El coche eléctrico 1918 que funciona con baterías modernas y se subasta en Estados Unidos

Un Detroit Electric de 1918 sale a subasta en Monterey con baterías modernas y en perfecto estado de funcionamiento. Es la prueba de que el coche eléctrico ya era una opción real antes de que el motor de gasolina dominara el mercado.

Un Detroit Electric Model 75B de 1918, uno de los primeros coches eléctricos de la historia, se subasta en la Monterey Car Week de Estados Unidos con baterías modernas y en estado de funcionamiento. La cita californiana convierte una pieza de colección en un argumento rotundo: el coche eléctrico no nació con Tesla.

La unidad que sale a subasta llegó a este siglo con una restauración integral que, según la descripción de la casa de subastas, buscó un acabado de concurso. El gran cambio invisible está bajo la carrocería: las baterías centenarias desaparecieron y en su lugar se instalaron módulos modernos que permiten usar el coche de verdad. No se especifica qué celdas se utilizaron, pero el sector de conversiones de clásicos ya recurre habitualmente a paquetes procedentes de eléctricos e híbridos desguazados.

Qué es exactamente un Detroit Electric Model 75B de 1918

El nombre completo, Detroit Electric Model 75B Brougham coupe, remite a una carrocería cerrada de lujo y a una época en la que el motor de gasolina todavía no había ganado la partida. La distancia al uso diario de 2026 es enorme: en su configuración original anunciaba una autonomía de unos 130 kilómetros, 80 millas de la época, y una velocidad máxima de unos 32 km/h. Suficiente para moverse por la ciudad de Detroit o por los barrios residenciales de principios del siglo XX.

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La marca nació en 1884 como Anderson Carriage Company, un fabricante de carruajes que supo leer el cambio. En 1907 apareció el primer Detroit Electric y el proyecto se mantuvo con altibajos hasta 1939. Conviene recordar que, por entonces, cargar un eléctrico no era tan descabellado como parece: las gasolineras escaseaban, la autonomía de los coches de gasolina también generaba dudas y el arranque manual añadía una barrera de entrada real.

Por qué se vendía como un coche cómodo y casi femenino

1918 detroit electric coche electrico detalle Motor16

La ausencia de manivela, de cambios bruscos y de olores de combustible convirtió al Detroit Electric en un producto pensado para perfiles que no querían ensuciarse las manos. Las campañas de la época lo orientaron con claridad hacia las mujeres con alto poder adquisitivo. No era una anécdota aislada: Henry Ford, pese a estar personalmente invertido en el motor de combustión, y el entonces presidente de Packard, Henry Joy, compraron sendos Detroit Electric para sus esposas.

El interior también reforzaba ese mensaje. El conductor se sentaba de cara a los pasajeros y manejaba el vehículo con una palanca en lugar de un volante clásico, de modo que el habitáculo recordaba más a un salón que a un automóvil. Un dato curioso: este Detroit Electric de 1918 disponía de jarrones para flores incorporados, un detalle que el Volkswagen New Beetle popularizaría casi noventa años después.

En aquel primer ecosistema eléctrico había más marcas, como Milburn o Baker, pero la apuesta industrial de Ford y General Motors por la gasolina acabó imponiéndose. El primer ciclo del coche eléctrico no se extinguió por falta de interés, sino por una combinación de escala, precio y estandarización.

Lo que dice la subasta de Monterey desde España

La presencia de este Detroit Electric en Monterey no es una simple venta de un coche viejo. Es una forma de comprobar cómo el mercado de clásicos está aprendiendo a convivir con la electrificación. Las restauraciones con baterías modernas resuelven el mayor problema de los eléctricos de época: conservar el coche sin depender de un sistema original imposible de mantener. El precio no se ha hecho público, pero el valor de referencia lo marcan la rareza del Model 75B y el hecho de que la unidad no sea una pieza de museo inmóvil.

Para un aficionado español, la lectura tiene miga. El debate europeo sobre la electrificación suele presentarse como una disrupción reciente, cuando en realidad es la enésima vuelta de una tecnología que ya competía con la gasolina en los albores del automóvil. La diferencia actual no es solo el tipo de batería, sino la escala industrial, la red de carga y la regulación. En 1918 lo que faltaba era estandarización; hoy, los clásicos eléctricos demuestran que la conversión a baterías modernas puede alargar la vida útil de un vehículo con más de cien años.

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Un Detroit Electric centenario que arranca con baterías actuales es la mejor prueba de que la movilidad eléctrica no empieza en el siglo XXI.

La subasta de Monterey 2026 reúne cada año a algunos de los coches más caros del planeta. La aparición de un Model 75B funcionando con baterías modernas añade una capa de interés para los coleccionistas que buscan autenticidad y, a la vez, un coche que pueda moverse por su propia cuenta. En el futuro, la misma solución podría extenderse a otros eléctricos históricos, aunque la polémica sobre la originalidad de las piezas seguirá abierta entre los puristas.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: unos 130 kilómetros de autonomía y 32 km/h de velocidad máxima en la configuración original del Detroit Electric de 1918.
  • Consejo práctico: si buscas un eléctrico clásico, valora restauraciones con baterías modernas: conservan el uso real y evitan depender de celdas centenarias.
  • Así te afecta: demuestra que el coche eléctrico no es una moda reciente y abre la puerta a conversiones de clásicos que también interesan al mercado europeo.