Más de 100.000 pedidos de eléctricos fabricados en España están moviendo también el mercado del seguro de coche eléctrico.
Solo el Volkswagen ID. Polo, que sale de la planta de Martorell, acumula más de 40.000 pedidos. A él se suman el CUPRA Raval, el Volkswagen ID. Cross y el Škoda Epiq: cuatro modelos de tres marcas, construidos en Martorell y Navarra, que ya superan las 100.000 reservas en firme según las cifras recogidas por Automobilwoche. Ese volumen de coches nuevos con batería de gran capacidad es lo que está llevando a las compañías a revisar qué cubren y qué no en sus pólizas.
Qué cubre una póliza pensada para un coche eléctrico
La primera diferencia respecto a un coche de combustión está en el valor asegurado. La batería de tracción concentra una parte muy relevante del precio del vehículo, de modo que su protección deja de ser un detalle secundario y pasa a condicionar la modalidad que conviene contratar.
Coberturas comparadas
| Modalidad | Qué cubre | Precio orientativo |
|---|---|---|
| A terceros | Responsabilidad civil obligatoria; no protege la batería ni la instalación de recarga. | Desde unos 200 euros anuales en perfiles con bonus alto. |
| Terceros ampliado con asistencia de carga | Añade lunas, robo, incendio y recarga de emergencia en carretera. | Horquilla orientativa de 300 a 450 euros anuales. |
| Todo riesgo con cobertura de batería | Daños propios, batería por colisión o incendio y protección de la recarga doméstica. | Desde unos 550 euros anuales según modelo y provincia. |
Son horquillas orientativas que varían según modelo, potencia, antigüedad del conductor y provincia; las comparativas de precio publicadas por los comparadores sirven para situar el orden de magnitud antes de pedir ofertas.
El módulo de batería suele llegar de la mano de la modalidad a todo riesgo. Cubre los daños en las celdas por colisión, incendio, inmersión o vuelco, y también el coste de sustituir el pack completo cuando la reparación no resulta viable. Lo que queda fuera en la mayoría de los contratos es el desgaste natural por uso: la pérdida progresiva de autonomía que el fabricante asume por su cuenta a través de la garantía comercial.
La segunda cobertura es la de recarga doméstica. Protege el wallbox, el punto de carga instalado en casa o en el garaje comunitario, frente a daños eléctricos, sobretensiones y, en algunas pólizas, también frente al robo del propio cargador. Se contrata como extensión y conviene comprobar si incluye la reparación del cableado asociado.
La cobertura de batería protege el componente más caro del coche, pero casi nunca cubre la pérdida de autonomía por el simple paso de los años.
La tercera es la asistencia con carga. En lugar de la grúa convencional, la póliza contempla el traslado del vehículo hasta un punto de recarga o una recarga de emergencia en carretera para que el coche llegue a la siguiente estación de servicio. Es el servicio que más consultan los conductores que estrenan su primer eléctrico.
En el mercado español, las grandes compañías —Mapfre, Mutua Madrileña, Línea Directa, AXA o Allianz, entre otras— han ido incorporando módulos específicos para eléctricos dentro de sus pólizas a todo riesgo. La oferta no es homogénea: hay contratos que incluyen la batería como cobertura de serie y otros que la comercializan como extensión opcional con coste añadido.
Cuánto cuesta y a quién le compensa
El precio depende de cuatro variables: el valor del vehículo, la capacidad de la batería, el uso previsto y el historial del conductor. Un eléctrico con cobertura completa de batería no se mueve en las mismas horquillas que un utilitario asegurado a terceros, y la diferencia se nota sobre todo en el primer recibo.
Compensa especialmente a tres perfiles. El conductor particular que acaba de comprar un eléctrico y todavía no conoce los costes reales de reparación. El usuario que carga siempre en casa y quiere proteger su instalación. Y quien hace trayectos largos y valora una asistencia que resuelva la falta de autonomía sin depender de la grúa tradicional.
Lo que conviene revisar antes de firmar
El primer punto del contrato que merece una lectura atenta es la definición exacta de daño en la batería. No todos los textos cubren igual una avería interna que un golpe en el cárter del pack, y algunos excluyen el fallo electrónico del gestor de carga. Conviene preguntar, además, si la póliza asume el coste de la mano de obra especializada, porque no todos los talleres están autorizados para intervenir en sistemas de alta tensión.
La franquicia, la parte del siniestro que asume el usuario antes de que la aseguradora pague, es el segundo punto que merece atención. En coberturas de batería, una franquicia baja encarece la prima; una alta reduce la cuota mensual pero deja al conductor más expuesto en el momento de dar parte.
Mientras tanto, el mercado se mueve: los pedidos de eléctricos urbanos fabricados en España siguen creciendo y en Alemania la demanda de coches a batería ya supera a la de combustión, con precios de la gasolina y el diésel que rondan los 3 euros por litro. Volkswagen ha cancelado turnos extraordinarios en Wolfsburgo para el Golf y el Tiguan y ha programado al menos dos turnos extra en Emden para el ID.7. Más eléctricos en circulación significa más pólizas con cobertura de batería y más competencia entre compañías por ajustar la prima.
El próximo hito del calendario asegurador llega con la renovación anual. Es el momento de revisar si la prima sigue ajustada al uso real y si las coberturas de batería y recarga continúan alineadas con el valor de un coche que, con cada año, vale menos y cuesta menos asegurar.

