Durante años, elegir un coche diésel era casi una decisión lógica para muchos conductores. El menor consumo y, sobre todo, el precio más bajo del combustible convertían al diésel en el aliado perfecto para quienes hacían muchos kilómetros. Pero algo ha cambiado. Y de forma notable.
Hoy, repostar diésel puede salir incluso más caro que llenar un depósito de gasolina. Una situación que desconcierta a miles de conductores y que rompe con décadas de tendencia. ¿Qué ha pasado realmente? ¿Es algo puntual o estamos ante un cambio estructural en el mercado de los combustibles?
3Más demanda, más presión sobre el diésel
El diésel no es solo un combustible para coches. Es la base del transporte por carretera, la maquinaria pesada, la agricultura e incluso parte de la industria. Esto significa que su consumo está directamente ligado al pulso de la economía.
Cuando la actividad económica se mantiene o crece, la demanda de diesel aumenta de forma significativa. Y si a eso se suma una oferta limitada, el resultado es claro: el precio se dispara. Este desequilibrio entre oferta y demanda es uno de los principales motivos por los que el diesel puede superar a la gasolina.

