Saltarse la revisión anual del coche es un hábito que mantienen 9,6 millones de conductores en España, el 34% del total. De ellos, 2,5 millones admiten acudir a talleres ilegales y 650.000 repasan su vehículo menos de una vez cada tres años. Las consecuencias van mucho más allá de una ITV desfavorable: en la última década, 670 personas fallecieron y más de 23.000 resultaron heridas en siniestros en los que los coches implicados arrastraban un mantenimiento deficiente, según el estudio Antiguos y mal mantenidos de la Fundación Línea Directa.
El coste de saltarse la revisión: multas de hasta 200 euros y averías evitables
Circular con un neumático por debajo del dibujo legal, llevar un testigo de avería encendido o no acudir a la ITV en plazo puede salir muy caro. Solo por no tener la inspección en vigor, la DGT contempla sanciones de hasta 200 euros (100 con pronto pago) y, además, el estudio refleja que las sanciones por este motivo crecieron un 51% entre 2015 y 2024. Quienes sí acuden a la cita, suspenden a la primera en el 17,9% de los casos y acumulan una media de dos defectos graves.
El alumbrado (37% de los defectos), el motor y la transmisión (19%) y los frenos (12%) encabezan la lista de fallos que impiden pasar la revisión. No se trata de un problema menor: la letalidad en accidentes con coches mal mantenidos se triplica respecto a los que están al día, y si los defectos afectan a neumáticos, frenos, dirección o suspensión, la probabilidad de fallecimiento se multiplica por cinco.
Cómo hacer tú mismo una revisión básica y cuándo acudir al profesional
El sobrecoste medio de las reparaciones (un 22% más en cinco años) lleva a muchos conductores a posponer el mantenimiento, pero hay comprobaciones que puedes hacer en casa con cero euros y que marcan la diferencia:
- Presión y dibujo de los neumáticos: consulta la presión recomendada en la tapa del combustible o el marco de la puerta. La profundidad mínima legal es de 1,6 milímetros; por debajo, la multa puede alcanzar 200 euros y no pasarás la ITV.
- Nivel de aceite y refrigerante: un 24% de los conductores no sabe medir el aceite y casi la mitad jamás comprueba el refrigerante. Ambos se revisan en frío y con el coche en llano, siguiendo las marcas del fabricante.
- Luces e intermitentes: basta una bombilla fundida para que te rechacen en la ITV. Enciende todas las luces una a una y verifica que funcionan antes de un viaje largo.
Si detectas vibraciones al frenar, holgura en la dirección o el testigo del airbag permanece encendido, no lo dudes: es trabajo de taller. La seguridad no admite apaños caseros.

Por qué un parque envejecido convierte la revisión anual en una emergencia
La antigüedad media del parque español supera ya los 16 años y los coches con más de 15 acumulan un 70% más de defectos que los nuevos. El mismo informe de la Fundación Línea Directa destaca que casi 4,8 millones de usuarios ignora la presión correcta de sus neumáticos y 11,3 millones han circulado con un testigo de avería encendido en el cuadro. En ese escenario, retrasar la revisión anual solo agrava la factura final: cambiar la correa de distribución a tiempo cuesta unos 400 euros, pero ignorarla puede llevarse el motor por delante (hasta 1.500 euros o más).
Las comunidades donde más se descuida el mantenimiento preventivo son Navarra (el 47% de los conductores no lo cumple) y Baleares (44%), muy por encima de la media. En el otro extremo, Extremadura y Murcia registran los índices más bajos de incumplimiento. La consecuencia inmediata es que uno de cada tres vehículos obligados a pasar la ITV ni siquiera acude a la cita, un dato que alimenta el círculo vicioso de las averías y los accidentes.
Invertir en la revisión anual no solo evita multas: reduce el riesgo de accidente grave y puede ahorrarte una reparación que de otra forma costaría el triple.


