La multa de 100 euros de la Guardia Civil por no llevar el distintivo V-13 obligatorio en la luna trasera

La señal, conocida como la 'L', debe ir en la parte superior izquierda de la luna trasera durante el primer año de permiso. Mantenerla puesta pasado ese plazo también conlleva sanción.

La Guardia Civil vigila el distintivo V-13 obligatorio en la luna trasera de los coches: no llevarlo se castiga con 100 euros de multa, sin pérdida de puntos. La conocida como ‘L’ del conductor novel sigue generando dudas, sobre todo en las casas donde varios miembros de la familia comparten un mismo vehículo.

Según la DGT, la V-13, junto a la V-15 (reservada a los conductores con discapacidad), aporta información sobre las personas que van al volante cuando están sometidas a determinadas condiciones. Las dos señales avisan al resto de usuarios de que se trata de una conducción particular y de que conviene extremar la precaución.

Qué es la V-13 y quién está obligado a llevarla

La V-13 es el distintivo cuadrado con la letra ‘L’ que identifica al conductor novel. No es una recomendación ni una costumbre heredada: es una obligación de señalización personal, ligada a quién conduce y no al vehículo. Todo el que acaba de obtener el permiso de conducir debe colocar la ‘L’ durante su primer año al volante.

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El sitio tampoco es libre. El distintivo V-13 obligatorio debe ir en la parte superior izquierda de la luna trasera, como recuerda la Guardia Civil de Tráfico, para que el resto de usuarios vea desde lejos que el coche lo conduce alguien con menos experiencia. Ese aviso sirve para que los demás mantengan la distancia y levanten el pie del acelerador. La función, en el fondo, es de sentido común: quien va al volante todavía está asentando reflejos.

Cuánto cuesta no llevarla: 100 euros y cero puntos

Circular sin la ‘L’ sale a 100 euros. La sanción no conlleva detracción de puntos del carnet, así que el golpe se queda en el bolsillo y no toca el saldo de puntos. Aun así, conviene tomárselo en serio: es una de las obligaciones de señalización personal que la Dirección General de Tráfico sigue revisando en los controles.

La ‘L’ no es decorativa ni opcional: olvidarla cuesta 100 euros, y llevarla de más, cuando ya no te toca, también sale caro.

El detalle que mucha gente desconoce es que el error funciona en las dos direcciones. Si ha pasado más de un año desde que obtuviste el permiso y sigues circulando con la ‘L’ colocada, también te expones a una sanción de 100 euros. Llevar la señal de más no te libra de la multa.

Y ojo con los coches compartidos. En vehículos que usan varios miembros de la familia, hay que acordarse de retirar o colocar la ‘L’ en función de quién conduzca. Una rutina sencilla: dejarla puesta cuando el conductor novel vaya a coger el coche y retirarla en cuanto lo haga otra persona.

Conductor novel: 8 puntos y una alcoholemia más estricta

La ‘L’ no es el único compromiso que asume quien acaba de sacarse el carnet. El conductor novel arranca con 8 puntos, frente a los 12 puntos habituales del resto de conductores. Si conduce bien y no comete infracciones, los va recuperando de forma progresiva hasta alcanzar el máximo de 15 puntos.

El segundo año también llega con reglas más severas. Durante los dos primeros años, el límite de alcoholemia es de 0,15 mg/l en aire espirado, frente a los 0,25 mg/l que se aplican a los conductores con más experiencia. Es una diferencia que se nota en cualquier control y que sorprende a más de uno.

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La DGT insiste en que cumplir estas normas no es solo cuestión de evitar sanciones económicas. El sentido de la ‘L’ es que el resto de conductores sepan quién va al volante y actúen con cautela. La seguridad vial, sostiene Tráfico, empieza por esa información compartida.

Por qué la ‘L’ sigue generando dudas

Hay algo de doble filo en esta obligación. Por un lado, identifica al conductor sin experiencia y cumple una función informativa. Por otro, obliga a una gestión diaria que muchos llevan mal: en casas donde un mismo coche lo usan el padre, la madre y el hijo recién examinado, hay que retirar y colocar la ‘L’ cada vez. Y ese despiste se paga con 100 euros.

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Esa es la razón por la que la Guardia Civil de Tráfico sigue vigilando un distintivo que muchos dan por hecho. Conviene no confundirlo con otros elementos de equipamiento obligatorio del vehículo: la V-13 es una señal personal, ligada a quién conduce y no al coche. Viaja con el conductor, no con el automóvil.

En Canarias, igual que en el resto del país, los controles se centran en que la ‘L’ esté bien colocada y en que no se mantenga ya fuera de plazo. El consejo del asesor es sencillo: revisa si tu ‘L’ te corresponde, colócala en la parte superior izquierda de la luna trasera si acabas de obtener el permiso y retírala cuando cumplas el primer año. Si en casa compartís coche, apunta quién lleva hoy la ‘L’. Es la forma más barata de esquivar los 100 euros.