Aston Martin dispara su deuda hasta los 1.500 millones y capta 550 millones con condiciones especiales

El nuevo préstamo de 550 millones otorga a los acreedores derechos especiales que no tienen los actuales tenedores de deuda. La firma no liquidó el stock previsto y encara la segunda mitad del año con presión sobre sus ventas.

Aston Martin ha disparado su deuda hasta los 1.500 millones de libras y ha captado además un préstamo de 550 millones de libras con condiciones que otorgan a los nuevos acreedores derechos especiales. El dato, que recoge Autocar, confirma que la casa británica sigue atrapada en una espiral financiera pese a vender coches más caros y mejor valorados.

Los coches actuales de Aston Martin están considerados entre los mejores de su historia, pero el negocio devora caja y deuda. La marca vive de convertir coches terminados en ingresos rápidos, y eso choca con el discurso de fabricar solo contra pedido para no llenar los concesionarios de unidades que acaban perdiendo valor.

El mecanismo es de manual. Si la línea de producción no se detiene, las ventas a concesionarios —los denominados wholesales, los únicos que Aston reporta— lubrican la maquinaria financiera. Pero si esos coches se quedan en el patio, hay que empujarlos con descuentos e incentivos, y el precio medio real se resiente.

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Un préstamo de 550 millones con ventajas que los acreedores actuales no tienen

El nuevo préstamo de 550 millones de libras no es una refinanciación cualquiera. Los términos son opacos y, según Autocar, incluyen ventajas para los nuevos prestamistas que no están al alcance de quienes ya mantienen deuda de la firma. Esa asimetría es la que ha encendido las alarmas.

Esto sucede cuando una empresa pierde fuelle de negociación frente a los acreedores. Aston Martin no ha logrado escapar de la rueda financiera, y el mercado lo interpreta como una señal de debilidad, no de confianza.

Lo explicó con más diplomacia el consejero delegado, Adrian Hallmark, durante la presentación de los resultados del primer semestre.

La deuda no se frena por fabricar coches mejores, sino por no poder venderlos sin tocar el precio.

La presión no es nueva. Aston lleva años hablando de la necesidad de producir contra pedido y reducir el excedente en los concesionarios, pero el atractivo de mantener la línea en marcha es demasiado fuerte: los wholesales convierten los coches en caja inmediata.

Menos coches, más precio medio, pero stock sin liquidar

Hallmark defendió que el enfoque disciplinado de producción y demanda funciona, con una mejora de las ventas a cliente final frente a las ventas a concesionarios. Aun así, admitió que la liquidación de existencias se quedó corta en 70 u 80 coches, lastrada por los DBX SUV atascados en concesionarios de Estados Unidos. La cifra puede parecer pequeña, pero en una marca de este volumen es un aviso.

La ambición comercial ha bajado de los 6.412 coches de 2022 a una previsión que este año iguala los 5.448 de 2025. Sin embargo, con apenas 2.331 unidades registradas al cierre del primer semestre, la segunda mitad mete a los ejecutivos comerciales contra las cuerdas.

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El precio medio global subió un 17% en el primer semestre, hasta las 241.000 libras, gracias a ediciones especiales como el Valhalla, fabricado bajo pedido. En cambio, la gama principal bajó un 5%, hasta las 182.000 libras, por los incentivos para dar salida al stock antiguo. O sea: los clientes pagan más por las series caras, pero los coches de volumen se venden con descuento. Y la deuda no deja de de subir.

Para quien mira un Aston Martin, esto tiene dos lecturas. La primera: un fabricante con pérdidas puede recortar en posventa o actualizaciones, y eso condiciona el valor residual. La segunda: los incentivos sobre el stock antiguo son una oportunidad si negocias con cabeza y verificas el historial del vehículo.

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