La campaña de distracciones de la DGT arranca este lunes 5 de octubre y se prolonga hasta el domingo 11. Durante siete días, la Guardia Civil de Tráfico y las policías locales que se sumen vigilarán carreteras y calles para cazar al conductor que mira el móvil.
El mensaje no admite dudas: coger el teléfono al volante, aunque sea un segundo en un semáforo, es infracción grave. 200 euros de multa y 6 puntos del carnet. Y con los controles repartidos por todo el país, la probabilidad de que te paren no es precisamente baja.
Qué se vigila y dónde están los controles
La campaña, coordinada por la Dirección General de Tráfico, no se limita al móvil. Los agentes vigilan cualquier conducta que aparte la mirada de la carretera: comer al volante, manipular el navegador, ajustar la radio o girarse para hablar con los pasajeros. Todo eso distrae, y todo eso multiplica el riesgo de accidente.
Los controles se concentran tanto en vías interurbanas como en el ámbito urbano. A pie de carretera se suman los medios automatizados: las cámaras instaladas en las carreteras permiten constatar si el conductor lleva el teléfono en la mano o si no lleva puesto el cinturón.
El móvil no te distrae solo cuando lo miras: te roba atención incluso cuando suena y no lo coges. Ahí empieza el peligro.
La operación no es una ocurrencia nacional. Se enmarca en la Operation Focus on the Road, que la asociación europea RoadPol despliega a la vez en varios países del continente.
Cuánto cuesta en euros y cuántos puntos te juegas
La multa por usar el móvil al volante es de 200 euros y arrastra 6 puntos del carnet. Eso sí, si pagas en los 20 días siguientes a la notificación tienes derecho al pronto pago: se queda en 100 euros, la mitad. Lo que ganas en dinero lo pierdes en defensa, porque pagar cierra la puerta a recurrir.
Conviene tener claro que la campaña no estrena ninguna norma: los 200 euros y los 6 puntos llevan en vigor desde la reforma de la Ley de Tráfico. Lo que cambia estos días es la probabilidad de que te pillen, porque los controles se multiplican y las cámaras se afinan.
Los resultados de la anterior edición dejan claro por qué la DGT insiste en este frente. En la campaña del 6 al 12 de octubre de 2025, a la que se sumaron 397 municipios de 42 provincias, casi la mitad de las denuncias, el 47,4%, fueron por utilización del teléfono móvil.
Por qué la DGT no deja de repetirlo
Los números sostienen la insistencia. Las distracciones son el factor concurrente más habitual en los siniestros viales: 15.707 casos, el 21% del total. Y en los accidentes mortales el peso es todavía mayor, con 444 casos, el 32%.
El teléfono es la fuente de distracción más común. Según los datos que maneja la DGT, la prevalencia autodeclarada del uso del móvil al volante en 22 países europeos es del 51% para dispositivos manos libres, del 22% para conversaciones con el teléfono en la mano y del 23% para leer mensajes o revisar redes sociales. En la práctica, uno de cada cinco conductores europeos reconoce leer mensajes mientras conduce.
En esta edición vuelven a colaborar los voluntarios de ASPAYM, la federación de lesionados medulares. Acompañarán a los agentes en 17 provincias, entre ellas Almería, Málaga, Valencia, Valladolid y Zaragoza, para mostrar de cerca las secuelas irreversibles de un siniestro. Su presencia es un recordatorio incómodo: un segundo con el móvil puede cambiarte la vida.
La respuesta tecnológica también avanza. El Reglamento General de Seguridad de la Unión Europea obliga ya a los vehículos nuevos a incorporar un sistema de advertencia de distracción del conductor. Los sistemas ADAS de monitorización prometen reducir estos episodios, pero hasta que lleguen a todos los coches el único sistema infalible sigue siendo el mismo: dejar el teléfono fuera de tu alcance.

