Circular con un neumático por debajo de 1,6 milímetros de dibujo cuesta 200 euros. No es una multa por el coche: es por cada rueda. Un juego completo fuera de norma se traduce en hasta 800 euros de sanción, que se quedan en 400 si pagas dentro de los 20 días siguientes.
Cuánto te cuesta llevar el dibujo al límite
La profundidad mínima legal está fijada en el anexo IX del Reglamento General de Vehículos: 1,6 milímetros en las ranuras principales de la banda de rodadura. Por debajo de esa cifra el vehículo deja de cumplir y la infracción se considera grave. No resta puntos del carnet, pero castiga el bolsillo rueda a rueda. El detalle normativo está en el texto consolidado publicado en el BOE.
En la ITV el criterio es el mismo. Un dibujo por debajo del mínimo se califica como defecto grave: el coche no pasa la inspección y hay que volver con la rueda cambiada. Si además aparecen bultos, cortes profundos o los cables a la vista, el defecto es muy grave y el vehículo no puede circular hasta repararlo. Los neumáticos están entre los elementos que más rechazos generan, casi siempre por desgaste y casi nunca por sorpresa.
El problema es que el desgaste no avisa. Se instala poco a poco, más en el eje motriz y en los flancos interiores, y el conductor lo descubre el día que frena sobre mojado y el coche sigue recto cuando debería haber clavado las ruedas. Un neumático a 1,6 milímetros evacua mucho menos agua que uno nuevo, y la pérdida de agarre empieza bastante antes del límite legal.
Cuatro ruedas al límite son 800 euros de multa, una ITV perdida y, sobre todo, varios metros más de frenada sobre asfalto mojado.
Cómo medirlo en el garaje de casa en cinco minutos
No hace falta elevador ni herramienta profesional. Con el coche aparcado y las ruedas rectas, busca el testigo de desgaste (las siglas TWI en el flanco): es un pequeño resalte en el fondo de las ranuras. Si el dibujo queda enrasado con él, estás en 1,6 milímetros y toca cambiar.
Para una medición fiable, una galga de profundidad de las que se venden en cualquier ferretería cuesta pocos euros. Mide en tres puntos de la banda, en las ranuras principales, y repite en el interior y el exterior de la rueda: así detectas también el desgaste irregular. El truco de la moneda de 1 euro sirve como referencia rápida —su grosor ronda los 2,3 milímetros—, pero no sustituye a la galga.
Checklist rápida
| # | Qué revisar | Detalle clave |
|---|---|---|
| 1 | Profundidad del dibujo | Mínimo legal de 1,6 milímetros en las ranuras principales; los fabricantes recomiendan no bajar de 3 milímetros para circular con lluvia. |
| 2 | Presión en frío | El valor correcto está en la etiqueta de la puerta o del tapón del depósito, no en el flanco. Una vez al mes y antes de cada viaje largo. |
| 3 | Estado del flanco | Bultos, cortes o cables a la vista son defecto muy grave en la ITV: no puedes circular hasta sustituir la rueda. |
Y no te olvides de la presión. Se comprueba en frío, al menos una vez al mes y siempre antes de un viaje largo. Una rueda blanda gasta antes, consume más combustible y calienta de más. La web de mantenimiento de la DGT incluye esta comprobación entre las básicas antes de salir a carretera.
Cambiar o aguantar: cuándo toca rueda nueva
Un juego de cuatro neumáticos cuesta entre 240 y 600 euros según medida y marca, con el montaje y el equilibrado facturados aparte. Suena a gasto, pero compáralo con la alternativa: 800 euros de multa, una ITV repetida y una frenada más larga en el peor momento. Ahí no hay discusión posible.
La horquilla depende de la medida —no es lo mismo una rueda de 15 pulgadas que una de 19— y del tipo de neumático. Lo que no admite debate es el momento: por seguridad, la mayoría de fabricantes recomienda no apurar hasta el mínimo legal, sino plantear el cambio a partir de los 3 milímetros. Con lluvia, esa diferencia se nota en metros.
Hay un segundo criterio que casi nadie mira: la edad. En España no existe un límite legal de antigüedad para los neumáticos de turismo, pero el código DOT del flanco indica la semana y el año de fabricación con cuatro dígitos. A partir del quinto año conviene revisar la goma cada temporada y, hacia el décimo, plantear la sustitución aunque quede dibujo: el caucho se endurece y pierde agarre.
Y si el desgaste es irregular, cambiar la rueda no resuelve nada. Ahí toca revisar la alineación de la dirección en un taller de confianza. Es trabajo de profesional, no de garaje.


