El nuevo Mercedes GLB estrena MB.OS, el sistema operativo que inaugura la cuarta generación del sistema multimedia MBUX, acompañado de una pantalla curva de 14 pulgadas que redefine la cabina digital. El SUV compacto de hasta siete plazas hereda la arquitectura de software del recién presentado CLA y se convierte en lo que la propia marca define como un ordenador sobre ruedas.
El puesto de conducción integra una superficie acristalada continua con tres pantallas: un cuadro de instrumentos de 10,25 pulgadas para el conductor y dos unidades de 14 pulgadas para el sistema central y el acompañante. La estética minimalista sustituye los marcos y las separaciones físicas de la generación anterior, con un vidrio curvo que domina el salpicadero.
MB.OS y la cuarta generación de MBUX: el cerebro digital del GLB
MB.OS es el sistema operativo diseñado desde cero por Mercedes para controlar todos los sistemas del vehículo. A diferencia de las versiones previas, que funcionaban sobre bases de terceros, esta arquitectura nativa integra conectividad con Apple CarPlay y Android Auto sin fisuras, actualizaciones OTA —remotas, sin pasar por el taller— y la capacidad de desacoplar el infoentretenimiento de las funciones de seguridad. Para el conductor, esto significa menús más rápidos y la posibilidad de recibir nuevas funciones meses después de haber comprado el coche.
La pantalla central de 14 pulgadas agrupa la climatización, la navegación con realidad aumentada y los perfiles de usuario. La gran ventaja de MB.OS es que esos perfiles viajan en la nube: las preferencias de asiento, emisoras, destinos frecuentes y el nivel de intervención de los asistentes se almacenan y se recuperan automáticamente al sentarse al volante de cualquier Mercedes compatible con el sistema.
El asistente virtual con inteligencia artificial: un copiloto que escucha (quizá demasiado)
El asistente virtual respaldado por inteligencia artificial es la gran apuesta de la marca para personalizar la experiencia a bordo. Entiende lenguaje natural y aprende de los hábitos del conductor: basta con decir «tengo frío» o «llévame a casa» para que el sistema active la climatización o trace la ruta sin necesidad de direcciones exactas. La curva de aprendizaje promete una adaptación progresiva: cuantos más kilómetros recorras, más se ajusta a tus costumbres.
El lujo en el GLB de 2026 se mide en píxeles y en la velocidad de respuesta del asistente virtual; el reto para Mercedes será equilibrar la magia digital con la solidez táctil que el conductor espera al apoyar la mano en la consola.
Sin embargo, esa misma inteligencia puede pecar de entusiasta. Durante las primeras pruebas dinámicas, se ha observado cómo la asistente virtual interrumpe la reproducción de música en momentos inoportunos —por ejemplo, si cantas al volante, interpreta que la estás invocando y se ofrece a ayudar—. Es un detalle menor, pero demuestra que el salto tecnológico de la cabina digital no está exento de roces con la experiencia real. La buena noticia es que, al igual que otras funciones de MB.OS, este comportamiento se podrá refinar mediante actualizaciones OTA.
Píxeles frente a tacto: la nueva frontera del lujo
La digitalización extrema del GLB dibuja una paradoja que el conductor percibe al alternar la mirada entre las pantallas y la consola. Las superficies acristaladas transmiten modernidad y limpieza visual, pero los plásticos de los paneles inferiores no alcanzan el estándar premium que Mercedes tenía acostumbrados a sus clientes. La frontera del lujo se ha desplazado: en este GLB, el confort ya no reside tanto en el tacto mullido de los materiales como en la velocidad de los algoritmos y en la inmensidad de las pantallas.
Quien venga de un GLB anterior notará un salto generacional en la conectividad y en la interfaz gráfica; también notará que algunos botones metálicos son ahora superficies hápticas de tacto más económico. No es un defecto exclusivo de Mercedes —recorre a toda la industria premium alemana—, pero en un modelo de acceso como el GLB se hace más evidente.
A favor, MB.OS sitúa al GLB en la vanguardia de la actualización continua. Mientras otros modelos del segmento se quedan congelados en el software de fábrica, el GLB puede recibir mejoras periódicas que refinen el asistente, añadan aplicaciones o ajusten la interfaz. Para quien conserva el coche más allá del ciclo habitual de renovación, es una ventaja tangible.
🛠️ Tecnología a examen
- Dato a tener en cuenta: pantalla curva continua con tres unidades: 10,25 pulgadas (instrumentación) y dos de 14 pulgadas (sistema central y acompañante). El asistente virtual de IA aprende de los hábitos del conductor de forma progresiva.
- Lo que equipa: sistema operativo MB.OS, cuarta generación del sistema multimedia MBUX, triple pantalla en superficie acristalada, asistente virtual con inteligencia artificial, conectividad nativa con Apple CarPlay y Android Auto, actualizaciones remotas OTA.
- Así te afecta como conductor: perfiles guardados en la nube con preferencias de asiento, climatización y rutas; menús más rápidos; el asistente de voz puede resultar intrusivo al cantar o hablar; las calidades materiales en zonas bajas del habitáculo no alcanzan el nivel premium esperado por precio.

