Durante años, elegir un coche diésel era casi una decisión lógica para muchos conductores. El menor consumo y, sobre todo, el precio más bajo del combustible convertían al diésel en el aliado perfecto para quienes hacían muchos kilómetros. Pero algo ha cambiado. Y de forma notable.
Hoy, repostar diésel puede salir incluso más caro que llenar un depósito de gasolina. Una situación que desconcierta a miles de conductores y que rompe con décadas de tendencia. ¿Qué ha pasado realmente? ¿Es algo puntual o estamos ante un cambio estructural en el mercado de los combustibles?
4El impacto de la geopolítica en el precio del combustible
Otro factor clave es la situación internacional. Conflictos en regiones estratégicas como Oriente Medio, mirando a Irán, tienen un impacto directo en el precio del petróleo y, sobre todo, en el de los combustibles derivados.
Las tensiones recientes han provocado subidas mucho más intensas en el diésel que en la gasolina. De hecho, en España el diesel ha llegado a encarecerse hasta un 20% en un solo mes, frente a subidas más moderadas en la gasolina. Además, factores como el bloqueo de rutas clave o la competencia global por el suministro elevan aún más los precios del gasóleo.


