Los robotaxis de WeRide y Uber llegan a Madrid con conducción autónoma nivel 4 en 2026

El programa ES-AV de la DGT será la primera aduana administrativa para los robotaxis de nivel 4. WeRide y Uber deberán validar cada fase antes de operar con supervisión remota en la capital.

Los robotaxis de WeRide y Uber se preparan para circular por Madrid antes de que finalice 2026. La conducción autónoma de nivel 4 llega a España con un programa que deberá superar antes las pruebas de seguridad y tecnología que exige la DGT.

WeRide, una de las compañías internacionales de referencia en vehículos autónomos, confirmó hace solo una semana que Madrid está dentro de sus planes de expansión. El anuncio retoma el proyecto conjunto con Uber para desplegar un primer programa de robotaxis autónomos en la Comunidad de Madrid.

La compañía promotora asegura contar con una flota global de unos 3.400 vehículos de nivel 4 de automatización, más de 1.800 de ellos robotaxis, presentes en más de 60 ciudades de 13 países. Es una escala que convierte a Madrid en una pieza más de una red internacional en plena expansión.

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Pero antes del servicio comercial hay un paso imprescindible: que esos vehículos puedan probarse legalmente en vías abiertas al tráfico general. La Dirección General de Tráfico exige pasar por el Programa ES-AV, la normativa que regula la evaluación de seguridad y tecnología de vehículos automatizados.

La conducción de nivel 4 no elimina la supervisión: la traslada del volante a la administración y a un operador remoto.

Una flota global de nivel 4 con Madrid en el mapa

El anuncio confirma que España se está convirtiendo en un mercado real para las empresas de conducción autónoma. La flota global de WeRide supera los 3.400 vehículos con automatización de nivel 4, un dato que la compañía ha desgranado en su anuncio de expansión.

De ese total, más de 1.800 unidades son robotaxis que ya operan en más de 60 ciudades de 13 países. La experiencia acumulada en esas redes reduce parte de la incertidumbre del estreno madrileño, aunque la regulación europea añade requisitos propios que no se salvan solo con trayectoria internacional.

Las claves técnicas

  • Qué es: un programa de robotaxis de nivel 4 de automatización que WeRide y Uber quieren desplegar en la Comunidad de Madrid.
  • Qué problema resuelve: introduce la conducción autónoma de nivel 4 en vías abiertas españolas, con fases que contemplan desde el operador de seguridad a bordo hasta la supervisión remota sin conductor.
  • Dónde y cuándo llega: Madrid, antes de que finalice 2026, condicionado a superar el programa ES-AV de la DGT.

El ES-AV, la aduana administrativa del robotaxi

Las siglas ES-AV corresponden al Programa Marco de Evaluación de la Seguridad y Tecnología de Vehículos Automatizados. Este programa fija las condiciones bajo las que se pueden desarrollar pruebas de vehículos automatizados en vías abiertas al tráfico general.

El marco contempla distintas vías de acceso, incluido el reconocimiento de autorizaciones concedidas en otros Estados del Espacio Económico Europeo. También adapta las condiciones al grado de madurez de cada proyecto: desde una fase inicial con pocos vehículos y operador de seguridad a bordo hasta una fase de predespliegue que permite operaciones de mayor escala e incluso supervisión remota, sin conductor físicamente dentro del vehículo.

La DGT cuenta con la Oficina para la Facilitación de Pruebas de Vehículos Automatizados en Vías Públicas (OFVA) como punto de referencia del programa. Es la ventanilla que tendrá que validar el despliegue madrileño antes de que un solo robotaxi pueda recoger a un pasajero.

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Ahora bien, obtener la autorización es solo el primer paso. A medida que los proyectos se acerquen a la explotación comercial surgirán cuestiones más complejas: quién responde cuando el vehículo lo controla un sistema automatizado, cómo se gestionan las infracciones y qué responsabilidad corresponde al fabricante o al operador remoto.

La lista se completa con los seguros, la ciberseguridad, la protección de datos y el acceso de las Administraciones a información técnica sensible. Para un servicio de robotaxis con pasajeros, cada uno de esos apartados exige protocolos que aún deben quedar cerrados.

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Lo que el nivel 4 cambia para Madrid

El nivel 4 de automatización según la escala SAE permite que el vehículo conduzca de forma autónoma en condiciones definidas sin intervención del conductor. A diferencia del nivel 3, donde el conductor debe responder cuando el sistema lo solicita, en el nivel 4 el sistema puede gestionar la conducción completa dentro de su dominio operativo, incluida la detención segura si el conductor no retoma el control.

Para Madrid, ese salto tiene una implicación directa: la supervisión remota sustituye al operador físico a bordo en la fase de predespliegue. El robotaxi no necesita a una persona sentada al volante para operar en vías abiertas, algo que el ES-AV contempla solo para proyectos con la madurez suficiente.

El precedente internacional de WeRide respalda la viabilidad técnica. La compañía opera flotas de robotaxis en más de 60 ciudades de 13 países, con cerca de 1.800 vehículos dedicados exclusivamente a este servicio. El reconocimiento de autorizaciones europeas que contempla el ES-AV podría acelerar, además, la validación del estreno madrileño.

Eso sí, el despliegue no será inmediato. Antes de que un robotaxi de WeRide y Uber reciba luz verde en Madrid, la OFVA debe validar cada fase del programa. El calendario que manejan las compañías apunta a un inicio antes del cierre de 2026, pero la fecha exacta depende de la superación de esas pruebas administrativas.

El siguiente hito será la primera autorización de pruebas en vías abiertas. A partir de ahí, la expansión hacia operaciones de mayor escala con supervisión remota marcará el ritmo real del robotaxi madrileño. La ingeniería ya está resuelta; queda demostrarlo ante la administración.