El Jaguar E-Type Serie I 4.2 Roadster que ha conquistado los concursos de restauración en EEUU

Completada en 2017 por el especialista Harry Fulford, la restauración devolvió a este Serie I 4.2 Roadster su acabado Opalescent Golden Sand y la configuración mecánica matching-numbers.

El Jaguar E-Type Serie I 4.2 Roadster que se ofrece en Bring a Trailer no es un ejemplar cualquiera. Se trata de un chasis de 1967 que pasó tres años en las manos de Harry Fulford, el artífice de E-Type UK USA, y que desde entonces ha conquistado los concursos más exigentes de la JCNA. Con su mecánica íntegra de fábrica, su combinación cromática Opalescent Golden Sand y un historial de premios que incluye el primer puesto de su clase en San Pedro, estamos ante uno de esos E-Type que encarnan el puente perfecto entre la restauración de altísimo nivel y el pedigrí de concurso.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: se trata de un Serie I 4.2 Roadster con números coincidentes, restaurado entre 2014 y 2017 por Harry Fulford, uno de los referentes del E‑Type en Norteamérica.
  • No te lo puedes perder: el motor fue reconstruido por Ed Pink Racing, la tapicería es Connolly original y el acabado Opalescent Golden Sand vuelve a lucir como el día que salió de Browns Lane.
  • Cifras y cotización: el 4.2 litros rinde 269 CV (265 HP) y está acoplado a una caja manual de cuatro velocidades con diferencial autoblocante. La subasta actual no tiene reserva y el historial de concursos aporta una estimación de mercado muy por encima de la media del modelo.
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La restauración que devolvió la gloria al Serie I 4.2

El propietario actual adquirió este Roadster en 2014 y, en lugar de encargar una mera puesta a punto, confió el proyecto a Harry Fulford, alma de E‑Type UK USA en Newbury Park, California. Durante los tres años siguientes, el coche fue desmontado hasta el último tornillo para devolverlo a las especificaciones exactas con las que salió de fábrica. La carrocería se repintó en su color original, Opalescent Golden Sand, un tono dorado arena que en los Series I resulta tan elegante como infrecuente. La capota negra, los tapizados de cuero Connolly en tono canela y las moquetas nuevas completaron un habitáculo que ahora huele a taller artesano y a cuero de la mejor época.

Bajo el cofre, el motor 4.2 litros de seis cilindros en línea y triple carburación SU fue confiado a Ed Pink Racing, un nombre legendario en la preparación estadounidense que aquí se limitó a respetar cada tolerancia de fábrica. La cifra de potencia se mantuvo en los 269 CV europeos (265 HP bajo norma americana) y el par motor en 384 Nm (283 lb‑ft), canalizados a las ruedas traseras a través de una transmisión manual de cuatro relaciones totalmente sincronizada y un diferencial de deslizamiento limitado. Tanto la caja de cambios como el embrague se rehicieron por completo durante el proceso.

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Uno de los sellos de autenticidad más valiosos de este ejemplar es el certificado del Jaguar Heritage Trust, que confirma la correspondencia exacta entre los números de motor, culata y chasis. El bloque muestra el grabado 7E12838‑9, idéntico al que figura en la documentación de fábrica y en las fichas de restauración. Este nivel de trazabilidad, en un mercado donde muchos E‑Type han sido remotorizados o alterados, multiplica el interés del coleccionista más purista.

Un Serie I con la pátina del concurso

La Serie I del E‑Type se distingue por sus faros carenados bajo vidrio, los pilotos traseros situados por encima del paragolpes cromado y una silueta que muchos consideran la más pura de todas las generaciones. Este ejemplar conserva esos rasgos, además de las llantas de radios de 15 pulgadas con bujías de dos orejetas, los tres limpiaparabrisas de la luna delantera, las salidas de escape duales y los frenos de disco en las cuatro ruedas con los traseros montados en el interior del diferencial, solución técnica que Jaguar heredó de la competición.

