Hyundai EREV con autonomía extendida: el Santa Fe usará un motor gasolina como generador en 2027

El grupo coreano confirma que el Santa Fe estrenará esta tecnología, que combina un motor de 2.5 litros como generador eléctrico y una batería pequeña para superar los 900 kilómetros de autonomía.

El movimiento de Hyundai hacia los EREV es una declaración de principios que cuestiona el dogma del coche eléctrico puro basado en baterías gigantescas. Con el Santa Fe de 2027 como primer exponente, el grupo coreano abraza la fórmula china del motor de gasolina como generador, y le cambia el paso a sus rivales europeos.

Los eléctricos actuales viven una paradoja: baterías enormes que disparan el precio o autonomías ridículas que asustan al comprador. La compañía coreana, cansada de esa dicotomía, ha puesto fecha y modelo. Será en 2027 y el escogido es el Santa Fe, un SUV de 4,83 metros con enorme popularidad en Norteamérica, que estrenará una mecánica donde el motor de gasolina no toca las ruedas.

Adiós a la batería gigante: cómo funciona el Two Motor System

La receta técnica que Hyundai llama Two Motor System es simple y disruptiva. Se instala un motor de gasolina sobrealimentado de 2.5 litros que actúa exclusivamente como generador eléctrico, sin conexión mecánica a las ruedas. La batería tiene solo 44 kWh de capacidad —menos de la mitad que la de un Ioniq 5—, alimenta dos motores eléctricos, uno por eje, y entrega una autonomía combinada superior a 900 kilómetros.

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El conductor no nota diferencia alguna: aceleración instantánea, silencio absoluto y cero vibraciones. Cuando la carga se agota, el motor térmico entra en modo generador para recargar la batería y permitir otros 500 o 600 kilómetros adicionales con un simple repostaje de gasolina. Hyundai promete que el consumo será muy bajo porque el motor solo trabaja en su régimen óptimo, sin las exigencias variables de mover un coche desde parado a 120 km/h.

Esta configuración elimina de raíz la ansiedad de autonomía, el principal obstáculo psicológico para la adopción del vehículo eléctrico. Y lo hace sin recurrir a baterías experimentales de estado sólido ni a milagros químicos. Simplemente, le añade un generador de gasolina a un coche eléctrico bien planteado.

El movimiento de Hyundai reconfigura el tablero global de los híbridos

La decisión de Hyundai no es un capricho de ingeniería. Responde a una lectura fría del mercado: los eléctricos puros con baterías de más de 80 kWh son todavía demasiado caros para el comprador masivo, y los híbridos enchufables no terminan de convencer por su complejidad y peso. El EREV aparece como el punto dulce entre coste y autonomía.

Lo más relevante es que Hyundai no está sola. BMW planea reintroducir la tecnología en la próxima generación del X5, con una versión iX5 REx que promete cerca de 1.000 kilómetros combinados y que sí contempla explícitamente Europa como mercado objetivo. Genesis, la marca de lujo del grupo coreano, también subirá al carro con el GV70, aprovechando el mismo sistema para competir en el segmento premium norteamericano. Incluso Kia tendrá su propio modelo con el Telluride, aunque de momento solo para Estados Unidos.

El EREV resuelve la ansiedad de autonomía sin disparar el precio: el verdadero pelotazo lo dio China y Occidente empieza a copiarlo.

El efecto sobre el mercado europeo es todavía una incógnita. Hyundai no ha confirmado oficialmente que el Santa Fe EREV cruce el Atlántico, pero la presencia del modelo en los concesionarios europeos como híbrido convencional sugiere que la tecnología podría llegar con relativa facilidad. Sería un argumento de venta potente en un continente donde la infraestructura de recarga sigue siendo el talón de Aquiles.

China ya ganó esta batalla: la apuesta por el EREV que Europa ignoró

La ironía es mayúscula. La solución que Hyundai y BMW empiezan a abrazar con fervor es la misma que General Motors intentó vender con el Chevrolet Volt hace más de una década, sin éxito. Y es, sobre todo, el pan de cada día en China desde hace años. En 2024, los EREV registraron un crecimiento cercano al 80% en el gigante asiático, con 1,2 millones de entregas.

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Marcas como Li Auto, Aito y Leapmotor han perfeccionado el esquema hasta convertirlo en la primera opción para millones de compradores chinos que viven lejos de las zonas urbanas con buena infraestructura de carga. En Europa, la propia BYD está utilizando sus modelos con esta tecnología para arañar cuota de mercado: casi el 40% de sus ventas europeas corresponden a vehículos con esta filosofía.

La paradoja es que los fabricantes occidentales pasaron años despreciando el concepto por considerarlo una solución de transición imperfecta. Ahora, con los plazos de electrificación apretando y los costes de las baterías sin caer lo esperado, se han visto obligados a mirar donde no querían. China se ha llevado una ventaja competitiva difícil de remontar en un segmento que promete ser uno de los más dinámicos de la próxima década.

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La apuesta de Hyundai es inteligente porque llega en el momento justo: ni demasiado pronto, como GM, ni demasiado tarde, como Volkswagen, que sigue sin un plan concreto en este campo. El acierto será mayor si el Santa Fe EREV termina pisando suelo europeo, algo que con las normas de emisiones y los objetivos de flota actuales sería una bendición para la marca.

Análisis de Impacto Motor16

  • Dato de mercado: los EREV crecieron un 80% en China en 2024 y ya suponen casi la mitad de las ventas de BYD en Europa. La demanda de soluciones que combinen autonomía larga y precio contenido es real y urgente.
  • El rumor: la posible llegada del Santa Fe EREV a Europa, aunque no confirmada, tiene lógica industrial. Hyundai podría aprovechar la misma plataforma para cumplir con los fleet targets de CO₂ sin necesidad de rebajar precios agresivamente en sus eléctricos puros.
  • Veredicto: Hyundai lee bien la partida. Apostar por el EREV es admitir que la transición eléctrica necesita puentes prácticos, no solo ideológicos. El acierto consistirá en traer el producto a este lado del Atlántico. Si no lo hace, será un regalo envenenado para los chinos y para un BMW que sí ha entendido a Europa.