Doug DeMuro prueba el Toyota bZ Woodland: 406 km de autonomía y un interior que flojea

El conocido youtuber analiza el primer eléctrico competitivo de la marca japonesa: 375 CV, tracción total y 406 kilómetros reales de autonomía. El interior, sin embargo, deja espacio para la crítica.

He visto decenas de análisis de Doug DeMuro. Algunos me han hecho reír; otros, bostezar. Pero pocos me han dejado con la sensación de que Toyota, por fin, ha dado en el clavo con un coche eléctrico. En su último vídeo, el creador desmenuza a fondo el Toyota bZ Woodland 2026, un SUV eléctrico con alma de familiar, precio razonable y un interior que, como él mismo señala, flojea en algunos detalles.

Desarrollado con Subaru: un Outback enchufable

Doug explica que el bZ Woodland nace de una colaboración con la firma de las Pléyades. Las dimensiones, sorprendentemente, coinciden casi al milímetro con las del Subaru Outback. Su altura y longitud apenas difieren en un par de centímetros, lo que lo convierte más en un familiar sobreelevado que en un SUV al uso. De hecho, Subaru tendrá su propia versión: el Trailseeker. En palabras del youtuber, “Toyota vio el éxito del Outback y pensó: nosotros no tenemos nada así en nuestra gama eléctrica”. Y tenía razón.

375 CV y una autonomía que se queda atrás

El bZ Woodland entrega 375 caballos, acelera de 0 a 100 km/h en poco más de cuatro segundos y lleva tracción total de serie. Prestaciones de deportivo compacto, dice DeMuro, aunque matiza: la autonomía es el talón de Aquiles. Con neumáticos de serie, homologa 450 kilómetros, pero si montas los todoterreno (que aquí equipaba la unidad de pruebas), la cifra baja a 418, y el youtuber apunta que en condiciones reales ronda los 406, una cifra inferior a la de rivales como el Chevy Blazer EV o el Honda Prologue, que se mueven holgadamente por encima de los 480.

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Exceso de plástico negro (y un logo diminuto)

El exterior despierta opiniones encontradas. A DeMuro le gusta la línea de cadera musculosa y el aire robusto, pero reconoce que los pasos de rueda en plástico negro sin pintar hasta el paragolpes delantero resultan, cuando menos, polémicos. También llama la atención la insignia trasera: un logo de Toyota minúsculo y, más extraño aún, la palabra “BZ” a la izquierda del portón y “Woodland” a la derecha, como si cada mitad hubiera llegado en remesas distintas.

Mandos tan raros como ingeniosos (y una guantera ausente)

El interior está plagado de soluciones curiosas. DeMuro destaca el cuadro de instrumentos situado para mirarse por encima del volante, el selector de marchas circular que se presiona y gira, y la consola central con doble cargador inalámbrico y compartimentos que se abren hacia ambos lados. Sin embargo, la ausencia total de guantera desconcierta. “Es un detalle que chirría en un coche práctico de 2026”, comenta, y lo compara con aquellos italianos de los ochenta que prescindían de ella sin pudor. A cambio, un botón dedicado al lavado de faros —más propio de un todoterreno alemán de los noventa— se cuela en el salpicadero.

El bZ Woodland hace un trabajo fantástico tomando lo que amamos del Outback y convirtiéndolo en eléctrico, al fin con la aceleración potente que Toyota llevaba años sin ofrecer.

— Doug DeMuro

Espacio para cinco y un maletero con truco

En las plazas traseras, el crítico celebra la habitabilidad: espacio de sobra para piernas y cabeza, aunque sin opción a una tercera fila. Uno de los detalles que más aplaude es la luneta trasera abatible de forma independiente, que permite acceder al maletero sin levantar el portón entero. Ideal para garajes estrechos o para dejar objetos pequeños sobre la marcha.

Así se conduce este familiar eléctrico de 54 puntos

Al volante, el bZ Woodland convence. DeMuro elogia un andar refinado, una aceleración instantánea y una suspensión que filtra baches con aplomo. Solo el rumor aerodinámico a alta velocidad empaña ligeramente el ambiente. El resultado global le otorga 54 puntos sobre 100 en su Doug Score, superando a todos sus rivales directos. Eso sí, el creador pronostica ventas lentas porque “ni los eléctricos ni los familiares levantan pasiones en Estados Unidos”, abriendo la puerta a futuros descuentos.

¿Tiene hueco en nuestro mercado?

El contexto es revelador. Toyota arrastraba el fiasco del bZ4X, un eléctrico incompetivo que lastró su imagen. Este Woodland, fruto del desarrollo conjunto con Subaru, es el primer modelo eléctrico de la marca que parece pensado de verdad. Si llegara a Europa, podría plantar cara al Volkswagen ID.4 o al Skoda Enyaq, aunque la autonomía sigue siendo un punto débil frente a referencias que superan los 500 kilómetros. Para el comprador español, acostumbrado a los SUV compactos, un familiar eléctrico con músculo y 406 km reales quizá sea una propuesta de nicho, pero desde luego con personalidad.

El coche es rápido cómodo y espacioso —quizá le sobre algo de plástico—, pero la fórmula funciona. Si Toyota abandona la absurda nomenclatura “BZ” y lo llama simplemente Woodland, podría ganar incluso en claridad comercial. Mientras tanto, si buscas un eléctrico diferente, este Outback con batería merece, al menos, una prueba.

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Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Doug DeMuro: