Trump rebaja los estándares de consumo: la flota de EE UU caerá a 34,9 mpg en 2031

La NHTSA también prohíbe el comercio de créditos CAFE entre fabricantes, el negocio que sostenía a Tesla. Detroit aplaude la rebaja mientras la gasolina sube más del 50% en siete meses.

La rebaja de los estándares de consumo que ha confirmado la administración Trump deja la flota media de Estados Unidos en 34,9 mpg para el año modelo 2031. La norma de Biden pedía 50,4 mpg.

Traducido al sistema que usas tú: esos 34,9 mpg son unos 6,7 litros a los 100 kilómetros; los 50,4 mpg, unos 4,7. Es la diferencia entre un compacto de gasolina moderno y un seis cilindros de los que aquí ya casi no se venden.

Qué cambia exactamente a partir de 2031

Detrás del cambio están el Departamento de Transporte y la NHTSA, la agencia federal de seguridad vial. El sistema que ambos regulan se llama CAFE (Corporate Average Fuel Economy) y funciona desde 1975 como una media de consumo que cada fabricante debe cumplir con toda la gama que vende en el país.

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Sean Duffy, secretario de Transporte, ha defendido la medida calificando la etapa anterior como un ‘mandato ilegal’ de coches eléctricos caros. El matiz importa: nunca existió tal obligación, sino objetivos de emisiones que empujaban a electrificar. Lo que sí es un hecho es el poco apetito americano por el enchufe. Tras la retirada de las ayudas fiscales, los eléctricos se han quedado por debajo del 6% de cuota.

Donde el Gobierno pone el foco es en el bolsillo. El DOT calcula que el coche nuevo puede bajar 1.300 dólares de precio y que los consumidores se ahorrarán 138.000 millones de dólares en cinco años. Sobre el papel, la cuenta sale.

La otra mitad de la cuenta es la que duele. La gasolina ha subido más del 50% en siete meses y ronda los 4,50 dólares por galón, unos 1,19 dólares el litro. Menos que en Europa, sí, pero un salto que se nota en cada repostaje. Un coche que gasta un 30% más se come el descuento de la compra en pocos años de surtidor.

Un coche más barato en el concesionario no compensa un depósito que sube cada semana: el ahorro se lo come la gasolinera en dos años.

El fin del comercio de créditos CAFE

Hay una segunda pata menos conocida y más decisiva para el sector. La NHTSA prohíbe el intercambio de créditos entre fabricantes. Hasta ahora, una marca que superaba su objetivo podía vender el excedente a otra que no llegaba, y ahí Tesla construyó un negocio de miles de millones al año vendiendo créditos a fabricantes de coches de combustión.

La Casa Blanca sostiene que ese mecanismo ‘inflaba artificialmente’ la industria del eléctrico a costa del resto. Con la puerta cerrada, quien va por detrás tendrá que rascar eficiencia de su propia gama o pagar la multa correspondiente. Y llega la letra pequeña: la norma también endurece los requisitos para clasificar crossovers y SUV de asfalto como camionetas ligeras, la categoría con límites más laxos.

En Detroit la respuesta ha sido un aplauso. General Motors, Ford y Stellantis apoyan la rebaja, y la patronal Alliance for Automotive Innovation asegura que las nuevas reglas ‘alinean mejor los estándares con las condiciones del mercado’. Traducción libre: menos presión para electrificar la gama a marchas forzadas.

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Qué significa esto para quien conduce en Europa

Aquí no cambia nada, y conviene tenerlo claro. La normativa europea de CO2 sigue vigente y su hoja de ruta hacia 2035 no se toca con esta decisión. Pero lo que pasa en Estados Unidos marca el paso de la industria: si el mayor mercado occidental deja de apretar, los planes de producto globales se recolocan, y los fabricantes europeos que venden en ambos lados tendrán que decidir dónde ponen el dinero del desarrollo.

Las críticas ambientales no se han hecho esperar. Organizaciones como el Sierra Club lo resumen con una idea simple: coches que gastan más significan más gasolina quemada, más gasto en el surtidor, y aire más sucio en las ciudades, una factura que acaba pagando la misma familia que se ahorra 1.300 dólares en la compra.

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Queda la pregunta de fondo, la que se hace buena parte del sector. Con China apretando en eléctricos y baterías, relajar la eficiencia puede dar aire a corto plazo y dejar a Detroit sin músculo tecnológico a medio. Eso no se sabrá hasta 2031.

Información útil para el conductor

  • Cifra clave: la media de flota cae a 34,9 mpg en 2031, un 31% menos que los 50,4 mpg del objetivo anterior; en litros, se pasa de 4,7 a 6,7 L/100 km.
  • Comparativa: la gasolina en EE UU ha subido más del 50% en siete meses y se mueve en torno a 4,50 dólares por galón, unos 1,19 dólares el litro.
  • Ganadores y perdedores: General Motors, Ford y Stellantis aplauden la rebaja; Tesla pierde el negocio de vender créditos CAFE a los fabricantes de combustión.
  • Qué no cambia: las normas europeas de CO2 y el calendario hacia 2035 siguen igual; la rebaja es federal y afecta solo al mercado estadounidense.
  • Lectura de Motor16: si el precio de compra baja pero el consumo sube, el coste total a cinco años puede salir peor; mira el gasto real y no solo la etiqueta del concesionario.