Stefano Domenicali ha confirmado lo que el paddock sospechaba desde abril: la Fórmula 1 tiene un plan de emergencia en la recámara. Si el conflicto en Oriente Medio impide disputar los Grandes Premios de Qatar y Abu Dhabi a finales de noviembre y principios de diciembre, Las Vegas no será la última carrera del mundial. El presidente de la F1 no ha querido desvelar las sedes alternativas, pero su mensaje es inequívoco: el campeonato no se va a decidir en un aparcamiento del desierto de Nevada.
La temporada ya sufrió el primer zarpazo geopolítico en abril, cuando Baréin y Arabia Saudí fueron canceladas definitivamente. Aquellas dos citas, que debían abrir el calendario, cayeron por el mismo conflicto que ahora amenaza la gira final. Domenicali reconoce que reubicar una sola carrera es complicado; encontrar hueco para las dos que faltan —las joyas del Golfo que tradicionalmente cierran la temporada— sería «casi imposible». Por eso el plan B apunta a escenarios que no impliquen viajar a una zona de riesgo.
El plan de emergencia que Domenicali confirma pero no detalla
«Puedo confirmar que tenemos un plan de emergencia. Si las dos carreras al final de la temporada no pueden celebrarse porque la guerra aún no ha terminado, disponemos de soluciones alternativas», declaró el italiano a L’Équipe. Y añadió la frase que más titulares ha generado: «Las Vegas no será la última carrera del calendario. Eso lo puedo confirmar». La pregunta que queda en el aire es dónde se correrán esas pruebas sustitutivas.
La F1 maneja un abanico limitado de opciones. Los fines de semana libres son escasos y meter una o dos carreras adicionales en un calendario ya comprimido exige una logística titánica. Domenicali recordó que la Fórmula 1 no es como un partido de fútbol que se traslada con facilidad: «Nosotros tenemos que lidiar con complejidad logística, costes de transporte y mucho más». Cualquier movimiento requerirá un acuerdo con los equipos, que ya aprietan el presupuesto en la recta final del año.
El jefe de la F1 evitó poner una fecha límite para la decisión. «No quiero entrar demasiado en detalles. Esa decisión se tomará en los próximos meses cuando llegue el momento», señaló. Entretanto, los promotores de Qatar y Abu Dhabi siguen vendiendo entradas, y según Domenicali las ventas «van muy, muy bien». Esa paradoja —tener el cartel de «agotado» y al mismo tiempo la amenaza de cancelación— es la marca de una temporada donde la geopolítica maneja el volante.
La F1 se prepara para un final de temporada sin sus joyas del Golfo. La geopolítica ha tumbado citas antes incluso que la lluvia.
Qué peso tienen Qatar y Abu Dhabi en el tablero del campeonato
Qatar y Abu Dhabi representan mucho más que dos carreras. Son el cierre económico y mediático del año, con audiencias televisivas gigantescas y acuerdos de patrocinio que dependen de esa ventana. El calendario oficial de 2026 las sitúa el 29 de noviembre y el 6 de diciembre, respectivamente. Para entonces, todos los equipos habrán agotado la mayor parte de sus actualizaciones técnicas y la lucha por el título suele estar al rojo vivo.
Perderlas de golpe no solo descuadraría la clasificación final, sino que rompería la inercia comercial. El paddock ya asume que Baréin y Arabia Saudí —canceladas en abril— son irrecuperables. «Creo que es imposible sustituir ambas carreras», admitió Domenicali, dejando entrever que solo una podría encontrar acomodo en el fin de semana libre del 4 de octubre. Pero añadir kilómetros extra en plena gira asiática es una pesadilla logística que pocos jefes de equipo están dispuestos a asumir sin rechistar.
Las alternativas que baraja el plan B no han trascendido, pero los trazados que encajarían por clima y disponibilidad son europeos. Circuitos como Portimao, Barcelona o incluso Hockenheim han albergado carreras fuera del verano en el pasado reciente. Ninguno exigiría un esfuerzo de carga aérea tan extremo como Oriente Medio, y todos tienen la infraestructura lista. La F1 mediática, sin embargo, perdería el brillo de los fuegos artificiales de Yas Marina.

Análisis de Impacto
Más allá del comunicado oficial, esta crisis de calendario deja tres lecturas importantes. Las recogemos aquí, con el dato, el runrún del paddock y nuestra posición editorial.
- Dato de mercado: Las entradas para Qatar y Abu Dhabi siguen vendiéndose, pero la cancelación de Baréin y Arabia Saudí ya ha costado decenas de millones a los promotores. Si los dos cierres también caen, el impacto en los ingresos por organización rondaría los 120 millones de euros, según estimaciones internas que maneja el paddock.
- El rumor del paddock: Varios equipos medianos habrían transmitido a Domenicali su disposición a celebrar un doblete en Europa (por ejemplo, Portimao más Barcelona) siempre que los costes extra se compensen con un ajuste en el límite presupuestario. La idea no desagradaría a Liberty Media si garantiza el espectáculo.
- Veredicto: La confirmación de un plan B demuestra que la F1 ha aprendido de la improvisación de 2020. Ya no se actúa sobre la marcha; hay un protocolo para proteger el campeonato cuando la geopolítica aprieta. Sin embargo, el silencio sobre las sedes alternativas sugiere que aún no hay acuerdo con los equipos. Y sin acuerdo, cualquier solución será un parche. El reloj corre.

