Por primera vez, Cristiano Ronaldo ha mostrado el interior de uno de sus garajes y ha puesto sobre la mesa una cifra que despierta la envidia de cualquier aficionado al motor: 38 millones de euros en superdeportivos. Las tres fotografías que el astro portugués publicó en sus redes sociales —acompañadas de un escueto “My toys”— acumulan modelos de las marcas más exclusivas del planeta y permiten calibrar la magnitud de una colección que el futbolista ha ido reuniendo a lo largo de su carrera.
La publicación llegó apenas unos días después de la eliminación de Portugal ante España en el Mundial de 2026, una derrota amarga que no ha impedido al delantero seguir disfrutando de sus pasiones fuera del terreno de juego. En las imágenes se puede ver al jugador sentado sobre un Ferrari SP1 Monza mientras al fondo se despliega una sucesión de vehículos que, a simple vista, asusta tanto por su diseño como por su precio.
Los protagonistas del garaje: de Ferrari a Bugatti
El primer plano lo ocupa el citado Ferrari SP1 Monza, un descapotable de estética retro que se mueve en el mercado entre los 2 y los 5 millones de euros. A su lado reposa otro de los cavallinos más deseados de los últimos años, el Ferrari Daytona SP3, cuya cotización ronda actualmente los 7 millones de euros. Completando la representación de Maranello aparece un Ferrari Purosangue, el primer SUV de la firma, que añade al conjunto alrededor de medio millón de euros.
Pero no todo es Ferrari. Ocupando un lugar destacado se encuentra un McLaren Speedtail, valorado entre 3 y 4 millones de euros, y un Bugatti Veyron LaFinale que roza los 3 millones de euros. Al otro lado, la presencia alemana la pone el Mercedes-AMG One, un hiperdeportivo con tecnología derivada de la Fórmula 1 que cuesta en el entorno de 3,5 millones de euros.
La pieza más rara —y la que dispara cualquier estimación— es un Bugatti Centodieci. Con apenas diez unidades fabricadas, su valor ha superado en alguna subasta los 10 millones de euros, aunque su precio exacto resulta imposible de precisar. Al fondo, como una sombra discreta, se intuye un McLaren Senna (1,5 millones de euros) y un Ferrari 599 GTO que ya roza el millón de euros. Para cerrar el inventario, tras una columna aparece lo que parece ser un Bugatti Chiron, el “convencional” de la gama, que añade otros 3 millones de euros a la suma.
El valor total de los diez vehículos que se pueden identificar en las tres fotografías oscila, según los expertos del sector, entre los 34,5 y los 38,5 millones de euros, pudiendo incluso superar esta última cifra si se tiene en cuenta la cotización incierta del Bugatti Centodieci. Una fortuna sobre ruedas que el propio Cristiano Ronaldo define, con su característico desparpajo, como sus “juguetes”.
Exclusividad y valor: una colección que supera los 38 millones de euros

El garaje mostrado es solo una parte de la colección total del futbolista, que a lo largo de los años ha ido adquiriendo joyas como un Bugatti Chiron que se le ha visto en Madrid o un Ferrari 599 GTO que figura entre los más veteranos. Las fotografías confirman que la pasión de Cristiano Ronaldo por el automóvil no es un capricho pasajero: es una afición cultivada con criterio de conocedor y un presupuesto que pocos mortales pueden imaginar.
La horquilla económica que manejan los especialistas llama la atención incluso en los círculos del motor más acostumbrados a ver cifras astronómicas. Para ponerlo en contexto, el valor conjunto de estos diez superdeportivos equivale al presupuesto anual de fichajes de muchos clubes europeos de primer nivel o a la recaudación de taquilla de varias superproducciones de Hollywood. Y todo, reunido en un solo garaje.
Lo que resulta más llamativo no es solo el monto económico, sino la variedad de marcas y la selección de modelos que abarcan desde la tradición clásica de Ferrari hasta la tecnología extrema del Mercedes-AMG One, pasando por la brutalidad de los Bugatti. Cada adquisición parece responder a un criterio personal que mezcla prestigio, rareza y prestaciones, lejos de acumular simplemente por ostentación.
El valor de estos diez coches supera el presupuesto anual de muchos equipos de fútbol de primera línea, y no es más que la punta del iceberg de una colección que el portugués ha ido amasando con el tiempo.
El coleccionismo de superdeportivos, un fenómeno global con eco en España
La publicación de estas imágenes no solo revela el lado más personal de una estrella del fútbol; también refleja una tendencia cada vez más visible en el mundo del motor: el coleccionismo de superdeportivos como forma de inversión y expresión de estatus. Figuras como Cristiano Ronaldo, Lewis Hamilton o Floyd Mayweather han convertido sus garajes en museos rodantes que rivalizan con las mejores colecciones privadas del planeta.
En España, aunque en una escala infinitamente más modesta, la pasión por los vehículos exclusivos también encuentra su nicho. Concentraciones como el Salón del Automóvil de Madrid o los encuentros de aficionados en circuitos como el de Jarama congregan cada año a entusiastas que sueñan con ver de cerca máquinas como las que ahora luce el portugués. La afición por el motor de alta gama no entiende de fronteras, y las imágenes del garaje de Ronaldo han corrido como la pólvora entre los foros y comunidades de aficionados españoles.
Más allá de la anécdota, lo que queda es la constatación de que el mundo del motor sigue generando iconos capaces de despertar admiración y deseo, ya sea en la figura de un futbolista que lo tiene todo o en la ilusión del aficionado que un día aparca su coche en la calle. Mientras tanto, el portugués seguirá añadiendo “juguetes” a su colección, y el resto del mundo seguirá contando los millones.

