Durante años, comprobar la presión de las ruedas del coche se ha reducido a un gesto casi instintivo: darle una pequeña patada al neumático para “ver si está bien”. Pero ese método, heredado de otra época, no solo es ineficaz, sino potencialmente peligroso. La presión incorrecta de las ruedas puede afectar el consumo, el agarre, el desgaste de los neumáticos e incluso la estabilidad del vehículo en una maniobra de emergencia.
En un momento en que los coches son cada vez más inteligentes, mantener las ruedas en su presión ideal sigue siendo una de las tareas más olvidadas por los conductores. Y, sin embargo, es una de las que más puede influir en la seguridad y el bolsillo. Una simple comprobación regular puede ahorrarte cientos de euros al año y, en el peor de los casos, evitar un accidente.
2Cómo y cuándo debes comprobar la presión
Lo ideal es revisar la presión de las ruedas al menos una vez al mes y siempre antes de emprender un viaje largo. También conviene hacerlo cuando hay cambios bruscos de temperatura, ya que el aire dentro de los neumáticos se expande o contrae con el calor y el frío.
El procedimiento correcto es sencillo: se debe comprobar con las ruedas en frío, es decir, cuando el coche lleva al menos tres horas parado o ha recorrido menos de cinco kilómetros. Basta con acudir a una gasolinera o usar un manómetro portátil. La presión recomendada está indicada en el marco de la puerta del conductor, en la tapa del depósito o en el manual del vehículo. Y, por supuesto, hay que tener en cuenta si el coche va cargado o vacío, porque el peso también influye.


