Los precios de Ferrari en 2026 entraron en una nueva dimensión: un Enzo Giallo Modena se remató por 17,875 millones de dólares en Mecum Kissimmee.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: Las subastas de Arizona y París del primer semestre de 2026 dispararon los precios de los Ferrari de colección con récords en todos los halo cars.
- No te lo puedes perder: La colección Bachman, con más de 45 Ferrari modernos de especificación ultra rara, sumó 19 récords mundiales en una sola subasta.
- Cifras y cotización: Hagerty contabilizó 4.702 coches vendidos por 678 millones de dólares en cuatro subastas de Arizona, un 52% más que en 2025.
Kissimmee, Arizona y París: la escalada sin tregua
Conviene retroceder apenas unos meses. Durante casi quince años, el mercado de clásicos pareció ajeno a los sobresaltos: el coste de la vida, el oro, el petróleo o los tipos de interés fluctuaban, pero los precios de los automóviles de colección se mantenían estables. Incluso la pandemia apenas produjo un pico breve que pronto se corrigió. Al arrancar 2026, todo cambió.
La primera señal llegó de Florida. En Kissimmee, Mecum convirtió enero en el mayor punto de referencia mundial, con un total de 4.702 coches vendidos y un valor conjunto de 678 millones de dólares entre las cuatro grandes subastas de Arizona. Frente a 2025, la facturación creció un 52 por ciento. El precio medio por lote pasó de 93.037 a 144.161 dólares, según Hagerty.
El foco, con todo, estuvo en la colección Bachman. Más de 45 Ferrari, en su mayoría modernos, con kilometraje de entrega y especificaciones muy raras, reunidos por el coleccionista Phil Bachman a lo largo de cuatro décadas en Tennessee. Mecum contabilizó 19 récords mundiales en una sola jornada; los cinco halo cars —288 GTO, F40, F50, Enzo y LaFerrari— fijaron nuevas referencias.
El colofón lo puso un Enzo en Giallo Modena con tapicería roja y amarilla: se adjudicó por 17,875 millones de dólares, muy por encima de cualquier referencia previa. Un especialista de Hagerty presente en la sala describió la escena como un circo. Y solo fue el principio.
A la semana siguiente, RM Sotheby’s repitió la pauta en Arizona, con un Enzo y un F50 por encima del valor concours que fijaba entonces la guía de Hagerty. A finales de enero, la escalada cruzó el Atlántico. En París, un Enzo de 2004 con muy bajo kilometraje se vendió por 8,105 millones de euros; Gooding Christie’s remató un 288 GTO de 1984 por 9,117 millones y un FXX K Evo de 2018 por 6,98 millones, ambos récord mundial.
El dinero cambió de dueño en Kissimmee, pero la geografía de la subida sigue concentrada en el comprador estadounidense.
Monza SP2 y Carrera GT: la fiebre se contagia
La fiebre no quedó confinada a los halo cars del Cavallino. El Ferrari Monza SP2, pese a ser un biplaza poco práctico, se consolidó como objeto de colección en ascenso: el récord de 2,5 millones de dólares fijado en Abu Dabi en diciembre de 2025 se dobló casi por completo en marzo, cuando Broad Arrow vendió una unidad roja con interior azul por 4,955 millones en The Amelia.
Porsche siguió la estela. El récord de 2,2 millones de dólares para un Carrera GT, establecido por Mecum en Glendale en 2022, cayó hasta tres veces en el primer trimestre de 2026: primero con 3,1 millones en Arizona, después con 3,3 millones en Miami y, en marzo, con 6,7 millones en The Amelia. Esta última unidad, en Gulf Blue sobre Ascot Brown y con asientos bucket XT, supuso un aumento del récord del 205 por ciento en solo 75 días.

El mapa real de una subida asimétrica
Conviene moderar la euforia con un análisis más fino. A finales de marzo, Hagerty examinó 59 coches construidos desde 1980 que se habían vendido en subasta pública por más de 2 millones de dólares desde el 1 de enero. El 84 por ciento de esas operaciones se realizó en Estados Unidos o tuvo comprador estadounidense.
La actualización de la guía británica de Hagerty mostraba un mercado mucho más estático: el 83 por ciento de los valores permanecía sin cambios en el primer trimestre, un 10 por ciento bajaba y solo un 7 por ciento subía.
El sector, además, recuerda los precedentes. El Enzo de Kissimmee no solo batió el récord anterior: lo triplicó, al pasar de cerca de 6 a casi 18 millones de dólares. Los anteriores poseedores de la plusmarca tenían historiales impecables: el primer Enzo fabricado, propiedad de Fernando Alonso, y el último, construido por Ferrari para el Papa y subastado con fines benéficos. Las subidas de tres dígitos en pocos meses ya se vivieron a principios de los noventa en Ferrari, y terminaron en corrección rápida.
Ahora bien, el mundo de 2026 no es el de 1991. A la transparencia de internet se suma un desplazamiento de la riqueza que Hagerty ha documentado: el récord mundial en subasta pública apenas superó la renta media del 1 por ciento más rico de Estados Unidos hasta 2011; desde entonces lo ha hecho nueve veces. Quizá la métrica relevante sea hoy el 0,1 o el 0,01 por ciento de mayores ingresos, capaz de pagar 18 millones por un Ferrari sin despeinarse.
La anécdota de un gestor británico lo ilustra. Administra varios coches de un coleccionista, entre ellos un F50 valorado en unos 4 millones de libras; otro coleccionista ofreció 10 millones y el propietario lo rechazó. La razón era simple: le gusta conducirlo. El mercado se ha bifurcado entre quienes invierten y quienes conservan.
El consejo para el coleccionista culto sigue siendo el de siempre. Comprar bien: modelo, procedencia, estado, originalidad y especificación son los cinco factores que sostienen el valor. La producción corta importa. Y, como sugiere la reciente controversia en torno al diseño del nuevo Ferrari Luce, el deseo por el empuje analógico de un V12 o de un V6 turbo sigue intacto. Comprar y conducir: al fin y al cabo, de eso se trata.

