Un solo parte puede encarecer la renovación del seguro del coche entre un 20% y un 50%. Recuperar el descuento máximo del bonus malus lleva entre dos y cinco años y depende del historial y de la escala que aplique cada compañía.
La traducción a euros es directa: con una prima de 500 euros anuales, un recargo del 20% supone 100 euros más al año; si el recargo llega al 50%, la factura sube 250 euros. Ese sobrecoste se arrastra durante varias renovaciones, no solo en la siguiente.
Qué es el bonus malus y cómo se traduce en euros
El bonus malus es el historial de siniestralidad que la aseguradora vincula al conductor y al vehículo. Funciona como un carnet de bonificaciones: cada año cerrado sin partes con responsabilidad suma un tramo de descuento sobre la prima; cada parte con culpa resta, y en algunos casos devuelve el contador a cero.
La escala habitual del sector se mueve entre una bonificación máxima del 50% sobre la prima base y un recargo que puede superar ese mismo porcentaje cuando se acumulan siniestros. Cada compañía fija sus tramos y su velocidad de progresión, así que conviene mirar el número exacto antes de firmar.
Ahí está la primera diferencia práctica entre pólizas: dos presupuestos con la misma cobertura pueden separarse cientos de euros si uno parte de un bonus consolidado y otro no lo reconoce. Pedir el certificado de siniestralidad al cambiar de aseguradora es lo que evita perder esos años limpios.
Cuánto sube la prima tras un parte y cuánto tardas en recuperar el descuento
No todos los partes pesan igual. Una reclamación con responsabilidad clara —un golpe en un aparcamiento, un alcance en retención— se anota en el historial y activa el recargo en la siguiente renovación. Un parte sin culpa, con contrario identificado y daños acreditados, no debería penalizar el bonus.
El parte que de verdad encarece la póliza es el que lleva tu firma como responsable, y ese recargo se queda varios ejercicios en el recibo.
La recuperación es lenta por diseño. Un siniestro devuelve el contador uno o varios tramos y, según la escala de cada compañía, el bonus tarda entre dos y cinco años en volver al máximo del 50%. Cada ejercicio limpio consolida la bajada; un segundo parte en ese periodo reinicia buena parte del camino.
Tres vías para no perder terreno con el bonus malus:
- Comparar el coste del arreglo con el recargo previsto antes de dar un parte por daños propios de poca cuantía.
- Revisar si la póliza incluye protección de bonificaciones y en qué supuestos se activa.
- Exigir por escrito el cierre de los partes sin culpa para que no queden anotados como siniestro propio.
Qué conviene revisar antes de la próxima renovación
La renovación es el momento en el que el recargo se nota de verdad y también el único en el que puedes cambiarlo. Antes de aceptar la propuesta, pide por escrito tu nivel de bonificación y el número de partes que constan en el historial: es la forma de detectar un siniestro mal imputado o una reclamación que se cerró sin culpa y quedó anotada.
El segundo paso es comparar con la misma modalidad. Un conductor con bonus alto suele tener margen para ajustar coberturas: pasar de todo riesgo a terceros ampliado, subir la franquicia de daños propios o mantener el todo riesgo si el coche aún conserva valor. El comparador de seguros de coche de Rastreator permite poner cifras a esas combinaciones, y los análisis de la OCU sobre seguro de coche ayudan a leer qué entra en cada modalidad y qué queda fuera.
El tercer punto es el calendario. La prima se revisa una vez al año y el bonus se recalcula con cada renovación, así que la decisión de dar o no un parte conviene tomarla antes del vencimiento, no después. Con la escala en la mano, un parte de 300 euros en el taller puede salir más caro que asumirlo y conservar el tramo de descuento durante los próximos ejercicios.

