Shell y su Triple 10 Challenge, el eléctrico que carga 24 kilómetros por minuto… sin carga ultrarrápida

La compañia energética trabaja para mejorar la eficiencia de los coches eléctricos. El Triple 10 Challenge muestra cómo diseñarlos.

Shell ha presentado su Triple 10 Challenge, un vehículo de demostración tecnológica concebido para plantear una nueva filosofía de diseño aplicable a la próxima generación de vehículos eléctricos de batería (BEV). Se trata de un EV compacto orientado al segmento de gran volumen que propone una alternativa a la tendencia actual hacia baterías cada vez más grandes, a través de una redefinición de la gestión térmica.

El vehículo se ha diseñado para cumplir tres objetivos que, según Shell, pueden marcar el rumbo de la movilidad eléctrica de gran volumen: poder cargar sus baterías en menos de 10 minutos, una autonomía de 10 km/kWh y una huella de carbono a lo largo del ciclo de vida de 10 toneladas de CO2e. El Triple 10 Challenge es el primer vehículo homologado para circular que ha demostrado el potencial de una arquitectura de refrigeración simplificada, de circuito único, capaz de gestionar de forma eficiente la carga térmica de todo el sistema de propulsión, incluso en los escenarios de carga rápida más extremos y en condiciones reales.

Youtube video

Cara Tredget, vicepresidenta de Movilidad y Tecnología de Lubricantes de Shell, ha explicado que el desarrollo del Triple 10 Challenge ha permitido desbloquear el potencial de una carga más rápida, sistemas más ligeros y una mayor eficiencia a lo largo del ciclo de vida del vehículo, gracias al uso de los fluidos térmicos avanzados de la compañía, en colaboración con sus socios de coingeniería.

Publicidad

Mayor eficiencia y carga más rápida

El Triple 10 Challenge se ha diseñado para alcanzar 10 km/kWh de eficiencia con un sistema de batería más pequeño y eficiente, lo que supone una mejora de más del 30 por ciento en la eficiencia energética global respecto a numerosos vehículos eléctricos de la generación actual, gracias a los fluidos térmicos avanzados de Shell, que permiten una gestión térmica óptima.

El vehículo es capaz de cargar la batería del 10 al 80 por ciento en 9 minutos y 54 segundos, sin comprometer la estabilidad térmica ni la vida útil del sistema. Mientras que algunos vehículos eléctricos actuales pueden cargar en menos de 10 minutos, esto requiere el uso de cargadores ultrarrápidos de más de 300 kW, poco habituales en la red pública de carga. El Triple 10 Challenge, en cambio, logra este resultado utilizando la infraestructura de carga existente, con un cargador estándar de 175 kW, añadiendo 24 km de autonomía por minuto de carga, frente a una media de 13 km/minuto en los BEV convencionales con el mismo cargador, lo que equivale a casi un 90 por ciento más de autonomía añadida por minuto de carga.

Se estima que el Triple 10 Challenge tiene una huella de carbono de ciclo de vida de aproximadamente 10 toneladas de CO2e. Gracias a su diseño ligero, la capacidad optimizada de su batería, el uso de materiales reciclables y de baja huella de carbono, junto con el uso de electricidad 100% renovable para la carga del vehículo, esta cifra representaría una reducción de alrededor del 50% en las emisiones de ciclo de vida frente a los vehículos eléctricos de batería habituales en el mercado europeo.

SHELL TRIPLE 10 CHALLENGE 2 Motor16
Foto: Shell

La tecnología: gestión térmica por inmersión

La clave del rendimiento del Triple 10 Challenge reside en el fluido térmico Shell Recharge. A diferencia de los sistemas de refrigeración tradicionales basados en agua-glicol, el fluido dieléctrico de Shell permite la refrigeración por inmersión directa de la batería y de los componentes del sistema de propulsión, incluidos el motor y la electrónica de potencia. Esta redefinición de la gestión térmica de la batería y la propulsión ha permitido avanzar hacia una carga más rápida, sistemas más ligeros y una mayor eficiencia a lo largo del ciclo de vida, empleando tecnologías ya existentes y escalables en la actualidad.

El prototipo se presentó en el circuito de pruebas de HORIBA MIRA, como culminación del proyecto Triple 10 Challenge de Shell. La incorporación de un paquete de baterías más compacto y eficiente, con menos módulos, junto con el uso del fluido térmico avanzado de Shell, que permite simplificar la arquitectura de la carcasa, contribuye a una reducción de alrededor del 25% en el coste total del paquete de baterías respecto a un vehículo eléctrico convencional.

Shell ha anunciado además la integración de todas sus capacidades en el ámbito de los vehículos eléctricos bajo la marca Shell Recharge, abarcando carga, fluidos y soluciones de batería, con el objetivo de ofrecer una propuesta única e integral tanto para clientes B2B como B2C. Como parte de este proceso, la marca Shell EV-Plus dejará de utilizarse.

Publicidad

Socios del proyecto

El Triple 10 Challenge es una demostración del potencial de la tecnología de fluidos por inmersión y un ejemplo de la excelencia británica en coingeniería. Shell ha trabajado junto a distintos referentes del sector del automóvil para integrar el fluido térmico Shell Recharge y maximizar el rendimiento del vehículo:

SHELL TRIPLE 10 CHALLENGE 1 Motor16
Foto: Shell
  • RML se ha encargado de liderar la arquitectura del paquete de baterías y su integración de alto rendimiento, empleando el fluido dieléctrico de Shell para eliminar el cableado y las tuberías pesadas y complejas propias de los sistemas tradicionales de agua-glicol, logrando así reducir el tamaño del paquete y la masa total del vehículo.
  • Empel Systems ha desarrollado el motor eléctrico avanzado y las unidades de tracción. Gracias al sistema de refrigeración por inmersión de circuito único, de alta eficiencia, la compañía ha logrado reducir significativamente el tamaño de los motores manteniendo una densidad de potencia excepcional, contribuyendo así al objetivo de eficiencia de 10 km/kWh.
  • HORIBA MIRA ha realizado la integración, las pruebas y la validación del vehículo. Utilizando su sistema VTEOS (Vehicle Thermal and Electrical Optimisation System), la compañía ha validado la eficacia de la arquitectura de fluido único, sometiendo el sistema a condiciones climáticas extremas simuladas a nivel global y comprobando su compatibilidad retroactiva con radiadores estándar.

Trayectoria de Shell en vehículos de alta eficiencia

El Triple 10 Challenge se suma a la trayectoria de Shell en el desarrollo de conceptos de vehículos de máxima eficiencia. Entre sus antecedentes figura el Project M, desarrollado en 2016 como un concepto de coche urbano ultraeficiente orientado a abordar los retos de la movilidad masiva. En el transporte comercial, el programa Starship de Shell ha continuado ampliando los límites de la eficiencia del transporte de mercancías desde 2018, a través de sucesivas generaciones de camiones de Clase 8 de alta eficiencia.

Publicidad

Más recientemente, Shell se ha asociado con el fabricante chino de camiones FAW para equipar la última versión del Starship con una batería híbrida avanzada que incorpora el fluido de refrigeración térmica por inmersión de Shell. El legado de Shell en la innovación de movilidad eficiente se remonta también al Shell Eco-marathon, que durante más de cuatro décadas ha servido de plataforma global para que estudiantes diseñen, construyan y pongan a prueba algunos de los vehículos más eficientes energéticamente del mundo.