La pantalla del Tesla Model 3 crece de 15,4 a 16 pulgadas y gana densidad de píxeles en toda la gama. El cambio llega sin coste adicional, igual que el resto de novedades de esta actualización.
Tesla no ha esperado a la etiqueta de año-modelo 2027 para renovar su berlina eléctrica en Norteamérica. Hay cambios de cabina, 18 CV más en el Model 3 Performance y una versión Premium AWD que acelera notablemente más que antes. Los precios, eso sí, se quedan donde estaban.
Qué cambia en el infoentretenimiento del Model 3
El salpicadero del Model 3 no tiene instrumentación tras el volante: todo pasa por la pantalla central, así que cada décima de pulgada cuenta. El nuevo panel de 16 pulgadas sustituye al de 15,4 y la ganancia se nota antes en la densidad de píxeles que en la superficie. Con más resolución a la misma distancia de visión, los textos pequeños de los menús, las indicaciones de navegación y las capas del mapa se leen con más nitidez y exigen menos zoom.
Todo apunta a que se trata de la misma pantalla que Tesla montó antes en el Model Y. La clave está en que llega de serie a todas las versiones, no como extra de las más caras. Lo que gobierna ese panel es prácticamente todo el coche:
- Navegación y mapas a pantalla completa, con capas de tráfico y puntos de recarga.
- Climatización, desempañado y reparto del aire por zonas.
- Multimedia y streaming, con la conectividad del coche como puerta de entrada.
- Ayudas a la conducción y ajustes de respuesta del vehículo.
- Perfil de conductor, espejos, asientos y altura del portón trasero.
Con 16 pulgadas hay más sitio para repartir widgets sin obligar a saltar entre menús. Ahí está el beneficio real: menos toques para llegar a lo mismo y menos tiempo con la vista apartada de la carretera.
Una pulgada más de pantalla no transforma el coche, pero reduce las veces que apartas la vista de la carretera para tocar algo.
Lo que cambia al volante, versión por versión
El Model 3 Performance sube a 528 CV, 18 más que los 510 CV con los que aterrizó en 2024, y estrena techo interior en negro. La autonomía pasa de 309 a 316 millas, unos 508 km. Sorprende que Tesla mantenga en 2,9 segundos el 0 a 60 mph (0 a 96 km/h) pese al aumento de potencia.
Más relevante para el uso diario es el Model 3 Premium AWD, que anuncia 3,8 segundos en el mismo ejercicio frente a los 4,2 anteriores. Tesla no ha detallado de dónde sale esa mejora: puede venir de la gestión electrónica, de los neumáticos o de una curva de par revisada. La autonomía de esta versión no se resiente y se mantiene en 346 millas, unos 557 km.
En el capítulo de equipamiento hay una ausencia llamativa: la función vehicle-to-load (V2L), que permite alimentar dispositivos externos desde el coche, se queda fuera del Model 3 en Norteamérica. Sí está en China, Australia, Nueva Zelanda y Corea del Sur. No es una limitación del conductor, sino de la estrategia comercial de cada mercado.
Los precios no se mueven en Norteamérica: 38.630, 49.130 y 56.630 dólares según la versión, entre unos 33.000 y 48.400 euros al cambio aproximado actual. Tesla no ha publicado un calendario de despliegue, y su forma de trabajar invita a pensar que las unidades fabricadas a partir de ahora ya incorporan los cambios. La ficha oficial del modelo recoge el equipamiento y los precios vigentes en cada mercado.
La perspectiva: pantallas que crecen y software que no se congela
Pasar de 15,4 a 16 pulgadas parece un ajuste menor, y en parte lo es. Conviene ponerlo en contexto: hace una década, un panel central a color ya era argumento de venta y hoy el tamaño de la pantalla es una batalla abierta en casi todos los segmentos. Tesla lleva años concentrando en un solo panel funciones que en otros coches mantienen botón físico.
La consecuencia es doble para quien conduce: gana espacio y flexibilidad, pero pierde el acceso táctil directo a cosas como el climatizador o el volumen. Ese equilibrio entre limpieza visual y control a mano es el debate de fondo en toda la industria.
El segundo elemento de contexto es el software. Tesla no trabaja con ciclos de año-modelo cerrados: aplica mejoras cuando están listas y reparte buena parte de las funciones nuevas por actualizaciones OTA, es decir, por descarga remota y sin pisar el taller. Para el comprador, eso significa que la pantalla que estrena hoy puede seguir ganando utilidad dentro de dos o tres años. Para el conductor que viene de un coche convencional, implica desaprender la idea de que el equipamiento queda congelado el día de la entrega.
Queda un fleco que conviene mirar antes de firmar. El equipamiento no es idéntico en todos los mercados y la ausencia del V2L en Norteamérica es el ejemplo más claro de esta ronda de cambios. Comparar la ficha del país donde se compra sigue siendo el paso más rentable.
El próximo hito previsible no es una pantalla aún más grande, sino el uso que Tesla haga de ese panel con las funciones que lleguen por descarga. Con 16 pulgadas y más resolución, el hardware tiene margen de sobra para los próximos años. Lo que venga después depende del software, y ahí el margen de mejora ya no está en la pantalla.
🛠️ Tecnología a examen
- Dato a tener en cuenta: 16 pulgadas de diagonal frente a las 15,4 anteriores, con más píxeles por pulgada y sin coste extra en ninguna versión.
- Lo que equipa: panel táctil central que concentra navegación, climatización, multimedia, ayudas a la conducción y perfil de usuario; techo interior negro en el Performance; función V2L en los mercados asiáticos y de Oceanía.
- Así te afecta como conductor: más superficie y más nitidez para tocar menos y leer mejor, con la posibilidad de sumar funciones por OTA sin pasar por el taller.

