Citroën ELO: el eléctrico de 4,10 metros y seis plazas que resucita el monovolume

El canal italiano analiza un concept de 4,10 metros con seis plazas, motor trasero y puesto de conducción central. Citroën admite que difícilmente llegará a producción, pero defiende su idea de espacio flexible.

Citroën quiere volver a discutir una pregunta que el mercado europeo dio por cerrada hace años: ¿por qué renunciamos al monovolume? La marca francesa ha puesto sobre la mesa el Citroën ELO, un concept totalmente eléctrico que ocupa 4,10 metros —el mismo espacio que un utilitario del segmento B— y en el que, sin embargo, caben seis personas. En su último vídeo, Quattroruote recorre el interior de esta propuesta y admite cierta nostalgia por aquellas carrocerías capaces de exprimir cada centímetro disponible.

Un monovolume de 4,10 metros con seis plazas y motor trasero

El dato que ordena todo el análisis es la longitud. Estamos ante un vehículo del tamaño de un Citroën C3 y, aun así, el canal insiste en que seis ocupantes viajan con holgura. La clave está en la arquitectura: al tratarse de un eléctrico con el motor en posición trasera, el eje delantero queda libre de mecánica y el puesto de conducción puede adelantarse mucho más de lo habitual. Eso deja sitio para el conductor y, de paso, para una distribución interior que no se parece a la de ningún SUV compacto.

Ese detalle lleva al presentador a evocar el Italdesign Columbus, aquel ejercicio de los años noventa con V12 de BMW y posición de conducción central. Quattroruote matiza que aquí el concepto es otro —no hay lujo ni grandes cilindradas—, pero reconoce cierta reminiscencia en la forma de colocar al ocupante en el centro geométrico del coche.

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Puesto central, volante monoraza y un salpicadero sin pantallas

El volante recupera la llanta monoraza que Citroën popularizó con el DS, un guiño al pasado que aquí cumple una función práctica: dejar despejada la línea de visión. Porque en este ELO no hay un panel de instrumentos convencional. La información se proyecta sobre el parabrisas mediante una suerte de head-up display evolucionado, animado y de gran formato, según describe el canal durante el recorrido.

El habitáculo, insiste Quattroruote, es notablemente airoso. Hay grandes superficies acristaladas, techo practicable y, sobre todo, ausencia de montante B, lo que multiplica la luz que entra y mejora la visibilidad en todas las direcciones. El presentador lo repite varias veces: la sensación de amplitud es el argumento principal de esta carrocería.

Del asiento que gira al colchón que se infla con el compresor de a bordo

La multifuncionalidad es el eje del discurso. El asiento del conductor gira 360 grados, de modo que puede orientarse hacia donde convenga, y existe un anclaje pensado para acoplar una bandeja o un soporte y trabajar con el portátil: la idea de oficina móvil aparece varias veces en el vídeo. A eso se suman bolsillos en las puertas y huecos repartidos por todo el interior, además de tomas de corriente para alimentar dispositivos externos.

Los dos asientos que flanquean al conductor se reclinan y se pliegan hasta desaparecer bajo el piso, dejando una plataforma casi despejada. La segunda fila se abate por completo y su banqueta puede extraerse para usarse como silla de camping fuera del coche. Con el respaldo tumbado se instala un colchón hinchable que se llena con el compresor que ya viaja a bordo. El canal muestra también una mesa plegable para un picnic, anclajes para colocar un proyector y un toldo.

Si un coche pasa aparcado más del noventa por ciento de su vida, sostiene el canal, tiene sentido preguntarse por qué seguimos diseñándolo solo para conducir.

— Quattroruote

Materiales con Decathlon y plástico reciclado a la vista

Citroën ha trabajado los materiales técnicos con la ayuda de Decathlon, según relata el vídeo, y ha puesto el foco en el reciclaje. El detalle más llamativo son los paragolpes: en lugar de cubrirse con una pieza pintada, dejan ver el plástico en crudo, ese que normalmente va escondido debajo. Menos material, menos coste de producción, más fácil de reparar y de reciclar. El presentador admite que el resultado no será bonito para todos, pero defiende su eficacia.

Qué significa esto para el comprador

Conviene recordar el contexto. El monovolume fue perdiendo terreno en Europa a medida que el SUV ocupó su hueco comercial, y Citroën fue una de las marcas que más apostó por él antes de replegarse. Este ELO no es un producto de serie: el propio canal advierte de que muy probablemente no tenga continuidad como modelo, aunque algunos de sus elementos podrían filtrarse a futuros Citroën en los próximos años.

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La pregunta que Quattroruote lanza a su audiencia es la interesante: ¿preferirías un vehículo así, con esta capacidad de aprovechamiento del espacio, antes que un SUV? La duda tiene sentido para familias que necesitan volumen sin querer subir a un camper o a un vehículo de mayores dimensiones. Con 4,10 metros, el ELO promete manejarse con mucha más facilidad en ciudad que cualquier furgoneta adaptada, y eso es precisamente lo que lo hace atractivo.

Ahí está la lectura editorial. Durante años, la industria vendió el SUV como la respuesta universal, pero a cambio de kilos, altura y consumo. Un monovolume eléctrico compacto recupera una virtud que se había perdido: el espacio como argumento de compra. Si Citroën decide llevar alguna de estas soluciones a producción, no estaría resucitando un formato muerto, sino compitiendo en el terreno donde los eléctricos todavía tienen deberes pendientes.

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Queda la duda razonable de siempre: los concept se juzgan por lo que insinúan no por lo que entregan. Este ELO insinúa mucho. Veremos cuánto sobrevive al viaje hacia la cadena de montaje.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Quattroruote en YouTube.

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