MotoGP estudia un límite presupuestario estilo F1 para disparar su rentabilidad

El director deportivo del campeonato, Carlos Ezpeleta, confirma que la idea está sobre la mesa y que los fabricantes ya negocian el marco comercial para los próximos cinco años. Aprilia lidera el Mundial con un presupuesto cuatro veces menor que el de Honda.

MotoGP se dispone a dar el paso más determinante de su historia reciente en materia económica. La organización del campeonato, encabezada por Carlos Ezpeleta, está estudiando la implantación de un límite presupuestario que copie el modelo que transformó la Fórmula 1 desde 2021. La medida, confirmada en una entrevista exclusiva con Motorsport.com, busca disparar la rentabilidad de los equipos y fabricantes, reduciendo la brecha competitiva y atrayendo nuevos constructores al certamen.

El director deportivo del campeonato no oculta la ambición: “Desde la organización queremos ir incuestionablemente hacia el límite presupuestario, y hemos sido muy claros con los fabricantes en ese sentido”, señala Ezpeleta en una extensa entrevista que se publicará en los próximos días. La intención es replicar el éxito que llevó a la F1 a un superávit generalizado tras la introducción de su propio techo de gasto en 2021.

El modelo F1 que disparó la rentabilidad (y los fichajes)

El límite presupuestario de la F1, fijado en 145 millones de dólares para la primera temporada, cambió las reglas del juego. Mercedes, Ferrari o Red Bull llegaron a gastar más de 300 millones de euros anuales antes de la norma. La entrada en vigor del tope convirtió a las escuderías en estructuras rentables, abriendo la puerta a nuevos actores como Audi y Cadillac.

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Ezpeleta cree que MotoGP puede seguir el mismo camino: “Es importante introducir un poco de racionalidad en la manera en que hacemos las cosas”. Sin embargo, reconoce la complejidad: “Será muy difícil llegar hasta allí. Los constructores están muy vinculados a sus fábricas, y todas tienen una realidad distinta”. Aun así, se muestra convencido: “Nunca antes hubo necesidad, pero ahora hay recorrido”.

La diferencia clave, según el director deportivo, es que en MotoGP el espectáculo en pista no está roto. “Nosotros no tenemos un problema en pista. Estamos viendo que algunos de los fabricantes con presupuestos más bajos están superando al resto”, subraya. Esa paradoja es, precisamente, el argumento que esgrime para justificar la urgencia del cambio: el gasto no garantiza el éxito, pero sí lastra la sostenibilidad del campeonato.

La paradoja del gasto en MotoGP: Aprilia manda con 20 millones

Los números actuales retratan un desequilibrio tan llamativo como contraproducente. Honda invierte unos 80 millones de euros anuales en su proyecto de MotoGP, más que cualquier otro fabricante. Yamaha ronda los 60 millones, mientras que Aprilia, líder del campeonato con tres pilotos al frente de la general, apenas alcanza los 20 millones, según datos manejados por Motorsport.com.

La paradoja es total: el mayor gasto no se traduce en resultados. Honda tiene su primer piloto en décima posición y ocupa el penúltimo lugar en la clasificación de constructores. Mientras tanto, Aprilia, con un cuarto del presupuesto, domina la tabla. “Algunos de los fabricantes tienen un margen importante para reducir su presupuesto”, insiste Ezpeleta en en la misma entrevista, un desliz que no empaña la claridad de su mensaje.

El límite de gasto no busca igualar a todos, sino convertir a MotoGP en un negocio sostenible para quien invierte en él.

Durante el último año, las negociaciones entre Dorna y los fabricantes han sentado las bases del nuevo acuerdo comercial que regirá el campeonato durante los próximos cinco años. Aprilia y Ducati llegaron a amagar con eliminar una de las dos motos disponibles en los ensayos para contener los costes, una propuesta que, según la misma fuente, quedó descartada en la reunión de la Comisión de Grandes Premios celebrada en Silverstone el pasado domingo.

Análisis de Impacto

Más allá del anuncio, la maniobra tiene implicaciones profundas para la estructura deportiva y financiera del campeonato:

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  • Dato de mercado: La horquilla de gasto actual va de los 20 a los 80 millones de euros. Un límite en torno a 60-70 millones —la cifra que empieza a sonar en el paddock— acercaría la realidad de MotoGP a la de la F1 ajustada por inflación.
  • El rumor: La resistencia no vendrá de los equipos independientes, sino de las fábricas japonesas, que tradicionalmente integran I+D de calle y competición. Deslindar qué parte del gasto se imputa a MotoGP será la madre de todas las batallas técnicas.
  • Veredicto: La voluntad de Ezpeleta es firme y el ejemplo de la F1 es un argumento de peso. Sin embargo, la heterogeneidad de los fabricantes y la necesidad de consenso en la Comisión de Grandes Premios pueden retrasar la implantación efectiva hasta el horizonte de 2028. Si el plan sale adelante, asistiremos a un cambio de ciclo tan profundo como el que vivió el automovilismo con el techo de gasto, pero adaptado a una realidad industrial mucho más atomizada.