En 1954, el Salón del Automóvil de Londres presenció la presentación de un automóvil que, sin hacer demasiado ruido, terminó por convertirse en una de las piezas más buscadas por los coleccionistas de clásicos británicos: el AC Aceca. Concebido como la variante cerrada del exitoso AC Ace roadster, el Aceca combinaba la ligereza de un chasis tubular con una carrocería de aluminio y madera de fresno, y añadía un inesperado portón trasero que lo convertía en un auténtico hatchback avant la lettre. Ahora, uno de los escasos 151 ejemplares que montaron el motor de 2.0 litros de la casa ha salido a subasta en Bring a Trailer, ofrecido por el especialista 1600veloce.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: El lote es el chasis AE650, un AC Aceca de 1958 con motor AC de seis cilindros en línea y 2.0 litros, una mecánica que solo llevaron 151 de los Aceca fabricados entre 1954 y 1963.
- No te lo puedes perder: La restauración integral llevada a cabo por Morgan West entre 2007 y 2010, que incluyó repintado en rojo, tapicería de cuero negro y puesta a punto del triple carburador SU, respetando la configuración de volante a la derecha original.
- Cifras y cotización: Producidos apenas 151 con este motor, la unidad se ofrece con documentación de la restauración y registro transferible de Nueva York. El precio de martillo no está fijado, pero la rareza apunta a una puja reñida.
El Aceca, la variante coupé con portón trasero
El AC Aceca no fue simplemente un Ace con techo. La firma de Thames Ditton aprovechó el mismo chasis tubular del descapotable y la construcción mixta de aluminio y madera de fresno, pero añadió un portón trasero que daba acceso a un compartimento de carga sorprendentemente práctico, una rareza en los deportivos de los años cincuenta. Aquella solución, combinada con los asientos delanteros de corte bacquet y un interior con acabados en madera de burl y cuero, definió a un gran turismo ligero y refinado, pensado tanto para los tramos revirados como para los viajes continentales.
Mecánicamente, el Aceca compartía con el Ace el motor de seis cilindros en línea con árbol de levas en cabeza y triple carburador SU, una configuración que en esta primera serie rendía alrededor de 100 CV, suficientes para mover con soltura un conjunto que apenas superaba los 800 kg. Más adelante, la marca ofrecería opciones de motor Bristol y Ford, pero los puristas siempre han considerado a los 151 ejemplares con el bloque AC original como la quintaesencia del modelo.
Chasis AE650: una restauración a conciencia
El Aceca que nos ocupa salió de fábrica el 23 de abril de 1958 con destino al Reino Unido y con el volante a la derecha que todavía conserva. Tras permanecer en manos de dos propietarios ingleses, fue importado a Estados Unidos a mediados de los ochenta. Allí, entre 2007 y 2010, el especialista californiano Morgan West ejecutó una restauración integral que devolvió al coche su esplendor, con un cambio de color a rojo y una renovación completa del interior en cuero negro y beige, sin perder un ápice de la configuración original.
El trabajo incluyó el recrecido de los radiadores, la reconstrucción de los tres carburadores SU, el reacabado de las llantas de radios de 15 pulgadas con aletas de aluminio y la instalación de un sistema de escape doble en acero inoxidable. La carroceria luce sus aletas traseras y los paragolpes con embellecedores cromados, y aunque la pintura presenta algunos pequeños desperfectos documentados en el reportaje fotográfico, el conjunto se mantiene fiel a la época y listo para cualquier concentración de clásicos.
En el habitáculo destacan el volante de estilo banjo, la instrumentación Smiths con velocímetro hasta 120 millas por hora y cuentarrevoluciones hasta 5.000 rpm, y los tiradores de las puertas en madera. El cuentakilómetros marca 53.000 millas, una cifra que, dado el historial de restauración, no puede tomarse como definitiva pero sí como testimonio del uso moderado que ha tenido.

Un mercado que valora la rareza y la pureza mecánica
El AC Aceca nunca ha gozado de la fama masiva de otros deportivos británicos de la época, como los Jaguar XK o los Austin-Healey, pero precisamente esa discreción lo ha convertido en un objeto de deseo para los coleccionistas que buscan algo más que un nombre en la parrilla. La combinación de su carrocería de aluminio artesanal, su motor de seis cilindros de desarrollo propio y una producción tan exigua lo sitúan en una categoría de rareza que el mercado empieza a valorar al alza.
Conviene recordar que el Aceca fue el hermano formal del Ace, un roadster que alcanzó la gloria deportiva como base del AC Cobra. Mientras el Ace se transformó en leyenda, el Aceca quedó como una nota a pie de página para el gran público, pero los entendidos saben que cada unidad es una ventana a la artesanía de posguerra. En los últimos años, los Aceca bien restaurados han superado con frecuencia las estimaciones en las subastas, y el hecho de que esta unidad conserve su motor AC original la hace aún más apetecible, porque muchos ejemplares fueron remotorizados con bloques Bristol o Ford en busca de más potencia.
La rareza del Aceca no reside tanto en su producción total como en la escasez de ejemplares con la configuración original de motor AC, una cifra que apenas supera el centenar de unidades.
El lote llega a la plataforma con documentación de la restauración y con el registro de Nueva York que actúa como título de propiedad, lo que facilita su transferencia a cualquier comprador estadounidense. Para un coleccionista europeo, la importación supondría un coste añadido, pero la rareza del modelo y el atractivo de un coupé con portón trasero de 1958 bien podrían justificar la operación. De cualquier forma, esta subasta es una de esas oportunidades que raramente se repiten con un Aceca de la serie inicial, y los entendidos lo saben.

