Bruselas quiere un 75% de componentes europeos para el coche eléctrico

La Eurocámara eleva al 75% el contenido europeo exigido, batería aparte, para acceder a subvenciones y compras públicas. España defiende que un 40% sea estrictamente de la UE y el resto se abra a socios fiables.

El criterio sobre componentes europeos del coche eléctrico sube al 75% y amenaza con dejar fuera a modelos ensamblados en España. Un borrador del Parlamento Europeo eleva hasta ese porcentaje el contenido europeo exigido para acceder a subvenciones y compras públicas.

Qué cambia con el nuevo umbral del 75%

La discusión forma parte de la futura legislación con la que la Unión Europea quiere reforzar sectores estratégicos y reducir su dependencia exterior. La propuesta de partida fijaba en torno al 70% el contenido europeo necesario para acceder a ventajas vinculadas al sello Made in Europe. El borrador con el que trabaja ahora la Eurocámara eleva ese listón al 75% y deja la batería fuera del cálculo porque tendrá requisitos de origen propios.

El objetivo de fondo es evitar que el dinero público destinado a electrificar el automóvil acabe financiando coches cuyo valor añadido se genera fuera del continente. El problema es que, cuanto más se endurecen las condiciones, mayor es el riesgo de dejar fuera a vehículos producidos en fábricas europeas.

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Un coche puede salir de una fábrica española y, aun así, quedarse fuera del trato preferente que Europa reserva a lo que considera hecho en el continente.

España intenta que la norma sea distinta. Su posición plantea que, si se mantiene una exigencia del 70%, al menos un 40% de los componentes proceda estrictamente de los 27 países de la UE. El otro 30% podría llegar del Espacio Económico Europeo o de terceros países considerados socios fiables, como Reino Unido, Canadá o Japón.

Es la idea de una autonomía estratégica abierta: reforzar la industria europea sin obligarla a sustituir de golpe cadenas de suministro que hoy dependen de proveedores externos. La diferencia importa en un país que es el segundo fabricante de automóviles de Europa y que exporta más del 90% de lo que produce.

La batería y el acero, los otros frentes

El porcentaje general excluye la batería porque Europa todavía depende de Asia en buena parte de su cadena de valor. El borrador plantea que las celdas cumplan requisitos de origen europeo y que al menos un 20% de determinadas materias primas estratégicas se extraiga, procese o recicle dentro de la UE en los primeros años, un umbral que subiría hasta el 40% en 2036.

Los grandes grupos advierten de que el calendario es demasiado exigente y estiman que Europa podría sufrir un déficit de hasta 150 GWh para abastecer a sus fabricantes. La industria ya mueve ficha para localizar la producción: una gigafactoría en Sagunto y otra gran planta en Zaragoza. El borrador también endurece el acero europeo de bajas emisiones, con mínimos del 25% desde 2029, del 35% en 2032 y del 50% en 2036.

Qué significa para el comprador y para el mercado

La norma aún está en negociación y los porcentajes pueden moverse, así que no conviene tomar decisiones precipitadas. Pero el mensaje de fondo es claro: la definición de qué significa que un coche esté hecho en Europa marcará el acceso a las ayudas en los próximos años. Para quien mira un eléctrico asequible, la clave será comprobar no solo dónde se ensambla, sino cuánto de su valor se genera en el continente.

A partir de ahí, conviene seguir dos hitos. El primero, la letra final del texto, que todavía debe superar los trámites parlamentarios entre instituciones. El segundo, cómo se traduce en cada convocatoria de ayudas nacional y autonómica. Si el criterio de contenido europeo condiciona el acceso a los fondos, el calendario de compra puede depender menos del precio de catálogo y más del origen de los componentes.

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El propósito de Bruselas es razonable sobre el papel: retener en el continente más valor añadido, tecnología y empleo. Lo complicado es lograrlo sin frenar la electrificación de un mercado que avanza despacio y sin dejar en el camino a los modelos llamados a impulsarla. El Raval simboliza ese equilibrio frágil. Nacido para abaratar el acceso al eléctrico, podría convertirse en el ejemplo de lo difícil que será definir el Made in Europe.

📊 Claves de la noticia

  • Cifras a tener en cuenta: contenido europeo exigido del 75%, frente al 70% inicial; 40% de componentes estrictamente de la UE en la propuesta española; 20% de materias primas de batería de origen europeo, ampliable al 40% en 2036; acero europeo con mínimos del 25% en 2029 y del 50% en 2036.
  • Cómo te afecta: si buscas un eléctrico asequible, el criterio de contenido europeo puede condicionar si accedes a ayudas o a ventajas en compras públicas. Un coche fabricado en España podría no cumplir el porcentaje y quedarse sin esos incentivos.
  • También debes saber: la propuesta sigue en negociación y los porcentajes pueden cambiar. Conviene seguir la letra final de la norma y, sobre todo, cómo se traslada a cada convocatoria de ayudas nacional y autonómica.