La nueva joint venture entre Ford y Geely en la planta valenciana de Almussafes aspira a fabricar hasta 500.000 vehículos al año a partir de 2028, combinando plataformas y volúmenes para reducir el coste unitario de cada coche multienergía. El acuerdo, anunciado hoy, contempla la producción tanto del Geely EX2 eléctrico como del futuro Ford Bronco Europe, y marca un hito industrial que salvaguarda el futuro de la factoría.
Según los términos del pacto, la nueva empresa comenzará a operar en el primer semestre de 2027 —a expensas de las aprobaciones regulatorias— con las primeras unidades saliendo de cadena en 2028. La fábrica valenciana, que arrastraba incertidumbre desde el fin del modelo Mondeo, ve así garantizada su continuidad gracias a un esquema de reparto de inversión y capacidad que pocos analistas esperaban.
500.000 unidades al año: la escala que cambia la ecuación
Fabricar medio millón de coches al año en una única planta es un movimiento de gran calado industrial. Para ponerlo en contexto, la capacidad total de Almussafes en sus mejores años rondaba las 400.000 unidades, con picos en la era del Focus y el Mondeo. Ahora, el plan conjunto eleva la producción potencial a un nivel que solo se justifica con una plataforma multienergía compartida, capaz de albergar motores de combustión, híbridos y eléctricos puros según la demanda del mercado europeo.
La joint venture no solo aprovecha las instalaciones existentes, sino que integra la experiencia de Geely en arquitecturas eléctricas modulares —previsiblemente las que sustentan modelos como el EX2— y la red de suministro europea de Ford. La combinación permite negociar la compra de celdas, motores eléctricos y componentes electrónicos con volúmenes que reducen el coste por kilovatio hora, un factor determinante para que los vehículos electrificados lleguen a precios competitivos.
La planta operará bajo una estructura de gobernanza compartida, aunque cada marca mantendrá sus propias líneas de producto. Eso significa que un Bronco Europe podrá compartir ejes, inversores o módulos de batería con un Geely EX2 sin que el cliente lo perciba. La clave está en la estandarización bajo el capó, algo que el grupo chino ya domina con su estrategia de plataformas globales.
La estandarización de plataformas y la compra conjunta de componentes permite reducir el coste de fabricación de un eléctrico en más de 2.000 euros por unidad, según estimaciones del sector.
Las claves técnicas
- Qué es: una empresa conjunta (‘joint venture’) entre Ford y Geely en la planta de Almussafes (Valencia) dedicada a la producción de vehículos de pasajeros multienergía para Europa.
- Qué problema resuelve: garantiza la viabilidad de la factoría, reduce los costes unitarios al compartir plataformas y volúmenes de componentes, y acelera la electrificación de ambas marcas en el continente.
- Dónde y cuándo: Almussafes (Valencia). Inicio de operaciones en el primer semestre de 2027; primeras unidades previstas para 2028.
El acuerdo llega después de meses de negociaciones y supone un cambio radical para los más de 3.000 trabajadores de Almussafes, que pasarán de ensamblar modelos de combustión a integrar procesos de alta tensión. Ford ya ha anunciado planes de formación para la producción de electrificados que arrancarán en 2026, un año antes de que la joint venture eche a andar.
Geely EX2 y Ford Bronco Europe: los dos primeros modelos confirmados
El primer vehículo eléctrico puro que saldrá de esta alianza será el Geely EX2, un crossover compacto que Geely ya comercializa en China y que ahora se adaptará a los estándares europeos. Las versiones actuales del EX2 montan una batería LFP de entre 50 y 60 kWh, con autonomías superiores a los 400 km en ciclo WLTP y un precio en origen que se sitúa por debajo de los 30.000 euros —cifras que podrían revisarse al alza al añadir los costes de adaptación y aranceles, pero que apuntan a una propuesta muy competitiva.
El Ford Bronco Europe adopta una estrategia multienergía que podría incluir versiones microhíbridas, híbridas enchufables e incluso eléctricas. La plataforma compartida con los modelos chinos permite a Ford cumplir con los límites de emisiones europeos sin desarrollar una arquitectura específica desde cero, acelerando su transición electrificada en el segmento SUV.
En China, el EX2 ha demostrado ser un éxito de ventas gracias a su relación autonomía-precio; ahora, la adaptación europea incluirá ajustes en la puesta a punto del chasis y en los sistemas de asistencia a la conducción para cumplir con la normativa y las expectativas locales.
Ambos vehículos compartirán, en mayor o menor medida, componentes de la cadena cinemática y del sistema eléctrico: motores, inversores y posiblemente el sistema de gestión de batería, lo que multiplica las economías de escala. En la práctica, cada coche fabricado en Almussafes será un 15-20% más barato de producir que si se hiciera en solitario, según estimaciones de la industria.
El ahorro de costes y la plataforma compartida como ventaja competitiva
El verdadero impacto industrial de esta joint venture reside en la compra agregada de baterías y sistemas eléctricos. Al sumar las necesidades de Ford y Geely en un solo centro de producción, el poder de negociación frente a los fabricantes de celdas (CATL, BYD, LG o Samsung SDI) crece exponencialmente. Eso se traduce en un precio por kilovatio hora de batería más bajo, lo que reduce el mayor obstáculo para que el coche eléctrico alcance la paridad de coste con el de combustión.
Además, la flexibilidad multienergía permite a la planta adaptarse a la demanda real. Si las ventas de eléctricos se aceleran, Almussafes podrá inclinar la producción hacia versiones EV sin grandes reingenierías; si el híbrido sigue dominando, el sistema modular absorberá ese volumen. Esa resiliencia es, a ojos de los analistas, uno de los factores que ha convencido a Ford de implicarse en un acuerdo de este calibre.
Para Geely, la operación supone un puente directo hacia el mercado europeo con producción local, evitando aranceles y ganando acceso a la red de proveedores Ford. El EX2, por ejemplo, podría llegar al concesionario con un precio inferior a los 35.000 euros, un posicionamiento que descoloca a rivales como el MG4 o el próximo Renault 5 eléctrico, y que aspira a captar al comprador que hasta ahora veía el coche eléctrico fuera de su presupuesto.
Lo que esto significa para el conductor europeo
Para el comprador, el principal efecto tangible será la llegada de modelos electrificados más asequibles a los concesionarios a partir de 2028. La capacidad de la joint venture de absorber costes se traduce en un precio final más bajo, y en una oferta de modelos que compaginan la tecnología china con el servicio posventa de la red Ford. No es una promesa de laboratorio: la maquinaria industrial ya está en marcha, con fechas de producción confirmadas.
La incógnita reside en la armonización de las calidades de terminación y los estándares de seguridad que Geely deberá elevar para cumplir con Euro NCAP. A cambio, el conductor europeo podría acceder a un eléctrico con 450 km de autonomía real por menos de 35.000 euros, un punto de inflexión que la industria lleva años esperando.
La joint venture de Almussafes es, además, un termómetro del nuevo mapa industrial: la planta valenciana pasa de construir coches de combustión tradicionales a convertirse en un polo multienergía con participación china. Los próximos dos años serán el primer examen real de si este modelo de colaboración es exportable a otras factorías europeas.

