Cuando Eccentrica decidió reinterpretar el Lamborghini Diablo, no se limitó a rescatar la silueta del superdeportivo que definió los años noventa. La firma de San Marino, con el respaldo de Maurizio Reggiani —el ingeniero que alumbró el Aventador y el Huracán—, ha creado un restomod tan radical como coherente: un roadster V12 de 542 CV con chasis reforzado en carbono y una aerodinámica revisada desde cero. El proyecto se presenta durante la Monterey Car Week, en la exclusiva cita de The Quail, y apunta directamente a la élite del coleccionismo que exige modernidad sin traicionar la esencia del toro.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: un V12 atmosférico de 5,7 litros puesto a punto por el exdirector técnico de Lamborghini entrega 542 CV y 599 Nm, asociado a una caja manual de seis velocidades y tracción trasera.
- No te lo puedes perder: el chasis tubular de acero se ha reforzado con tirantes de carbono y la carrocería es ahora enteramente de fibra de carbono, con un ancho de vías mayor que acentúa la planta imponente del Diablo original.
- Cifras y cotización: acelera de 0 a 100 km/h en 3,8 segundos; el precio sin donante ronda el millón de libras, y el coste del Diablo coupé donante oscila entre 200.000 y 500.000 libras adicionales.
El corazón: un V12 afinado por los responsables del Aventador
El propulsor de 5,7 litros es el mismo bloque que animaba al Diablo de serie, pero la intervención de Eccentrica va mucho más allá de una reprogamación. Han trabajado la respuesta del acelerador, la admisión y la gestión electrónica para obtener una entrega más viva y lineal. Los 542 CV (unos 549 bhp) se transmiten a las ruedas traseras mediante una caja manual de seis velocidades, sin electrónica que medie entre el conductor y el asfalto. Eso sitúa al roadster en la esfera de los deportivos modernos: 3,8 segundos en el 0 a 100 km/h, una cifra que, en el contexto de un restomod con más de treinta años de base, impresiona tanto como el hecho de que se mantenga fiel a la tracción trasera pura.
El par máximo, 599 Nm (442 lb-ft), llega a un régimen medio y se dosifica con una progresividad que Reggiani ha calibrado personalmente. No es casualidad que el responsable técnico de este proyecto sea el mismo ingeniero que firmó el V12 del Aventador y la puesta a punto del V10 del Huracán. Su conocimiento íntimo de la mecánica de Sant’Agata garantiza que este V12 respire como un Lamborghini contemporáneo, pero con el carácter aspirado que ya no se encuentra en los catálogos actuales.

Aerodinámica y chasis: carbono por todas partes
La base sigue siendo el chasis tubular de acero del Diablo, pero Eccentrica ha añadido refuerzos estructurales de fibra de carbono que elevan la rigidez torsional sin penalizar el peso. Sobre esa plataforma se asienta una carrocería completamente nueva, también en carbono, que reinterpreta las líneas maestras del modelo original con un lenguaje más afilado y una planta más ancha: la anchura de vías ha crecido, mejorando el aplomo en curva y acentuando visualmente la agresividad del conjunto.
El trabajo aerodinámico es quizá uno de los apartados más sutiles pero relevantes del proyecto. Eccentrica ha redirigido los flujos de aire alrededor del habitáculo para evitar las turbulencias que castigan al conductor y al pasajero en un descapotable a alta velocidad. En lugar de una simple pantalla parabrisas corta, han esculpido los pasos de rueda, los faldones laterales y la zaga para canalizar el aire hacia atrás, logrando un confort de marcha que ningún Diablo roadster original podía ofrecer.
Maurizio Reggiani: el ingeniero que trajo el siglo XXI al Diablo
La presencia de Maurizio Reggiani al frente de la ingeniería de este restomod es, en sí misma, un sello de calidad. Como director técnico de Lamborghini, fue el responsable último del desarrollo del Aventador, el Huracán y, con anterioridad, del Gallardo y el Murciélago. Nadie conoce mejor la evolución técnica de los V12 de la casa, y esa experiencia se traslada ahora a una reinterpretación que no es un simple restomod, sino una actualización integral firmada por quien escribió la historia moderna de la marca.
No es una preparación: es una reinvención técnica firmada por el mismo ingeniero que diseñó el Aventador y el Huracán.
Reggiani ha insistido en conservar la filosofía mecánica original —motor central longitudinal, tracción trasera, cambio manual— y en perfeccionarla con las herramientas de las que no se disponía en los años noventa. El resultado es un coche que, sin renunciar a la esencia Diablo, ofrece prestaciones, rigidez y comportamiento dinámico propios de un superdeportivo actual.
El mercado del restomod extremo: ¿un millón de libras es una locura?
El precio estimado de un millón de libras (alrededor de 1,15 millones de euros, sin contar el donante) sitúa al Eccentrica V12 Roadster en la franja más alta del restomod mundial, rivalizando con Singer y sus recreaciones del Porsche 911. Es una cifra que solo se justifica si la ejecución técnica y el pedigrí de la firma están a la altura, y en este caso lo están. El coste de un Diablo coupé donante en buen estado ronda las 200.000 libras; un roadster original puede alcanzar las 500.000. La inversión total, por tanto, puede superar los 1,5 millones de euros, lo que sitúa al proyecto en un nicho de coleccionistas muy reducido pero profundamente informado.
Conviene recordar que el Diablo nunca alcanzó las cotizaciones estratosféricas del Miura o el Countach, en parte porque fue un modelo más numeroso (casi 3.000 unidades entre todas sus variantes) y porque su estética es menos icónica para algunos puristas. Sin embargo, el trabajo de Eccentrica y la firma de Reggiani añaden un valor intangible que puede revalorizar tanto al restomod como a la propia saga del Diablo. No es descabellado pensar que este roadster de 542 CV actúe como catalizador del interés por los Diablo mejor conservados, de manera similar a lo que Singer logró con el 911 de la generación 964.
Veredicto Motor16
El Eccentrica V12 Roadster logra lo más difícil en un restomod: modernizar sin desnaturalizar. El sello de Maurizio Reggiani eleva la propuesta técnica a un nivel de coherencia difícil de igualar, y la ejecución de la carrocería de carbono, el chasis reforzado y la aerodinámica cuidada demuestran que no se trata de un mero tuning de lujo. El precio es elevado, pero está en línea con las cotizaciones del segmento y con la exclusividad de un proyecto que apenas se verá en contadas unidades. Una obra para el coleccionista que busca la esencia del V12 atmosférico sin las concesiones de la era turbo. Nota: 9/10

