El PSOE propone bajar el límite de alcohol al volante de 0,5 a 0,2 g/L: así afecta a tu multa

La proposición del Grupo Socialista rebaja el positivo a 0,2 gramos por litro en sangre y a 0,1 miligramos en aire espirado. La iniciativa anterior, idéntica, fue rechazada en el Congreso el 18 de marzo.

El PSOE quiere que 0,2 gramos de alcohol por litro en sangre basten para dar positivo, la mitad del límite que se aplica hoy al volante.

La propuesta llega en forma de proposición de ley registrada en el Congreso por el Grupo Socialista, según ha publicado El Mundo Motor. Es la segunda vez en dos años que el partido intenta el mismo cambio.

Qué propone exactamente el PSOE

El texto rebaja el máximo de alcohol en sangre de 0,5 a 0,2 gramos por litro y el de aire espirado de 0,25 a 0,1 miligramos por litro. La norma que fija hoy esos umbrales es el artículo 20 del Reglamento General de Circulación, que ya aplica cifras más bajas a los conductores noveles y a los profesionales: 0,3 gramos en sangre y 0,15 miligramos en aire espirado. Lo que cambia y lo que no, en tres líneas:

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  • En sangre: de 0,5 a 0,2 gramos por litro.
  • En aire espirado: de 0,25 a 0,1 miligramos por litro.
  • Multas, puntos y sanciones penales: sin cambios.

La iniciativa es idéntica a la que el PSOE registró en noviembre de 2024, con una diferencia. Aquella incluía también la prohibición de avisar de los controles de alcohol y drogas por redes sociales y aplicaciones de mensajería; esa cláusula ha desaparecido.

Lo que no hay, de momento, es fecha. Ni para el debate en el Congreso ni, por supuesto, para la entrada en vigor. La proposición debe superar primero el debate de toma en consideración, después el turno de enmiendas y, si sale adelante, el trámite en el Senado.

Bajar la tasa a 0,2 no cambia la cuantía de la multa, pero reduce a casi nada lo que cabe en un vaso antes de coger el coche.

A quién afecta y cuánto te costaría el positivo

tasa alcohol 0,2

El cambio afectaría a todos los conductores de turismos, motos y furgonetas, no solo a los profesionales. La sanción por dar positivo no se toca: 500 euros y 4 puntos del carné, con la reducción habitual del 50% si se paga en los 20 días siguientes. Si se supera el doble de la tasa permitida, la retirada de puntos sube a 6.

Con 0,2 gramos de margen, en la práctica no queda espacio para beber y conducir. Cuánto aguanta cada persona depende del peso, el sexo, el metabolismo y de si ha comido, así que las cuentas caseras no sirven. La propia DGT repite desde hace años que la única tasa segura es la 0,0, y así lo recuerda en su página oficial.

Conviene distinguir dónde está cada frontera. Por debajo del límite administrativo no hay multa; por encima, el positivo se resuelve con la sanción económica y los puntos.

Si la tasa supera los 0,60 miligramos por litro en aire espirado, el asunto deja de ser administrativo y entra en el Código Penal, con penas de prisión, multa y retirada del permiso, según el artículo 379.2. Y negarse a hacer la prueba está castigado con más dureza que dar positivo: el artículo 383 prevé prisión de seis meses a un año.

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Eso sí, la propuesta todavía no es una norma. Hoy sigue vigente el 0,5 en sangre y el 0,25 en aire espirado, ningún control va a cambiar de criterio mientras la proposición no complete su tramitación y nadie va a recibir una multa nueva por una tasa que aún no existe.

Qué ha cambiado desde marzo y qué queda por delante

El precedente pesa. La primera versión de esta proposición se registró en noviembre de 2024, cerró su periodo de enmiendas en mayo de 2025 y quedó parada durante meses por falta de apoyos. La Comisión de Interior del Congreso la rechazó el 18 de marzo de 2026 con los votos en contra del PP, Vox, ERC y UPN, que esgrimieron argumentos como la improvisación o que la mejor tasa era la 0,0.

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El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, respondió un mes después que quienes votaron en contra atendían a intereses ajenos a la seguridad vial. Pere Navarro, director general de Tráfico, defendió este verano que la rebaja estaba avalada por informes de la Organización Mundial de la Salud y de la Comisión Europea y que caería ‘como fruta madura.

En Europa, el 0,2 no es una rareza: Suecia o Polonia lo aplican desde hace años, y países como la República Checa, Eslovaquia y Hungría van más lejos y exigen 0,0. El debate español, en cambio, sigue atascado en la aritmética parlamentaria. Con los grupos que rechazaron el texto en marzo, la mayoría no parece garantizada y ningún partido ha anunciado un cambio de posición.

El próximo hito es el debate de toma en consideración, sin fecha en el calendario. Hasta entonces, la referencia al volante sigue siendo la de siempre: 0,5 en sangre y 0,25 en aire espirado.