Durante años, comprobar la presión de las ruedas del coche se ha reducido a un gesto casi instintivo: darle una pequeña patada al neumático para “ver si está bien”. Pero ese método, heredado de otra época, no solo es ineficaz, sino potencialmente peligroso. La presión incorrecta de las ruedas puede afectar el consumo, el agarre, el desgaste de los neumáticos e incluso la estabilidad del vehículo en una maniobra de emergencia.
En un momento en que los coches son cada vez más inteligentes, mantener las ruedas en su presión ideal sigue siendo una de las tareas más olvidadas por los conductores. Y, sin embargo, es una de las que más puede influir en la seguridad y el bolsillo. Una simple comprobación regular puede ahorrarte cientos de euros al año y, en el peor de los casos, evitar un accidente.
3El papel del TPMS: el vigilante que no debes ignorar
Los coches modernos están equipados con el TPMS (Tire Pressure Monitoring System), un sistema que avisa en el cuadro de instrumentos cuando una rueda pierde presión. Pero ojo: no sustituye a la comprobación manual. Este sistema detecta diferencias entre las presiones, pero no te indica si todas las ruedas están más bajas de lo normal.
Antonio advierte: “Muchos conductores confían en que, si no se enciende el testigo, todo está bien, y eso es un error. El TPMS es una ayuda, no una garantía. Hay que seguir revisando la presión cada cierto tiempo”. Además, si una rueda pierde aire poco a poco —por un pinchazo pequeño o una válvula defectuosa—, el sistema puede tardar en detectarlo.


