La DGT quiere que la Guardia Civil acuda a cada baliza V-16 activada y los agentes avisan: ‘materialmente imposible’

La instrucción de Pere Navarro obliga a los agentes a auxiliar al conductor en cada activación del dispositivo, pero la AUGC denuncia que reciben más de 2.500 avisos diarios y apenas cuentan con 9.000 efectivos de Tráfico en toda España.

La DGT ha puesto a la Guardia Civil de Tráfico en una encrucijada con su última instrucción: acudir en auxilio del conductor cada vez que se active una baliza V-16. El problema es de números: los agentes reciben más de 2.500 avisos diarios y apenas cuentan con 9.000 efectivos para toda España. La mayor asociación de guardias civiles, la AUGC, ya ha respondido que es ‘materialmente imposible’.

Qué dice exactamente la instrucción de la DGT

Ocho meses después de que la baliza V-16 conectada se convirtiera en obligatoria —desde enero de 2026—, el director de la DGT, Pere Navarro, anunció el pasado junio una instrucción que cambia la operativa de los agentes: cada vez que se active una luz V-16 y haya una patrulla en la proximidad, esta deberá acudir en función de auxilio al conductor. ‘Podrá acudir a ver si pueden ayudar’, explicó Navarro, apelando al ‘sentido común’.

La instrucción no ha pasado desapercibida. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) fue la primera en reaccionar, y lo hizo con contundencia a través de sus canales oficiales: tachó la medida de ‘brindis al sol, uno más de la DGT‘. El motivo no es una cuestión de voluntad, sino de pura aritmética operativa.

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Por qué la Guardia Civil dice que es inviable

Los datos que maneja la AUGC dibujan un escenario imposible de gestionar con los recursos actuales. La Guardia Civil de Tráfico recibe una media de 2.500 avisos diarios por activación de una baliza V-16. Este verano, en plena operación salida, se ha llegado a un pico de 3.100 avisos en un solo día. Todo ello con una plantilla de apenas 9.000 agentes para todo el territorio nacional y con demarcaciones enteras cubiertas por solo dos parejas de servicio.

El agente Carlos Cantero, portavoz habitual en cuestiones de tráfico, lo ha dejado claro en declaraciones recogidas por varios medios: ‘No podemos acudir cada vez que alguien enciende una baliza V-16’. La AUGC añade una crítica de fondo a la propia naturaleza del dispositivo: ‘Como la baliza V-16 no anticipa nada al conductor que se acerca, ahora la DGT pretende que un guardia civil haga de triángulo de emergencia’.

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La UE ‘tumba’ las balizas V16 de la DGT | Fuente propia/IA

La referencia a los triángulos no es casual. La señal V-16, a diferencia de los triángulos de preseñalización que se colocaban a 50 metros, no avisa con antelación a quien se aproxima. El conductor ve la luz intermitente cuando ya está encima del vehículo averiado. De ahí que la instrucción de Navarro busque cubrir esa carencia con presencia policial, una solución que los agentes consideran inasumible.

Con 2.500 avisos diarios y 9.000 agentes para toda España, la instrucción de acudir a cada baliza V-16 activada se enfrenta a una realidad operativa que la Guardia Civil califica de materialmente imposible.

El choque entre la norma y la operativa real

Lo que pide la Guardia Civil de Tráfico es que cada activación sea verificada antes de movilizar una patrulla. No es lo mismo un accidente grave con heridos que un pinchazo en el arcén o un fallo mecánico sin consecuencias. La geolocalización de la baliza V-16 conectada permite saber dónde está el vehículo, pero no qué ha ocurrido exactamente. Sin ese filtro previo, los agentes advierten de que el sistema colapsará.

Mientras tanto, Pere Navarro mantiene el pulso. El mismo día que anunció la instrucción, el director de la DGT aprovechó para recordar la obligatoriedad del dispositivo: ‘Que nadie salga este verano de vacaciones sin llevar la V-16 en la guantera’. También defendió el proyecto frente a las críticas: ‘Es un tema que son todo ventajas, es un proyecto yo diría casi de país. Otra cosa es el ambiente tóxico que se politizó’. Su mensaje final fue inequívoco: ‘Si la ley dice que hay que llevarla, pues acabaremos todos llevándola, punto’.

La tensión entre la DGT y la Guardia Civil de Tráfico no es nueva, pero este episodio pone de relieve un desajuste recurrente: las instrucciones normativas se diseñan en los despachos, pero se ejecutan en las carreteras con los recursos disponibles. La AUGC no discute la obligación de llevar la baliza —esa es ley vigente desde enero—, sino la pretensión de convertir a cada agente en un servicio de asistencia inmediata sin haber dotado antes los medios necesarios.

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Para el conductor de a pie, la situación tiene una lectura clara: la baliza V-16 es obligatoria, no llevarla te expone a una sanción, y si la activas la probabilidad de que una patrulla acuda expresamente a tu posición es, hoy por hoy, muy baja. La instrucción existe sobre el papel, pero la capacidad real de cumplirla está en entredicho. Hasta que la DGT y la Guardia Civil no acuerden un protocolo viable —con verificación previa de cada aviso—, la asistencia en carretera seguirá dependiendo más del seguro de auxilio que de la luz naranja intermitente.

Claves de la Normativa

  • A quién afecta: a todos los conductores que circulen por vías interurbanas y estén obligados a llevar la baliza V-16 conectada desde enero de 2026, así como a los agentes de la Guardia Civil de Tráfico encargados de ejecutar la instrucción de auxilio.
  • Cifras a tener en cuenta: la DGT ha instruido a la Guardia Civil para que acuda a cada activación de baliza V-16. Los agentes reciben una media de 2.500 avisos diarios, con picos de 3.100 en verano, y cuentan con 9.000 efectivos de Tráfico para toda España.
  • Consejo para evitarlo: lleva siempre la baliza V-16 homologada en la guantera —es obligatoria—, pero no confíes en que una patrulla vaya a aparecer solo por activarla. Contrata un buen seguro de asistencia en carretera y, ante una avería, señaliza y llama al 112 si la situación es de riesgo real.

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