un elemento de fidelización muy del estilo Toyota, ideal para flotas que ya operan con otros vehículos de la marca.
“Esta plataforma fue concebida hace veinte años y todavía no han conseguido poner en la carretera algo que la supere en reactividad y placer de conducción.”
— Quattroruote
Motor, consumos y comportamiento dinámico
El Proace Max analizado monta un diésel 2.0 de 140 caballos, aunque también está disponible con 120 o 180 CV. La transmisión es manual de seis velocidades —producida igualmente en Italia— y existe una variante automática de ocho marchas. Lo que más celebra el probador es la evolución del propulsor: esta segunda generación del 2.0 diésel, que ya había rendido bien en 2021, ahora alarga los desarrollos y reduce consumos de forma notable.
En autopista, a 130 km/h el motor gira a 2 500 rpm en lugar de 3 000, lo que se traduce en dos kilómetros extra por litro sin perder capacidad de respuesta. Quattroruote incluso apunta que las recuperaciones y la aceleración a plena carga son brillantes. Donde se nota la edad del proyecto es en el confort acústico: la rumorosidad mecánica es algo más presente que en furgones más modernos, aunque el vídeo deja claro que los afinamientos recientes han suavizado la entrega de potencia.
Dinámicamente, la publicación destaca la agilidad inesperada de un vehículo tan alto y voluminoso. La dirección es ligera y directa, y el diámetro de giro convence. Eso sí, el ESP interviene con contundencia si detecta una pérdida real de control, algo lógico dado el peso que puede transportar. En vacío, el eje trasero rígido con ballestas se comporta con dignidad, sin los saltos que a veces se asocian a los comerciales cuando van descargados.
Detalles del interior y equipamiento destacable
A bordo, la posición de conducción elevada regala una visibilidad excelente. Aunque el volante solo se ajusta en altura, el asiento del conductor compensa con múltiples regulaciones. Quattroruote valora la amplitud interior: 2,05 metros de anchura exterior permiten viajar tres ocupantes sin agobios, algo poco habitual en la categoría. El pavimento plano y los incontables huecos portaobjetos —con una bandeja giratoria sobre la consola central pensada para apoyar documentación o incluso un tentempié— suman puntos prácticos.
El equipamiento de serie incluye, según la publicación, climatizador automático, volante forrado en piel sintética con costura real y un sistema de infoentretenimiento algo básico pero suficiente para garantizar las comunicaciones. Toyota también ofrece una versión más espartana bautizada como Business, pensada para grandes flotas que prefieren renunciar a algunos mimos y abaratar costes. En la zona de carga, las puertas traseras se abren casi 270 grados gracias a una bisagra de doble articulación, y el sistema de doble cerradura es un plus disuasorio frente a los robos de mercancía.
Puntos débiles y valoraciones finales
Ningún vehículo es perfecto, y Quattroruote lo deja claro. Los espacios de frenada son algo más largos de lo normal, en parte por el tamaño de las ruedas. La insonorización general está por debajo de lo que ofrecen algunos rivales, y el asistente de mantenimiento de carril no alcanza el nivel 2 de conducción semi-autónoma que sí equipa la plataforma de origen en otras aplicaciones. Aun así, el balance global es notable, sobre todo por el salto en consumos respecto al modelo anterior.
El canal también pone sobre la mesa un hecho relevante: este Toyota ya supera el 5 % de cuota en el mercado europeo de comerciales de hasta 3,5 toneladas, y las cotizaciones de usados indican que retiene bien el valor. La fórmula italo-japonesa parece funcionar, y quizá sea la prueba de que, en el mundo del trabajo, importa más la sustancia que la firma.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Quattroruote en YouTube.