Tras la restauración, el coche debutó en el circuito de concursos de la JCNA (Jaguar Clubs of North America) y no tardó en recoger galardones. En 2022 se alzó con el primer premio de su clase en el Concours de San Pedro, California, y luego logró el tercer puesto absoluto en el Campeonato Norteamericano de la JCNA. Las actas de puntuación, que se entregan junto con el vehículo, corroboran que cada detalle —desde la presentación del vano motor hasta la alineación de los paneles de chapa— fue valorado con notas cercanas a la perfección. Ganar hoy un concurso JCNA con un Serie I restaurado exige un nivel de ejecución que muy pocos talleres alcanzan, y Fulford lo consiguió con un coche que además es plenamente utilizable en carretera.

El E‑Type en el mercado actual: un icono que no cede valor

Los Jaguar E‑Type de primera serie, y en particular los Roadster con motor 4.2 y cambio manual de cuatro velocidades, llevan más de una década instalados en la zona alta del coleccionismo clásico. Sin embargo, dentro de esa cúspide conviven ejemplares que apenas superan los 100.000 euros y otros que, cuando reúnen la triple corona —numbers‑matching, restauración de primer nivel y palmarés de concurso—, pueden rebasar con holgura los 200.000. Este chasis concreto, procedente de California y mantenido por el mismo propietario durante más de una década, se alinea con el perfil de coche que los grandes concursos han consagrado como «referencia de modelo».

Conviene recordar que el Serie I Roadster fue, en su momento, la materialización más radical del sueño de Sir William Lyons: un gran turismo con prestaciones de superdeportivo, envuelto en una carrocería de proporciones tan felinas que el propio Enzo Ferrari calificó como «el coche más bonito jamás fabricado». La versión 4.2, introducida en 1964, refinó el motor original de 3.8 litros con una carrera más larga y un incremento de par que mejoró la elasticidad sin restar carácter. La transmisión sincronizada en todas las marchas, otro de los avances de esta evolución, convirtió al E‑Type en un automóvil mucho más usable y contribuyó a su leyenda como uno de los grandes viajeros de los sesenta.

Ahora bien, el coleccionismo de E‑Type exige hoy un ojo clínico. La abundancia de réplicas, las restauraciones parciales que maquillan chasis picados y la tendencia a «americanizar» los motores con carburadores no originales han creado una brecha de valor entre los coches correctos y los que simplemente brillan. Este Roadster, con su certificado Heritage Trust y la traza completa de la restauración, elude esos riesgos y ofrece al comprador una seguridad documental que el mercado recompensa con primas de entre un 20 y un 30 % sobre los ejemplares de procedencia dudosa.

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Un E‑Type restaurado con números de fábrica y un palmarés de concurso no se valora solo por lo que es, sino por lo que deja de ser: una incógnita.

En cuanto a la evolución de los precios, los Roadster 4.2 con historial competitivo han experimentado una revalorización constante en la última década, con picos en las subastas de Monterey y Rétromobile. Si bien el ejemplar que hoy nos ocupa se vende sin precio de reserva —una estrategia que en plataformas como Bring a Trailer suele disparar las pujas—, los lotes comparables rematados en 2025 y 2026 oscilaron entre 180.000 y 240.000 dólares, según el grado de originalidad y la reputación del restaurador. Harry Fulford y el sello de E‑Type UK USA suman un argumento de peso para que esta unidad se sitúe en la banda alta de esa horquilla.

En la era del restomod y los swaps de motor, encontrar un Serie I con el bloque que le corresponde y las juntas del concurso todavía calientes es casi un acto de arqueología automotriz.

Veredicto Motor16

Hablamos de un E‑Type Serie I 4.2 Roadster que reúne los atributos más buscados por el coleccionista informado: números coincidentes certificados por Jaguar Heritage Trust, restauración integral firmada por un especialista de renombre y un historial de concursos de la JCNA que demuestra la calidad de la ejecución. El acabado Opalescent Golden Sand, lejos de ser un color común, le aporta un aire de distinción sin estridencias. Su estado mecánico, con un motor reconstruido por Ed Pink Racing, invita a usarlo sin miedo. La cotización estimada, en el entorno de los 180.000 – 240.000 dólares, refleja con realismo el valor de un icono que sigue subiendo. Nota: 9,3/10

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