Contratar un seguro de moto a terceros o un todo riesgo puede suponer una diferencia de más de 400 euros al año.
Elegir bien no depende solo del precio. El valor de la moto, la antigüedad del conductor y el uso real pesan tanto como la cuota mensual. Estas son las claves para pagar lo justo sin quedarte sin cobertura.
Coberturas comparadas
| Modalidad | Qué cubre | Precio orientativo |
|---|---|---|
| A terceros | Responsabilidad civil obligatoria: daños a terceros. | Desde unos 120 euros anuales. |
| Terceros ampliado | Añade robo, incendio y, según la póliza, lunas y asistencia. | Entre 180 y 280 euros anuales. |
| Todo riesgo | Cubre además los daños de tu propia moto, con o sin franquicia. | Desde 350 euros; puede superar los 700. |
La modalidad a terceros es la más básica y la más económica. Cubre la responsabilidad civil obligatoria, es decir, los daños que causes a otras personas o a sus vehículos. No protege tu moto si la tiras al suelo, te la roban o se incendia.
El terceros ampliado añade robo, incendio y, en muchas pólizas, lunas y asistencia en carretera. Es el punto intermedio para quien quiere algo más que lo obligatorio sin llegar al todo riesgo.
Con el todo riesgo entran también los daños de tu propia moto. Puede contratarse con franquicia —la parte del siniestro que asumes tú antes de que la aseguradora pague— o sin ella, una opción más cara pero sin desembolso en cada parte.
La franquicia decide cuánto sale de tu bolsillo en cada parte, así que leerla antes de firmar ahorra más que cualquier promoción de bienvenida.
La prima final varía según la cilindrada, la potencia y el perfil del conductor. Una moto de 125 cc recién sacada del carné paga menos que una de gran cilindrada en manos de un conductor novel.
Casco, equipamiento y asistencia: la letra pequeña
La cobertura de casco moto protege el casco y, en las pólizas más completas, también la equipación del piloto: guantes, chaqueta y botas. Unas compañías la incluyen dentro del terceros ampliado y otras la ofrecen como garantía opcional.
Antes de firmar, merece la pena comprobar cuatro puntos en la póliza:
- El límite de indemnización por robo y si exige dejar la moto en un garaje cerrado.
- La franquicia de cada garantía, que puede ser distinta para daños propios y para robo.
- La asistencia en carretera desde el kilómetro cero y si incluye grúa hasta tu taller de confianza.
- La cobertura de equipamiento y su valor máximo, con o sin factura de compra.
Compañías como Mapfre o Línea Directa permiten ajustar estas garantías por separado. A partir de ahí, la prima sube o baja según lo que decidas incluir.
El mercado cambia y la póliza debe seguirlo
El parque de motos se mueve. En agosto se matricularon 797 vehículos eléctricos de categoría L, un 25,9% más que un año antes, aunque su cuota se queda en el 3,6% del total.
Estos modelos suelen tener un valor de reposición alto. Una naked eléctrica de gama alta puede rozar los 18.000 euros, una cifra que hace poco razonable quedarse en un terceros básico. Un golpe o un robo sin cobertura propia obliga a asumir todo el coste.
La electrónica también cambia la ecuación: los sistemas de ayuda a la conducción encarecen las reparaciones y elevan el valor asegurado de la moto.
Antes de renovar, conviene revisar la prima una vez al año, comparar la misma cobertura entre varias compañías y ajustar el kilometraje declarado. La moto que apenas usas puede pagar menos.
📌 El seguro al detalle
- Qué ofrece este seguro: la responsabilidad civil obligatoria en la modalidad a terceros y, en las versiones ampliada y todo riesgo, protección frente a robo, incendio, equipamiento y daños de la propia moto.
- A quién va dirigido: al motero urbano que usa la moto a diario y al conductor de una moto de alto valor, como las eléctricas de gama alta, que quiere cubrir los daños propios.
- Cuánto cuesta: desde unos 120 euros anuales a terceros hasta más de 700 en un todo riesgo sin franquicia, según cilindrada, potencia y perfil del conductor.

