Hasta el gesto más insignificante al volante puede tener consecuencias si no lo haces bien o supone algún riesgo para la seguridad vial. Por eso, la Dirección General de Tráfico (DGT) avisa del peligro que supone utilizar mal un elemento muy concreto de tu vehículo, sobre todo ahora que llega el buen tiempo.
Es el parasol del coche, el que bajas cuando el sol te da en los ojos para que no te deslumbre. Y el mismo que no te sirve de nada al amanecer o al atardecer, cuando el sol está demasiado bajo. Pues ojo con no utilizarlo como toca, porque la DGT advierte de las sanciones por hacer un uso indebido de este accesorio que todos los coches llevan de serie.
1El parasol es útil, pero tienes que conocer los límites
El parasol es un elemento diseñado para evitar deslumbramientos, pues viene bien cuando el sol entra de frente o de lateral, ayuda a mantener la visibilidad y reduce la fatiga visual. Así que su uso es completamente lógico de día.
Ahora bien, ¿en qué situaciones pone el ojo la DGT? No es un elemento que debas llevar siempre bajado ni tampoco puedes olvidarte de él una vez colocado. Porque también tiene un efecto secundario, y es que reduce el campo de visión.
Si el parasol tapa parte de la carretera o nos limita de alguna manera lo que ocurre en los laterales, deja de ser una ayuda y pasa a ser un impedimento. También hay situaciones algo más sutiles. Por ejemplo, cuando lo giramos hacia un lado y termina interfiriendo con el retrovisor. No es lo lógico, pero cuidado con los ángulos muertos.

