La Dirección General de Tráfico (DGT) ha comenzado a aplicar en 2026 los nuevos plazos y exigencias para la renovación de los permisos de conducir de los conductores que superan los 65 años. La medida, que afecta a todos los titulares de carnet, tiene un impacto especialmente relevante para los autónomos y transportistas profesionales, que verán reducida la vigencia de sus licencias y deberán someterse a pruebas psicotécnicas más exhaustivas.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: A partir de este año, cualquier conductor profesional con permiso C, D o E que cumpla 65 años tendrá que renovar su carnet cada 3 años en lugar de cada 5, con exámenes médicos más rigurosos y posibles restricciones operativas.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: mayor seguridad vial, adecuación a las capacidades reales de cada conductor, sin edad máxima para seguir conduciendo. En contra: renovaciones más frecuentes (cada 3 años para profesionales), coste adicional de los reconocimientos psicotécnicos (el precio varía según el centro autorizado), posibles limitaciones como prohibición de conducción nocturna o en trayectos largos que pueden afectar a la actividad laboral.
- Datos técnicos clave: Vigencia del permiso profesional después de los 65: 3 años; para conductores de coche (B): 5 años; tasa DGT de renovación: 24,58 euros (exentos los mayores de 70); pruebas: visión, audición, reflejos y coordinación; el resultado puede implicar restricciones personalizadas.
Qué cambia exactamente y a quién afecta
La nueva normativa, que ya está en vigor, introduce dos periodos distintos de vigencia según el tipo de carnet. Los conductores de turismos y motos (AM, A1, A2, A, B) renovarán cada cinco años a partir de los 65. Los profesionales de camiones, autobuses y vehículos que requieran permisos C, D o E tendrán que pasar el trámite cada tres años.
Hasta ahora, antes de los 65 años la renovación se realizaba cada diez años para todos los conductores. A partir de la edad de jubilación anticipada —los 65—, la frecuencia se acortaba a cinco años para cualquier permiso. El endurecimiento de 2026 acorta aún más ese plazo para los transportistas profesionales, que pasan a tres años. Para los conductores de coche, el periodo sigue siendo de cinco años.
Las pruebas psicotécnicas, que ya eran obligatorias en centros autorizados por la DGT, serán ahora más detalladas. Se evaluarán con más profundidad la visión, los reflejos, la coordinación y la audición, con el objetivo de detectar deterioros que puedan comprometer la seguridad. No existe una edad máxima para conducir en España, por lo que cualquier persona que supere el examen podrá seguir al volante. Eso sí, si no se alcanzan los niveles necesarios, la DGT puede imponer restricciones.
El impacto en el autónomo del transporte: plazos, costes y restricciones
El transportista autónomo debe tener en cuenta que el periodo de validez de su permiso profesional se reduce a la mitad en comparación con un conductor de turismo (3 años frente a 5). Por ello, conviene planificar la renovación con antelación para no quedarse sin permiso en un momento crítico. La tramitación puede llevar varios días o semanas, y si se acumulan imprevistos, un autónomo podría perder ingresos.
En cuanto a los costes, la tasa de tráfico asciende a 24,58 euros. Los conductores de 65 a 69 años deberán abonarla; a partir de los 70 años, la Dirección General de Tráfico exime del pago de esa tasa. Por su parte, el reconocimiento médico psicotécnico tiene un coste que varía según el centro autorizado y debe pagarse en todas las renovaciones. Para un profesional que renueva cada 3 años, este gasto se multiplica respecto a alguien que renueva cada 10, aunque el importe es asumible. Aunque la cuantía no es elevada, la acumulación de renovaciones cada tres años puede generar una carga económica adicional, especialmente si el profesional tiene varios vehículos o permisos que renovar.
Las restricciones que pueden derivar del examen merecen especial atención. Quien no alcance los niveles óptimos puede quedar sujeto a condiciones como limitación del radio de acción a 50 kilómetros, prohibición de conducir de noche o circulación solo por vías conocidas. Para un transportista que realiza rutas largas o trabaja en horarios nocturnos, este tipo de limitaciones puede ser muy perjudicial. Prepararse para la revisión, realizar un chequeo previo y, en su caso, obtener gafas o audífonos si se necesitan ayuda a minimizar sorpresas.
Lo que debe considerar el profesional antes de renovar
La medida se enmarca en una tendencia europea de reforzar la seguridad vial ante el envejecimiento de la población. España no establece un límite de edad para conducir, lo que es positivo para el autónomo que desea prolongar su vida laboral más allá de los 65. Sin embargo, el acortamiento del plazo obliga a una mayor disciplina administrativa.
Conviene marcar en el calendario la fecha de vencimiento y pedir cita en un centro autorizado al menos dos meses antes. Los centros deben estar inscritos en el registro de la DGT; es importante verificar que estén habilitados para expedir el certificado sin demoras. Evaluar si, por las condiciones de salud actuales, es probable que se imponga alguna restricción y, si es así, valorar si la actividad profesional se puede adaptar. Por ejemplo, un autónomo que solo realiza repartos urbanos de día y con radio limitado podría no verse afectado por una restricción de ese tipo, mientras que un transportista de larga distancia deberá extremar las precauciones para evitar una prohibición de autopista o de conducción nocturna.
La renovación cada tres años para los transportistas profesionales convierte un trámite puntual en un proceso recurrente que exige planificación y anticipación, pero también garantiza unas capacidades físicas y cognitivas actualizadas al volante.
En definitiva, el endurecimiento de la DGT no impide trabajar después de los 65, pero sí impone un ritmo más frecuente de trámites y un filtro más fino. Quienes lo superen con éxito podrán seguir al frente de su vehículo, ya sea un camión o una furgoneta, con la tranquilidad de que sus condiciones físicas y mentales están a la altura de la carretera.


