La confusión entre diésel y gasolina ha dado pie a todo tipo de mitos en el mundo del motor. Uno de los más repetidos sostiene que añadir una pequeña cantidad de gasolina en un coche diésel puede ser beneficioso para la mecánica. Hay quienes lo vinculan con una limpieza de inyectores, quienes aseguran que mejora el arranque el invierno y quienes lo consideran un viejo truco de taller. Pero, ¿qué hay de cierto en ello?
En los coches modernos, echar gasolina en un motor diésel es una de las peores decisiones que se pueden tomar. Sin embargo, hay un matiz que explica por qué esta leyenda urbana sigue viva: hubo un momento, en motores antiguos y bajo condiciones muy concretas, en el que una mínima proporción de gasolina podía tener cierto sentido técnico.
6La leyenda urbana que conviene dejar atrás
La idea de echar gasolina en un coche diésel sobrevive porque tiene una base histórica, pero eso no la convierte en válida hoy. Aunque existió un contexto muy concreto en el que una cantidad mínima de gasolina podía usarse en motores antiguos, era una excepción. Y desde luego no era un truco para limpiar el motor.
En la actualidad, la gasolina y un diésel moderno son una combinación peligrosa. Ese viejo consejo puede acabar en una grave avería. Por eso conviene desterrar esta leyenda urbana de una vez por todas. Si dudas sobre mantenimiento, suciedad en inyectores o rendimiento del motor, la solución no es improvisar con gasolina: recurre a productos adecuados o a un profesional. En mecánica, los mitos rara vez salen baratos.


