AEMET: primavera 2026, la segunda más cálida de la historia, afecta a la conducción en moto

Primavera 2026 registra 1,6 °C más de lo normal y se posiciona como la segunda más cálida desde 1961. Las altas temperaturas exigen revisiones extra en motos: desde el refrigerante hasta la presión de los neumáticos.

Conducir una moto con el termómetro marcando más de 35 grados no es solo incómodo: puede ser peligroso para ti y para la mecánica. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) acaba de confirmar que la primavera de 2026 ha sido la segunda más cálida desde que hay registros, con una anomalía de +1,6 °C respecto a la media, y el verano apunta a más calor y tormentas.

Lo que ha pasado esta primavera: un calor de récord

Según la nota oficial de AEMET, la temperatura media en la España peninsular entre marzo y mayo fue de 14,0 °C, superando en 1,6 °C el promedio del periodo 1991-2020. Solo la primavera de 2023 fue más cálida, por apenas dos décimas. Además, 12 de las 15 primaveras más cálidas han ocurrido en este siglo XXI, lo que consolida una tendencia que para los motoristas se traduce en temporadas de calor cada vez más exigentes.

El episodio más intenso se registró entre el 19 y el 31 de mayo, cuando las temperaturas llegaron a estar más de 6 °C por encima de lo normal en el conjunto de la Península. Se alcanzaron 40,5 °C en Sevilla y 39,5 °C en Córdoba el día 31, batiendo récords de temperatura máxima en 16 estaciones. Y aunque la primavera fue seca en gran parte del territorio —apenas 134 mm acumulados, un 75% del valor normal—, el verano climatológico apunta a una mayor frecuencia de tormentas, lo que añade otro factor de riesgo sobre el asfalto.

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Este calor extremo tiene consecuencias directas sobre la moto y sobre quien la pilota. No basta con beber agua: hay piezas que sufren más de lo que parece.

Cómo afecta el calor extremo a tu moto y a tu seguridad

calor y moto

La temperatura del refrigerante puede dispararse si el nivel es bajo o si el sistema tiene alguna fuga incipiente. En motos refrigeradas por líquido, conviene comprobar el vaso de expansión cada dos semanas durante el verano y rellenar con refrigerante de la misma especificación (nunca solo agua, porque pierde propiedades anticorrosivas). Si notas que el ventilador salta más de lo habitual o que el testigo de temperatura parpadea en semáforos largos, toca revisar el circuito entero.

Los neumáticos también acusan el calor. Con el asfalto a más de 50 °C, la presión de inflado aumenta, y si partimos de una presión baja en frío, la deformación excesiva genera más calor y puede provocar un reventón. En verano, mide la presión siempre en frío y mantén los valores recomendados por el fabricante, sin bajar la presión “por si acaso”. Por cierto, conducir con los neumáticos desgastados y altas temperaturas multiplica el riesgo de aquaplaning si aparece una tormenta de verano.

La cadena de transmisión sufre porque el calor acelera la evaporación del lubricante. Lubrica la cadena cada 400-500 km en condiciones de calor intenso, usando un producto específico y aplicándolo con la moto en caballete central o empujándola a pulso. No lo hagas con el motor en marcha y la primera metida: un despiste y puedes perder un dedo.

El calor extremo no solo pone a prueba al motorista, sino que acelera el desgaste de componentes clave como el refrigerante, los neumáticos y la cadena.

El aceite del motor también trabaja más duro. Con temperaturas ambiente elevadas, la viscosidad puede degradarse antes de lo previsto. Acorta los intervalos de cambio de aceite si circulas habitualmente en verano o si haces muchas horas de autovía con calor. La mayoría de fabricantes ya recomiendan aceites sintéticos que soportan bien los 40 °C, pero ningún lubricante es eterno.

Y luego está el factor humano. Con más de 30 °C, la fatiga y la deshidratación afectan a la capacidad de reacción. Llevar una chaqueta de malla homologada, un casco con buena ventilación y beber agua en cada parada no es un lujo: reduce el riesgo de sufrir un golpe de calor al manillar.

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Tu Mecánico de Confianza

Antes de cada salida con calor intenso, dedica cinco minutos a estas comprobaciones:

  • Líquido refrigerante: revisa visualmente el nivel y el color. Si está marrón o hay manchas bajo la moto, acude al taller.
  • Neumáticos: presión en frío y comprueba que no hay grietas ni deformaciones. Recuerda que la profundidad del dibujo no debe bajar de 1,6 mm (aunque 2 mm es más seguro).
  • Cadena: lubrica con mayor frecuencia y vigila la tensión. Una cadena que se seca en verano puede romper antes de lo que imaginas.
  • Electroválvula y ventilador: escucha si el ventilador tarda en arrancar o se para antes de tiempo. Un fallo en el sistema de refrigeración puede salir caro.

Como curiosidad, en países como Italia o Francia, las multas por circular con neumáticos en mal estado pueden superar los 400 euros, y en algunos estados alemanes se sanciona también el exceso de temperatura del motor si se detecta negligencia en el mantenimiento. Aquí, aunque la DGT no multa directamente por un nivel bajo de refrigerante, un fallo mecánico que provoque un accidente por falta de mantenimiento puede considerarse agravante. No merece la pena arriesgarse.

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