Los fabricantes chinos de coches eléctricos han puesto contra las cuerdas a la industria europea. Con precios imbatibles y tecnología puntera, es fácil caer en el derrotismo. Sin embargo, el canal JayEmm on Cars acaba de lanzar un órdago: el Renault 5 electrico es la única arma real que Europa tiene en estos momentos. Y para demostrarlo, se ha puesto al volante de la versión Iconic de 120 caballos con la batería pequeña de 40 kWh. El resultado, una grata sorpresa que mezcla nostalgia y pragmatismo.
Diseño retro que ilumina hasta el capó
JayEmm confiesa que cada vez que se cruza con un Renault 5 por las carreteras británicas le cambia la cara. El utilitario galo recurre a un diseño ochentero con aristas marcadas, pero pulido con los ajustes de paneles del siglo XXI. El logotipo ‘5’ sobre el capó no es solo un adorno luminoso: sirve también de indicador de carga, un detalle que según el presentador demuestra el mimo puesto por los ingenieros franceses. La unidad de pruebas, cedida por un amigo del canal llamado Tim, es negra con ribetes rojos, aunque el amarillo chillón de otras unidades es, para el presentador, una de las señas de identidad más acertadas.
Habitáculo sensato y con botones de verdad
Dentro, la filosofía es la misma. Dos pantallas sencillas y, sobre todo, mandos físicos para casi todo. JayEmm aplaude que no haya que bucear por menús táctiles para las funciones básicas, y pone como ejemplo los cuatro botones de los elevalunas eléctricos, uno para cada ventanilla. Los asientos le parecen cómodos y el tacto agradable; incluso hay algún revestimiento que simula cuero en los paneles. La única pega es la pantalla central: va un poco adelantada y la cámara de reversa, situada baja, no tiene una resolución excelente. El espacio trasero y el maletero son justos, pero el coche mide apenas cuatro metros, así que entra dentro de lo esperado.
Al volante: un auténtico coche de impulsos
Para la prueba dinámica, JayEmm selecciona el modo Sport. El acelerador responde con más brío y, aunque el cero a cien no es fulgurante, lo que realmente le sorprende es el comportamiento del chasis. Según narra, la dirección asistida eléctricamente es bastante correcta y el morro gira con voracidad. Las suspensiones, quizá un poco secas a baja velocidad, se asientan al superar los 50 o 60 km/h y ofrecen un aplomo inesperado. El coche pesa menos de 1.400 kilos, algo poco habitual en un eléctrico moderno, y eso se nota en la forma en que se mueve y transmite sensaciones. «Se convierte en un coche de impulso», resume, «de esos que te piden jugar con la inercia como en los viejos tiempos». La diversión al volante está asegurada.
El presentador reconoce que no se esperaba una respuesta tan viva al volante: el coche se mueve, balancea y se comunica de una forma que recuerda a los hot hatch más queridos de los años 90.
— JayEmm, JayEmm on Cars
Autonomía y eficiencia: el lunar inevitable
No todo es perfecto. La batería de 40 kWh, en uso real por autopista, apenas cubre unos 210 kilómetros. El consumo registrado durante la prueba fue de 3,3 millas por kilovatio-hora (unos 18,7 kWh/100 km), cifra que mejora la de un Porsche Taycan pero empeora la de un Toyota bZ4X, bastante más voluminoso. JayEmm atribuye parte de la culpa a la aerodinámica cuadrada del coche. Aun así, el propietario Tim lo utiliza a diario como segundo coche junto a un VW up! GTI, y le resulta más que suficiente para los trayectos cortos. La versión de 52 kWh extiende la autonomía, pero sigue sin ser una referencia viajera.
La ‘amenaza china’ y el contraataque francés
El contexto que plantea JayEmm es claro: los coches eléctricos chinos, antes sinónimo de baja calidad, son ahora rivales temibles. Ofrecen más potencia, más tecnología y precios más bajos que cualquier competidor europeo o americano. Sin embargo, el Renault 5 demuestra que todavía es posible fabricar en Europa un producto atractivo y asequible. El creador del canal recuerda su nefasta experiencia con el Audi Q4 o cómo el nuevo BMW iX3 ha mejorado, pero ninguna de esas propuestas tiene la chispa ni el tirón emocional del pequeño francés. Y pone un ejemplo cercano: el Nissan Micra, que comparte plataforma con el Renault 5, ha fracasado estrepitosamente porque su diseño no evoca nada y su puesta en escena es plana. La lección es que no basta con un chasis competente; hay que vestirlo con personalidad.
Cinco sobre cinco, o el renacimiento de un icono
JayEmm cierra la prueba con un juego de palabras: «Renault 5 out of 5», un sobresaliente. No es un coche perfecto, pero por un precio que arranca en poco más de 20.000 libras (con la batería pequeña y acabado básico en Reino Unido), resulta casi irresistible. La versión probada ya no se vende en las islas porque la batería pequeña no se beneficia de las ayudas locales, pero para el mercado europeo sigue siendo una opción muy a tener en cuenta. El presentador insiste en que este coche encierra una lección para todos los fabricantes: se pueden hacer eléctricos con alma, con botones de verdad y con un diseño que enamore, sin recurrir al minimalismo frío de una tableta con ruedas.
El Renault 5 eléctrico es, en el fondo, una bocanada de aire fresco. No solo por lo que representa como producto, sino porque demuestra que la industria europea aún tiene capacidad de reacción. Frente a la avalancha china, el pequeño galo propone volver a lo básico: un coche que apetezca conducir, que luzca con descaro y que no cueste un riñón. Veremos si otros fabricantes toman nota o siguen empeñados en imitar al que no deben.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de JayEmm on Cars:

