Hiroshi Okuda, presidente de Toyota entre 1995 y 1999, falleció el pasado sábado a los 93 años en Japón, según ha confirmado la compañía. Bajo su liderazgo, el fabricante japonés sentó las bases para convertirse en el mayor productor mundial de automóviles y dio el impulso definitivo al Toyota Prius, el híbrido que cambiaría la percepción global del coche eléctrico.
Un líder forjado en las tensiones comerciales
Okuda accedió a la cúpula de Toyota en un momento delicado. A mediados de los noventa, Estados Unidos presionaba a Japón para que redujera su superávit comercial automovilístico, y Tokio negociaba cuotas voluntarias de exportación. Frente a ese escenario, el expresidente apostó por localizar la producción en suelo estadounidense. La planta de Georgetown, en Kentucky, se amplió durante su mandato y se convirtió en el símbolo de una estrategia que hoy sostiene más de la mitad de los vehículos que Toyota vende en Norteamérica.
Aquella decisión no fue solo una respuesta diplomática. Las autoridades japonesas veían en la industria del motor un pilar estratégico, y Okuda supo compaginar los intereses de la empresa con los del país. Fuentes cercanas a la compañía recuerdan que su estilo directo —poco habitual entre los ejecutivos nipones de la época— le granjeó tanto admiradores como críticos. En cualquier caso, su paso por la presidencia consolidó a Toyota como una multinacional con capacidad de producción en los cinco continentes.
El Prius: una apuesta arriesgada que acabó siendo récord
Si algo define el legado de Okuda ante el gran público, es el Toyota Prius. La primera generación llegó a los concesionarios japoneses en 1997, apenas dos años después de que él asumiera el cargo. Por entonces, la idea de un híbrido enchufable parecía un experimento sin mercado. Los ingenieros llevaban tiempo trabajando en la tecnología, pero fue la decisión de la directiva —con Okuda al frente— la que permitió transformar el prototipo en un coche de producción real.
El Prius demostró que la electrificación podía ser rentable mucho antes de que las baterías de litio dominaran la conversación del sector.
Según los datos oficiales de la empresa, Toyota acumula más de 20 millones de vehículos híbridos vendidos en todo el mundo desde aquel primer Prius. En España, el modelo debutó en 2001 con la segunda generación y se convirtió rápidamente en el híbrido de referencia para taxistas y flotas. La visión de Okuda —respaldar una tecnología que apenas contaba con infraestructura de recarga— sentó las bases de la estrategia que hoy permite a la marca japonesa liderar las matriculaciones de vehículos electrificados en Europa.
Las cifras globales refuerzan esa lectura. Cada año, casi tres de cada diez turismos que vende Toyota llevan algún tipo de propulsión híbrida, una proporción que ningún otro gran fabricante ha logrado igualar. La prensa económica nipona subraya que Okuda nunca buscó el titular fácil con el Prius, pero su empeño permitió que el proyecto no acabara archivado por falta de rentabilidad a corto plazo.
Qué dice el legado de Okuda al conductor español
Para un automovilista español que hoy se plantea comprar un híbrido, el fallecimiento de Okuda es mucho más que una noticia empresarial lejana. Fue durante su presidencia cuando Toyota empezó a tejer la red comercial que luego situaría al Prius como el coche más vendido entre los taxis de Madrid o Barcelona. Aquella primera apuesta híbrida abrió la puerta a una oferta que hoy incluye desde utilitarios como el Yaris Cross hasta berlinas como el Corolla, todos con versiones electrificadas que gozan de la etiqueta ECO de la DGT.
Además, la estrategia de producción global que él impulsó tiene una lectura actual en España. La planta de Toyota en Valenciennes (Francia) —aunque inaugurada antes de su mandato— se benefició del mismo enfoque de fabricar donde se vende, y en la actualidad abastece al mercado español de modelos como el Yaris. Esa filosofía reduce los plazos de entrega respecto a los barcos que cruzan el Pacífico, algo que cualquier comprador agradece en meses de fuerte demanda.
La administración japonesa, a través de sus canales oficiales, ha destacado la faceta de Okuda como asesor gubernamental durante los años posteriores a su presidencia. Desde ese rol, participó en comités que recomendaron políticas de apoyo a la industria del hidrógeno y al vehículo autónomo, campos donde Toyota mantiene inversiones millonarias que, con los años, acabarán llegando a las carreteras europeas.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: más de 20 millones de híbridos Toyota vendidos desde el lanzamiento del Prius en 1997, según los datos oficiales de la compañía.
- Consejo práctico: si estás valorando un vehículo electrificado, el legado de Okuda te recuerda que la tecnología híbrida no es una moda pasajera: llegó para quedarse, y la fiabilidad de la red de concesionarios en España avala décadas de experiencia.
- Así te afecta: cada híbrido que ves en un semáforo español es heredero directo de la decisión que Okuda tomó en los noventa. Saber quién estaba detrás ayuda a entender por qué el catálogo ECO de las marcas japonesas sigue siendo más amplio que el de muchas firmas europeas.

