Elegir entre un seguro a terceros o todo riesgo puede marcar una diferencia de hasta 400 euros al año en la prima del coche. La clave no está en pagar menos a cualquier precio, sino en cubrir lo que de verdad puedes necesitar.
Qué cubre exactamente cada modalidad
Toda póliza de coche parte de una base común: la responsabilidad civil obligatoria, que cubre los daños que causes a terceros. A partir de ahí, cada modalidad suma coberturas y sube el precio. Un seguro a terceros básico se limita a esa responsabilidad civil, así que si el siniestro es culpa tuya, la reparación de tu propio coche corre de tu cuenta.
El escalón intermedio es el terceros ampliado, que suma rotura de lunas, robo e incendio y, según la póliza, asistencia en carretera ampliada. Es la opción que encaja en coches con unos años de antigüedad, donde no compensa asegurar el valor del vehículo pero sí conviene cubrir los imprevistos más frecuentes.
En la parte alta está el todo riesgo. Aquí la aseguradora asume la reparación del vehículo aunque el siniestro sea culpa del conductor. La diferencia fina la marca la franquicia, la parte del siniestro que asume el usuario antes de que pague la compañía. Un todo riesgo con franquicia abarata la prima; la versión sin franquicia cuesta más, pero evita el desembolso en el momento del parte.
La franquicia decide cuánto pagas de tu bolsillo en cada parte: elegirla bien pesa más en el recibo final que cualquier descuento de bienvenida.
Coberturas comparadas
| Modalidad | Qué cubre | Precio orientativo |
|---|---|---|
| A terceros básico | Daños a terceros y a los ocupantes; no repara tu propio coche. | Desde unos 250 euros anuales. |
| Terceros ampliado | Añade lunas, robo, incendio y asistencia en carretera. | Entre 300 y 400 euros anuales. |
| Todo riesgo con franquicia | Repara el coche propio, con franquicia de 300 a 600 euros. | Desde unos 500 euros anuales. |
Las cifras de la tabla son orientativas y cambian según el modelo, la antigüedad del vehículo y el historial del conductor. Tomando como referencia los datos que manejan los comparadores del sector, la distancia entre la modalidad más básica y la más completa supera con holgura los 200 euros anuales.
A quién conviene cada modalidad y cómo pagar menos
La regla práctica es sencilla. Si el coche tiene más de ocho o diez años y su valor de mercado es bajo, un seguro a terceros o terceros ampliado suele bastar: reparar el vehículo costaría más que lo que devolvería una póliza completa. En cambio, con un coche nuevo, financiado o de gama alta, el todo riesgo protege una inversión que no conviene asumir de golpe.
El perfil del conductor también pesa en la balanza. Un conductor novel paga primas más altas en cualquier modalidad, así que muchos optan por terceros ampliado con lunas para rebajar el recibo sin quedarse desprotegidos. Con años de bonus malus, el sistema que premia al que no da partes y penaliza al que los acumula, y un coche ya amortizado, la diferencia entre modalidades se estrecha y compensa recalcular cada renovación.
Para pagar menos sin perder cobertura hay tres palancas claras: ajustar la franquicia a lo que podrías asumir, conservar el bonus sin siniestros y comparar varias ofertas antes de renovar. Subir la franquicia de 300 a 600 euros puede recortar la prima en un porcentaje notable, siempre que no te deje sin margen ante un imprevisto.
Qué mirar antes de firmar
El mercado del seguro de coche se mueve cada año y los últimos ejercicios apuntan a primas al alza por el encarecimiento de las reparaciones. Antes de firmar o renovar conviene leer tres cosas: qué franquicia se aplica y a qué coberturas, si el todo riesgo incluye vehículo de sustitución y cómo se calcula el bonus al cierre del periodo. También merece la pena repasar las exclusiones, porque ahí están las diferencias reales entre una póliza barata y una completa.
La recomendación habitual del sector es revisar la póliza una vez al año, coincidiendo con la renovación, y ajustar la modalidad si ha cambiado el uso del coche, los kilómetros anuales o el valor del vehículo. Un coche que valía 15.000 euros hace cinco años quizá ya no justifique un todo riesgo sin franquicia. Ese repaso anual, con datos en la mano, es lo que de verdad ahorra dinero sin dejar huecos de cobertura.

